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Prohibido olvidar

Balcón con bandera y crespón negro, en recuerdo del 11M2004.

Balcón con bandera y crespón negro, en recuerdo del 11M2004.

Hace 10 años, diez mochilas bombas detonadas entre las 7.37 y las 7.40 de la mañana en cuatro trenes de cercanías de Madrid cambiaron la historia de España.  192 personas, niños, mujeres, trabajadores, nunca llegarían a las escuelas, a la oficina o a la fábrica. Otras 1.858 personas padecerían durante meses, algunos para siempre, heridas, trastornos, discapacidades.  Centenares de familias rotas, el miedo instalado entre nosotros. Pero el bestial atentado, obra del yihadismo, tuvo un efecto colateral no menos perverso; durante años la sociedad española, en lugar de unirse en la adversidad, y de la mano de unos políticos que no veían más allá de sus propios intereses,  se dividió.

Probablemente, no será el 11M la última masacre terrorrista que debamos soportar los españoles, pero si alguna lección cabe extraer de tanto dolor es que echarse los muertos a la cara, unos a otros, es la señal más evidente de una sociedad enferma.

El décimo aniversario del 11M en Segovia ha pasado sin actos oficiales dignos de mención.  Felizmente, en Segovia no se registraron víctimas aquel día. Apenas algún vecino ha colgado una bandera con crespón negro. Sin embargo, los atentados de Atocha siguen bien presentes entre nosotros.

Author: Redacción

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1 Comment

  1. Ya que estamos inmersos en el desgraciado asunto de los terribles atentados del 11M en Atocha, en efecto de autoría yihadista, y sin olvidar que suscribo cada palabra del artículo anterior, me gustaría, con vuestro permiso, hacer una precisión. Por supuesto, no vamos a olvidar a ninguna víctima de ninguno de los atentados ocurridos en España desde 1968. El que quiera entender, que entienda. No obstante, me llama poderosamente la atención que, en esta dinámica por fuerza macabra, se olvide sistemáticamente otra matanza que también tuvo como escenario la calle de Atocha. Fué en la tarde-noche de un día de enero cuando una camada fascista asesinó a tiros en su despacho profesional a cinco jóvenes abogados laboralistas de CCOO y del PCE en el desarrollo de sus funciones. Hago esta precisión porque me interesa recalcar que los comunistas somos tan ciudadanos como el que más, qué duda cabe. Y si, tristemente, debemos amarrarnos los machos y recordar uno por uno a todos los ciudadanos españoles muertos por la cobarde sinrazón sin excepción de ideologías políticas, pido humildemente el mismo reconocimiento anual para aquellos cinco jóvenes de 21-25 años recién licenciados en la carrera Derecho cuyo compromiso era el de hacerle la vida más fácil a los más desfavorecidos, estuvieran afiliados o no a alguna de las dos organizaciones antedichas. Siendo de justicia, no creo que nadie en su sano juicio vaya a mostrar su disconformidad con mi petición. Apelo al concejal de IU en el Excelentísimo Ayuntamiento del Real Sitio de San Ildefonso, con el fin de que recoja y defienda esta iniciativa, por otra parte absolutamente lógica.

    Fernando Ollero Butler, vecino de La Granja.

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