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Pesca 2019… otro año más

Después de mucho tiempo sin acercarme por aquí lo hago deprisa y corriendo por que los temas se me amontonan.
Empezaré por la pesca por ser ya temporada terminada, y esperamos, rezando al dios del clima, que sea buen año de lluvia y reproducción truchera aunque ya uno sospecha que no es cuestión de agua si no de calidad de la misma. La cantidad de purines, herbicidas, productos fertilizantes (del que la planta solo utiliza un 5% en la agricultura) residuos mal depurados (o sin depurar) sin contar vertidos totalmente incontrolados, hace más daño a veces que la poca agua.

Pues que quiere que le cuente…. Este año la suerte estuvo de cara y de culo todo junto y por separado. Tuve el permiso de mi vida con tres tres burras que me hicieron y me hacen disfrutar. Pesaron de casi dos kilos a más de kilo.

La primera me pego un viaje a la cucharilla que pensé que había trabado una fragata. Luego se vio que no. Era un destructor. Río arriba y abajo se refugió entre unas ovas y allí estuvimos discutiendo un rato. Al final a rastras y con San Antonio de mi parte, la acaricié las pintas. De los nervios me puse a medirla por si no daba la marca. Le sobraban 35cm de la marca.

Ya contento, y en chorrera otro submarino me embistió la cuchara con tanto ímpetu que pensé que se había soltado por que en vez de huir la dio por venirse a mis pies. Esa estrategia de destensar el hilo a veces funciona y se desengancha. Esta vez no. Pero me di cuenta que sabía la trucha de pesca más que yo. No tuvo suerte.

La tercera fue a la pesca lo que a la caza la perdiz, un lance bello, brusco, con fuerza y emoción, de las que se quedan grabadas en la cabeza y cuentas al nieto mil veces en invierno. De los lances bellos de este negocio.

Pero no todo fueron éxitos. Varios cotos basura sin truchas ni guardas, nos robaron el dinero y el tiempo ( que reflexiono yo….¿no será prevaricación y estafa por parte de la administración vender permisos con cupos y afluencia a sabiendas de que no hay truchas o huchos para todos los permisos lo que han vendido?).

Especial recuerdo tengo a una trucha del Duratón en Sepúlveda. En una poza arreó con la cucharilla como un transatlántico contra un iceberg. Y comenzó una lucha como pocas. Salto tres veces cual salmón alaskiano. Y en el último salto un chasquido sonó a libertad y vida. Me partió el hilo me dejo con cara de gilipollas mirando el agua y el puntal de la caña. Pero después del susto y disgusto, me vino una sonrisa. Te has ido, pero te he engañado para que entrases… El año que viene voy a buscarla.

Author: Redacción

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