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Prudencia y caras de póker en el PSOE segoviano

El PSOE está dando estos días un espectáculo inolvidable, pues pocas veces se nos es dado asistir al funcionamiento con luz y taquígrafos de la política real. Es la relojería del sistema lo que estamos viendo. Las tripas del poder, la explicación de cómo funciona.

Película de los hechos. Elecciones, castañazo antológico y secretario general, Rubalcaba, que tira la toalla anunciando para ya un congreso extraordinario que dilucide su relevo.

No podía ser de otra manera. La noche de las europeas, en la sede de Arquitecto Escobedo se oían militantes indignados tronando por la destitución de la cúpula. Llamamientos del propio Gordo “a mover ficha”. Clara Luquero desviando el enfoque hacia la Francia de Marie Le Pen.

Y Rubalcaba movió ficha. Había dos grandes opciones, o adelantar el proceso de primarias o convocar el congreso. Técnicamente, con el congreso Rubalcaba elegía la opción más estable para el aparato del partido: primero se elige un nuevo secretario general entre nosotros y luego ya afrontamos el proceso de primarias.

Hasta ahí… Pero de repente, la cosa se envenena. Eduardo Madina, uno de los valores emergentes del partido, lanza un órdago: él se presenta a secretario general si hay voto directo de toda la militancia. Pues uno menos, debieron pensar los barones. Pero he aquí que Rubalcaba no midió bien el alcance de sus declaraciones (mira que es raro) y activa una bomba de relojería al decir que, hombre, que tampoco es descartable esto de la elección directa del secretario general.

¿Qué pretende Rubalcaba, morir matando? En apenas minutos, reacción en cadena del aparato en pleno. Que una cosa es la libertad y otra el libertinaje (una cosa es “participar” y otra “el participio pasado”). Uno tras otro los barones comparecen para exigir a Susana Díaz -alias “la cocodrilo del Guadalquivir”, la mujer que llegó a la cima del poder socialista a puro dedazo y dentallada- que como jefa del aparato más potente del PSOE español tome ella las riendas. Que de elección directa nada, que esto, como siempre, va a cocinarse baronía por baronía mediante el típico proceso de democracia interpuesta por la vía del voto delegado.
SusanaDiaz

Madina
Hora es de explicar cómo funciona esto de la democracia interpuesta. Toca congreso y los aparatos provinciales empiezan a poner a sus liberados y cargos a llamar como posesos a “la guardia de hierro”. Se trata de aglutinar a un grupo de militantes para que voten a los delegados del aparato. En el PP, por ejemplo, ni eso, simplemente a los de “la guardia de hierro” se les pasa un papel en blanco para que estampen su firme, luego ya el caput cogitans rellena con los nombres que interesa. Se trata de aislar a los disidentes, y así, con un puñado de militantes, el aparato provincial acude al congreso con una mayoría de delegados que poner al servicio de quien interese.

Vale, luego habrá primarias, sí. Pero no es lo mismo afrontarlas como outsider que desde dentro. Desde dentro todo es más fácil. ¿Quieres repetir como diputado provincial, autonómico, como liberado aquí o allí?, pues simplemente pones a tu “guardia de hierro” al servicio de quien te garantice mejor el puesto (para lo cual tú, a tu vez, has previamente entrejido el reparto de poder en tu área de influencia). Así de sencillo. Por ejemplo, la elección de Zapatero fue una movida del aparato a la vista de que el candidato pseudo-oficial, Bono, lo tenía crudo con la pseudo-outsider, Rosa Díez.

Y salen así eufenismos que hay que decodificar. Por ejemplo, donde digo “no podemos ir a las municipales con un liderazgo débil”, dice no podemos ir a unas elecciones sin que antes nos garanticen nuestras poltronas. Otra: “lo importante es la unidad”, quiere decir vale, cambiemos al macho alfa (o hembra, para ser más exactos) pero antes debe jurarnos que no habrá degollina y lo pasado, pasado.

En Segovia y en Castilla y León la cosa está aún más complicada. Le pregunto a Juan Luis Gordo si es partidario de la elección directa o el voto delegado. La respuesta es “no voy a hacer declaraciones, debo consultarlo antes con el comité ejecutivo”. ¿Por qué? Por la sencilla razón que hay dos aparatos en Castilla y León, el de Ferraz, Óscar López, y el de las provinciales, Villarubia. Si elección directa o delegados es cosa que hay que medir cuidadosamente. Coexiste en Segovia un aparato oficial con un aparato crítico. Ponerle nombres es complicado porque tampoco ellos se dejan etiquetar, e incluso se intercambian papeles. No siempre en Segovia el oficial es el oficial y el crítico, el crítico. Por identificarlo de algún modo están Gordo versus “los granjeños”, básicamente, pero hay más gente agazapada (arahuetistas), y aún un cuarto bando -la antigua dirección.

Hasta ahora, nadar en estas dos aguas ha sido fácil. Pero he aquí que el terremoto congresual obliga a los segovianos a jugársela. A retratarse en Valladolid y Ferraz, sin tener claro quien va a salir ganador del trance. Justo el peor escenario posible en vísperas de unas autónomicas y municipales.

Tiempo de prudencia y caras de póker en el PSOE segoviano. Llamadas intempestivas y silencios elocuentes.

APaPSOE

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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