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Tres parroquias rechazan ceder su plata para el nuevo museo del obispado

En el antiguo palacio episcopal, en la plaza de San Esteban de Segovia, se trabaja estos días en habilitar lo que será el núcleo de un nuevo itinerario museístico. Tal como informó acueducto2.com, el palacio de aires renacentistas mandado construir por el obispo Arias Dávila a finales del XV y vacío desde los primeros años del siglo XXI, acogerá en una de sus alas un museo de la platería litúrgica; también se podrán visitar lo que durante siglos fue la casa particular de los obispos segovianos, sus habitaciones privadas, sus despachos. La “puesta en valor” de este prometedor espacio conlleva una inversión de 500.000€, íntegramente aportados por el obispado.

Las obras van a buen ritmo. Según explica el vicario general de la diócesis de Segovia, Ángel Galindo, la idea es que el nuevo itinerario museístico (que también incluirá San Millán, San Justo, San Miguel, y está por ver si el actual obispado, el antiguo seminario) esté listo para su re-apertura a finales de septiembre. Tendrá una zona de restauración, sala de exposiciones temporales, y la gestión se encomendará a  la empresa especializada Arti Splendore.

Sin embargo, en los últimos días un problema ha venido a enturbiar el proyecto: el rechazo por parte de algunos feligreses de ceder el patrimonio de sus respectivas parroquias. En general no ha habido problemas, y la gran mayoría de parroquias que custodiaban platería de especial valor han remitido ya las piezas, de momento más de una centena, según confirma el vicario. Solo consta una, la de Roda de Eresma, cuyo párroco ha dicho que no, que las piezas no se mueven de Roda. Tampoco ha gustado la iniciativa en Los Huertos, cuyo alcalde, Alfonso Asenjo, explicaba que el resquemor surge del rechazo de los feligreses a prescindir de cruces procesionales, custodias, relicarios… En Los Huertos hay en marcha una recogida de firmas. El motín se extiende también a Zamarramala.

Al respecto, Galindo explica que “se trata de una cesión en depósito, no nos la quedamos. La guardamos, la restauramos si es necesarios, y los feligreses saben que está a su disposición para cuando la necesiten”, al tiempo que recuerda que los bienes de las parroquias son “propiedad de la diócesis, bajo la administración de cada parroquia a la que se adscriben, siendo del obispo la gestión”. El vicario general señala que solo tiene conocimiento de la negativa del párroco de Roda. “Teóricamente, el obispo podría exigirle la entrega de las piezas, pero no se ha querido llevar las cosas a ese extremo. La cesión, insisto que en depósito, es voluntaria”, explica y enfatiza que “los ayuntamiento no tienen nada que decir ahí, si acaso la feligresía”.

No se encuentran piezas

Para el obispado el objetivo del museo de orfebrería religiosa, además de dar más contenido al nuevo itinerario expositivo, responde a una doble finalidad, evangelizadora y de conservación. Sobre lo primero se pretende explicar para qué sirve cada pieza, cuál es su sentido doctrinal. Lo segundo pasa por mantener en buenas condiciones de mantenimiento y seguridad un patrimonio que no siempre lo está.

Lo ejemplifica la pérdida de piezas. El último inventario de los bienes eclesiásticos data de hace más de veinte años. Precisamente para el nuevo museo se abordó una actualización, encontrándose piezas en manos de particulares que las mantenían “en custodia” o incluso piezas que simplemente no aparecen. El vicario general emplaza a la publicación de un estudio más exhaustivo para dar más datos. De momento avanza que de un inventario al otro han desaparecido media docena de piezas. Otra razón para centralizar en un espacio habilitado al respecto el rico patrimonio de la diócesis.

 

 

Author: Redacción

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1 Comment

  1. Estimados amigos. Gracias por la información, pero quiero hacer una precisión: el actual palacio se debe a la iniciativa del obispo Manuel Murillo y Argáiz y se construyó entre 1756 y 1762 en el lugar que ocupaba un palacio que fue del Conde de Puñonrostro. El palacio de Arias Dávila se situaba junto a la antigua catedral, en el lado donde está la Casa de la Química.

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