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Roban una hucha con donativos para la aecc y los niños reponen el dinero

Las pequeñas iniciativas suelen ser las que, al final, se hacen grandes y también las que pueden llegar a hacer que salga lo mejor de cada uno. Por ejemplo, algunas pueden conseguir que los niños del pueblo de Abades echen, por dos veces, dinero de su propio bolsillo en la misma hucha en la que, en este caso, se recauda dinero para la asociación española contra el cáncer. Alguien la robó el sábado, pero en cuanto se enteraron del suceso, los “donantes” volvieron a visitar a Angelines, para llenarla de nuevo, quizá a costa de las golosinas que podrían haber comprado con sus pagas.

Angelines Mazarías, una mujer que vive en Abades, bubilla de adopción “desde que me casé”, como explica, tuvo la idea de crear muñecos y elementos de decoración con los que celebrar Halloween con sus sobrinos. Era un asunto doméstico y familiar que quedaba por tanto en su propia casa pero, animada por los vecinos, el año pasado optó por sacarlo todo a la calle y ocupar los alféizares, escalones  y algunos postes de la que en el pueblo llaman la “calle Ancha” —en realidad es la calle San Roque— con muñecos, calabazas, espantapájaros y brujas (de las buenas). “Aquí no hay nada para que dé miedo. Es para que los niños disfruten, se hagan fotos o lo que quieran, pero no para asustar”, cuenta la mujer que usa paja, trapo y objetos sencillos para elaborar los motivos.

Precisamente, ante la bruja, sujeta a un poste de la luz, puso una hucha y un mensaje claro sobre su finalidad: “Donación contra el cáncer”, es decir, para la aecc de Segovia. El año pasado fueron 630 euros y este año parecía que la cifra sería igual o mejor.

Pero el sábado, a media mañana, tras dos días de exposición y con el recipiente bien lleno, alguien robó la hucha con el consiguiente disgusto para la autora de la iniciativa y los vecinos. La noticia corrió como la pólvora por el pueblo y la respuesta de los niños fue inmediata y excepcional: “Venían y me preguntaban qué había pasado y cuando les contaba que lo habían robado se echaban mano al bolsillo y volvían a poner dinero en la hucha”, cuenta con emoción Angelines que recuerda a otro niño que apareció con un billete en cada mano acompañado de su padre. “Me dijo que no era cosa suya, que el niño había pedido insistentemente venir a poner su dinero para llenar otra vez la hucha”.

Dice la mujer, participante activa en las iniciativas de apoyo y voluntariado para la aecc en el pueblo, que ya no dejará la hucha en la calle pero que aún confía en que la persona que se llevó el dinero lo devuelva. Tampoco oculta su satisfacción por la respuesta recibida por los niños y vecinos.

Lo que parece claro es que el año que viene, de nuevo, la “calle Ancha” volverá a llenarse de muñecos, calabazas y otros adornos para que lo visiten los vecinos del pueblo y alguno de los alrededores, que se van sumando a la llamada de un Halloween distinto en Abades. “Me dicen que siga y la gente se ofrece a ayudarme” se ruboriza Angelines simulando resignación: “habrá que hacerlo el próximo Halloween”, comenta.

Author: Redacción

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