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Segoviano en Shangai, la tierra del silencio

Con siente horas de diferencia y ante la expectativa de viajar a “otro mundo”, un par de intentos y, a la tercera, internet nos permitió charlar largo y tendido con ese pobladísimo rincón del mundo.

Desde hace unos tres años, Rafael Hernández reside en Shanghái, la ciudad más grande del “gigante asiático” que cuenta con un conocido y activo núcleo financiero y sus Torres, la de Shanghái, con 632 metros de altura y, la Perla Oriental, con sus conocidas esferas de color rosa…

Rafael, lleva casi un cuarto de siglo viviendo fuera de Segovia y de España, primero en el Reino Unido, donde pasó 20 años (casi todos en Londres) y luego, tras pasar unas vacaciones en China, decidió que había llegado el momento de cambiar de escenario.

Publicista y de espíritu inquieto, de momento ha encontrado su lugar. De cómo ha sido su periplo y de las razones que le han llevado al otro lado del mundo, él mismo nos habla…

P-Para empezar, cuéntame tu recorrido…

R-Llevaba 20 años en el Reino Unido, casi todo el tiempo en Londres. Durante estos años, casi todas las vacaciones me venía a Asia: a Japón, a Singapur, a Thailandia… siempre me han gustado estas tierras y, hace tres años, la empresa inglesa en la que trabajaba me despidió y aproveché la ocasión, decidí hacer lo que quería desde hacía tiempo, venir a trabajar a Asia. Lo malo es lo complicado que resulta venir aquí con trabajo…

Quise, para empezar, aprender el idioma porque, venir a algún lugar sin hablar el idioma, no me parece bien porque sin hablar el idioma no te puedes integrar bien. Me apunté a una universidad China, especial para estos casos, y estuve durante un año interno dentro de la misma. Es prácticamente como hacer la “mili”, te levantas a diario a las 5 de la mañana, y estás estudiando todo el día hasta casi las 12 de la noche. Aún con eso, hablo el idioma fatal.

Encontré un trabajo en el sector de la publicidad, al que me incorporé tras pasar las vacaciones de verano en España. Tres o cuatro meses después, comenzó el asunto de la pandemia… del coronavirus. Cuando comenzó la pandemia, muchos extranjeros que vivían por aquí se volvieron a sus países porque los gobiernos dieron facilidades para ello pero, a mí ni se me pasó por la cabeza. Si estás en un país, es con todas las consecuencias y, en ese sentido no me arrepiento porque en España, el asunto está ahora peor que aquí.

P-¿Trabajas en publicidad?

R-El trabajo que hago aquí es el mismo que hacía en Londres. Trabajaba en una editorial que se dedicaba a la edición de diversas revistas, como director de arte. En este trabajo que realizo, tienes que hablar el idioma perfectamente, debes indicar a la gente lo que tiene que hacer, hablar con los clientes… pero, yo no tengo este nivel de chino y, en la empresa, en la que somos 30 o 35 personas, solo hablan inglés dos o tres personas. Allí, o hablo en chino o no hablo, soy el único extranjero de la empresa, lo normal porque tampoco hay muchos extranjeros en el país. Lo que hago es diseñar todo tipo de cosas

P-¿Cómo viviste allí el problema?

R-Los primeros meses fueron una sorpresa, como si no nos explicáramos qué estaba pasando pero después… Desde aquí lo hemos visto de modo menos preocupante, seguramente por no tener a nuestra familia y amigos cerca.

P-Seguiremos luego hablando de ello pero, tengo la curiosidad de saber cómo fue tu año completo en un internado estudiando chino

R-Lo de estudiar chino, aunque parezca una tontería, enseñar chino a extranjeros, a adultos, es algo nuevo. He estado en una universidad en la que enseñan chino a gente de todas las edades, generalmente hasta los 55 años, que está pendiente de aprender el idioma. Es una experiencia que recomiendo porque no es muy cara. En una Universidad China, interno, hay de todos los precios pero para que te hagas una idea, entre el pago a la universidad, el alojamiento y todo lo demás, cuesta más o menos 5.000 euros al año con alojamiento incluido… súper barato y, en el restaurante de la Universidad, se come fenomenal, mejor que en los restaurantes que encuentras en la ciudad. Es muy interesante aunque es estar como si estuvieras haciendo la mili. Hay que estar constantemente estudiando, no ves internet, no hay tiempo… es como meterse a monje.

