web analytics

Tabanera: cómo hemos cambiado

Velasco y su maqueta, exhibida en el centro cultural.

La transformación de Tabanera del Monte empezó a finales de los años ochenta del siglo XX. Hasta entonces había sido una muy pobre aldea, de apenas 100 almas, una más de las muchas que se extendían por Segovia. Unas 20 familias que hasta la maquinización del campo vivían del ganado (el que tenía) y un cultivo de subsistencia (patatas, trigo, huertas, los animales de corral) facilitado por una secular estructura de riego, la cacera, que circulaba por el medio del pueblo y llevaba el agua a los pastos, a las huertas, a las cercas, a los encharcados donde las mujeres lavaban la ropa… Actualmente, el pueblo, adscrito al municipio de Palazuelos de Eresma, cuenta con más de un millar de vecinos. La cacera corre bajo el asfalto y buena parte de las cercas y pastos que rodeaban la aldea acogen casas de todo tipo, gente llegada fundamentalmente de Segovia ciudad buscando espacio, tranquilidad y calidad de vida.

Pacientemente, en la nave de un familiar, el tábano José Luis Velasco ha reconstruido en porexpan pintado todas y cada una de las casas del pueblo tal como era en los años 60. Una fotografía en 3D de 30 metros cuadrados, que a escala 1:30 permite recorrer las callejuelas de antaño. “Yo vivía aquí, aquí estaba la fragua y al lado, una pequeña casa del pueblo, que utilizaba la patrulla de la Guardia Civil cuando se quedaba a dormir o a la que se mudaba algún vecino cuando hacía obras en casa”, explica un vecino. “Yo aquí, por este pasaje se metían las vacas del tío José”, replica el otro. Y así horas y horas.

La calle Real, cómo era y cómo es…

“La idea era hacer un belén basado en las casas antiguas del pueblo, pero la cosa fue a más y al final terminé reconstruyéndolo todo”, explica Velasco. Cada casa es una réplica exacta de cómo era en los 60, con los pajares y corrales anexos, algunas con el saliente del horno, otras con el poyete. La estructura se mantiene “así que lo primero fue sobre una proyección del catastro, ir ubicando cada casa. Luego, con fotografías de las familias, con lo que te decían los viejos, con lo que queda aún en pie y lo que yo recordaba de niño, ir haciendo la maqueta”. Tres años ha costado el empeño pero el resultado es espectacular. La antigua escuela, donde hoy se ubica la biblioteca y el consultorio; las caceras que drenaban las calles, la vieja panadería, que ya no está, la taberna de abajo, que sí. “Por esa pequeña puerta se metían doce vacas. En esta casa tan pequeña llegaron a vivir 12. La casa de la señora Crispina, de la Basi, Primero se hacía la casa para los animales y tú te ponías a vivir en encima, eso decían los viejos”, recuerda José, un vecino que también ha prestado sus recuerdos para el proyecto.

La supermaqueta o el “minipueblo”, exhibida en el centro social de Tabanera, ha sido la gran atracción del arranque de la semana cultura promovida por la Asociación Cultural La Atalaya, guardiana de las tradiciones y organizadora de fiestas y eventos. Una muestra que nos arroja a un pasado de precariedad pero que suscita los mejores recuerdos entre quienes lo vivieron. Es como recuperar la infancia. La nueva iglesia, sustituta de la que se quemó hace 120 años junto al cementerio, la vieja escuela que funcionó hasta los 70, hasta los rosales que caracterizaban un casa concreta, o las piedras de granito que emergían del suelo. No falta nada.

En primer plano a la derecha, construcción en isla, típica de los municipios serranos.

Permite ver, por ejemplo, un tipo de “urbanismo” bastante común en las aldeas serranas. Islas de tres o cuatro casas, las más de ellas diminutas, con una sola fachada al exterior, de baja altura, y pensadas para optimizar el aislamiento. Así, las casas compartían medianera, formaban una suerte de cruz, aunque cada una era de su padre y de su madre, algunas con tejados de una sola agua, a lo mucho de dos. Unas de piedra vista, otras de ladrillo enfoscado…  Todas apoyadas la una sobre otra. Luego los huecos de esa cruz se llenaban con pajares y corrales, formando como un círculo, como una manzana, habitualmente ocupada por parientes de una misma familia.

En 30 años Tabanera ha cambiado hasta ser casi irreconocible, aunque no faltan vecinos que aseguran que el barrio viejo “está igual”. Cambios que en Tabanera no han mermado el sentido de identidad de los “tábanos”, apegados a tradiciones emblemáticas como el paloteo, la cacera, San Juan, la hacendera…

Así era Tabanera en 1970.


Author: Redacción

Acueducto2 es gratis. Si te gusta lo que hacemos, ayúdanos difundiendo nuestros noticias, pinchando en la publicidad de tu interés y compartiendo nuestras noticias por Whatsapp y redes sociales. Gracias.

Share This Post On

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *