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Sotosalbos recupera sus pozas de lino

Hasta los años 50 la producción de lino fue una importante fuente de ingresos para los pueblos de la comarca del Rio Viejo, Pelayos, Sotosalbos, La Cuesta, Santo Domingo, Basardilla… El lino se recogía en agosto y tras un proceso de secado y desgranado llegado septiembre se sumergía, o mejor, empapaba en pozas.  “Había un guarda pozas que vigilaba el proceso, tan malo era pasarse como quedarse corto. El objetivo es que entre 40 y 20 días en remojo, se pudría la cubierta y quedaba la fibra libre. Luego ya con las fibra la más basta se dedicaba a costales y con la fina se tejían camisas, sábanas”, explica David Martín, bíologo de la empresa de interpretación ambiental Tenada del Monte.

Eran tiempos en que los pueblos eran prácticamente sostenibilidad pura. Todo era un ciclo, y alrededor de ese ciclo creció, también, una biodiversidad que con la generalización del algodón y las hilaturas modernas acabaría en nada. Las viejas pozas se fueron colmatando. Las de Sotosalbos, situadas en la dehesa del pueblo, apenas se identifican. En tiempos, la localidad llegó a tener sus buenas 4 hectáreas de pozas, cada una de unos 20 a 30 m2 y de hasta 80 cm. de profundidad.

La próxima semana, y a través de una subvención de Segovia Sur de unos 18.000€, el Ayuntamiento de Sotosalbos tiene previsto iniciar los trabajos de recuperación de una docena de estas pozas. Se excavarán las hoy colmatadas pozas, se saneará la vieja cacera del Río Viejo y, si todo va bien, en 2019 la zona será un atractivo más para visitar Sotosalbos. “La idea es ubicar plafones explicativos sobre el antiguo oficio del lino y también tener una ruta alrededor de las pozas. Hacer visitas educativas, de ocio”, explica Martín.

Salvar las ranas

La idea es que las pozas vuelvan a tener agua a primeros de septiembre, y así hasta que el verano las deseque, para volverlas a llenar de cara al otoño. “Son pozas estacionales, que tienen una mayor diversidad que las permanentes. En las estacionales no hay tantos depredadores y son las zonas de reproducción y cría de los anfibios por excelencia, hoy por hoy, la especie más amenazada del Guadarrama, pues dependen de este tipo de humedales”, explica Martín.

Las ranas y sapos llegan al inicio de la primavera. Para reproducirse precisan la cercanía del agua, cuando los huevos eclosionan cientos de renacuajos se lanzan al agua para la primera fase de su increíble metamorfosis. Cuando el calor aprieta, ya cumplida esta fase, los anfibios se entierran a la espera de las lluvias. La extinción de actividades relacionadas con las caceras, el entubado y aprovechamiento de arroyos, ha ido estrechando el cerco vital de los anfibios del Guadarrama hasta su práctica desaparición en muchos municipios. Con el rescate de las caceras se intenta, por tanto, recuperar un patrimonio etnográfico y ambiental, dotando a la vez a Sotosalbos de nuevos atractivos.

Precisamente la localidad segoviana se dispone a celebrar otro de sus hitos, su protagonismo en el Libro del Buen Amor. Será el próximo fin de semana, del 12 al 14 de octubre, con todo un abanico de actos para recordar al arcipreste y al amor.  Es Enamora Sotosalbos.

Author: Redacción

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