En cualquier caso, ese idioma no se puede hablar bien, tiene una dificultad increíble, lo que yo estudiaba en un día de chino, equivale a aprender español. En un día había que aprender 50 caracteres y, la pronunciación es complicada pero, la entonación es aún peor. En el chino mandarín hay cinco acentos… ¡Una locura!

Rafa en People Square. Arriba imágenes de Rafa en Shangai.

P-Hablemos de otros cambios: Primero, pasaste 20 años en el Reino Unido pero, el cambio de esta forma de vida con la de Asia tiene que haber sido importante.

R-Decidí venirme a Shanghái porque quería aprender otro idioma en un lugar con un poco de proyección a nivel de futuro y, por lo que estoy viendo, es aquí donde están pasando cosas, los proyectos, las ideas… mucho de lo que está pasando, está pasando aquí: patentes de nuevos productos, robótica, avances en informática, descubrimientos en medicina…

P-Por lo tanto ¿Shanghái se está convirtiendo en el centro de China y, por añadidura, de una parte del mundo?

R-La gente en Europa y en el Reino Unido, está muy engañada pensando que son el centro del mundo. Se van a dar cuenta muy pronto de que no funciona así el tema. Lo han podido ser durante un tiempo pero luego…

P-Sabiendo que las cosas están cambiando mucho, y que Shanghái ha pasado a ser el centro de un eje del mundo fundamental. A un mundo tan avanzado, llega un virus y pasa lo que pasa… ¿Cómo se ha vivido allí la pandemia? Sabiendo además, que el resto del mundo les mira con un poco de recelo por todo lo ocurrido, por lo que se vendía en los mercados, por lo que comían…

R-Para empezar, estoy a favor de China pero, no como puede imaginarse. Al margen de la situación política. China es todo lo contrario de lo que la gente cree. Se creen que es un país comunista pero para nada, esto es el capitalismo número uno, toda la gente está a amasar la mayor riqueza que pueden y a montar negocios, hacer cosas… Desde los medios americanos y europeos, manipulan de una forma… Entiendo que la gente está enfadada por el coronavirus pero, la gente de la calle en China no tiene nada que ver con esto. No veo que China sea culpable. En el tema de los mercados, donde comen animales, tampoco lo veo mal, es parte de esta cultura. En España se comen otro tipo de cosas

P-Pero el murciélago… en sopa…

R-Entre las cosas más raras que he comido aquí están una especie de gambas a las que yo llamo “borrachas”. En este plato, las gambas están vivas, les ponen una especie de orujo por encima y, mientras te la comes, la gamba está viva y se mueve…

P-Aquí comemos ostras vivas con unas gotas de limón…

R-Por ejemplo. Aquí, las ostras las preparan de otra forma. Las cocinan muy bien. El tema de la comida aquí es increíble. Lo que se conoce en Europa y en España como cocina china, salvo que todo haya cambiado mucho en los últimos años, no se parece en nada a la realidad. En España y en Segovia, la comida china es comida barata. Llevo en China, va por el tercer año, y nunca he visto los rollitos de primavera. ¡Es una invención para los extranjeros!  Aquí hay otros platos y otros protocolos de preparación de estos platos

P-¿Qué contestas si te pregunto por lo que más te gusta de China?

R– Aunque los sueldos no son tan altos como en Europa… Lo que más me gusta de China es que aquí todo el mundo puede ir a comer y cenar fuera de casa. Es más barato comer fuera que en casa. Por la mitad de lo que te cuesta un café, puedes comer… y para mí, eso es calidad de vida.

P-En China, cada uno se dedica a lo suyo. El que cocina, lo hace para todos, el que trabaja en otra cosa, se dedica a ello ¿Cómo son allí las relaciones personales?

R-Los chinos son bastante interesados, tienen pocas oportunidades de hablar con extranjeros y, en el momento que ven a uno, es como si vieran a un profesor de inglés. Aquí, un profesor de inglés es un lujo. Pero, si tú estás intentando aprender chino… no te interesa hablar en inglés. Yo viajo mucho los fines de semana, aquí es muy barato y los trenes son como el AVE o mejor, con unas infraestructuras a otro nivel. Lo curioso es que hay hoteles para extranjeros, los extranjeros no pueden ir a todos los hoteles. Cuando llegas a una ciudad, no sabes cuales son los hoteles en los que puedes dormir, te hacen muchas preguntas y te ponen muchas trabas

P-Volviendo a la situación creada por el covid19 ¿Cómo se lo toman ellos? ¿Son tan expresivos como nosotros o no?

R-Los chinos son poco emotivos normalmente… pueden estar pensando algo pero no lo dicen. Desde niños, y esto me ha llamado siempre la atención, los bebes chinos ni lloran. Si en la calle hay un accidente, y he visto varios, la víctima no grita, no dice nada… es muy extraño. Creo que viene de que son un montón de gente en un espacio reducido, no hacen ruido y aquí, en China, es difícil escuchar música,  no suena ningún tipo de música en ningún lugar. Con todos los millones de personas que hay, es un lugar súper silencioso.

Volviendo al tema de su expresividad, los chinos no hablan de enfermedades ni de problemas. Cuando comenzó este problema, en mi oficina hay dos jefas y, el primer día nos dieron una mascarilla pero aún se veía de otra manera, no con tanta gravedad.

P-¿Actualmente cómo están las cosas por allí?

R-Aquí no han cambiado mucho las cosas. Lo más diferente es que hay mucho movimiento con los negocios, unos abren y otros cierran, unos abren ahora y cierran más tarde… muchos cambios pero, no parece que estén muy preocupados por el covid.

p-¿Van con mascarillas?

R-En el transporte es obligatorio pero, en mi caso, en la oficina no la llevamos. Hasta hace unas semanas no era habitual pero ahora, con la llegada del frio, sí lo es. Quizás por la necesidad de protegerse de un catarro o una infección común en estos meses, pero no por el virus. En los lugares donde parece más habitual infectarse, un bar o un restaurante, no. La gente ahora no tiene miedo de infectarse, los datos del covid en China son residuales.

P-¿Cómo ven los chinos lo que está ocurriendo en otros países?

R-No te digo que no estén preocupados pero, están a otra cosa. Incluso no son conscientes del odio que les tienen en el resto del mundo por lo ocurrido. He hablado con españoles, ingleses y todos dicen que los chinos son tal y cual pero, ellos no son conscientes de ello, no están preocupados

P-¿Saben dónde esta España?

R-Si. España sale mucho en las noticias. En el supermercado hay productos sorprendentes como “ensaladas” con las hojas verdes “muy bien lavadas”, que son españolas. España se ve como un país… bien,  pero se debería promocionar más porque los que se promocionan bien son los italianos, sobre todo en redes sociales. El chino medio está más pendiente de Italia que de España. Se promocionan más.

P-¿Tienes pensado volver?

R-Mientras que el Gobierno no quite la cuarentena que hay que pasar para entrar, no. Desde el consulado de España en Shanghái nos envían las nuevas regulaciones cada dos días y son muy complicadas. Exigen mucho para conseguir los permisos para vivir y trabajar aquí. Hasta que no me echen, no me voy. Considero que es un privilegio poder trabajar aquí.

P-¿Qué piensa tu familia?

R-Están acostumbrados después de los 20 años que he vivido en Londres. La diferencia es que antes iba a España todos los veranos pero ahora, ir desde China, no es lo mismo. Este pasado verano no he podido ir por el COVID y, al verano que viene no sé cómo estará el asunto.

Author: Pilar De Miguel

Pilar de Miguel. Periodista segoviana.

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2 Comments

  1. Interesante entrevista, como todas la de esta sección. Mi enhorabuena a la entrevistadora.

    Respecto al entrevistado, creo que en la universidad le hicieron algo más que intentar meter el idioma con calzador durante un año. Es curioso que piense que en China todo sea felicidad y libertad.

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  2. De que universidad se trata?

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