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Patatas bravas a la búlgara

Nada peor en esta vida que toparse con unas patatas bravas amedrantadas a golpe de mahonesa y ketchup. O mojadas con una salsa de tomate de bote sin más criterio. A menudo, la salsa brava queda en un preparado de tomate salpicado con tabasco. Si no hay más remedio… pero tengan en cuenta que  el picante del tabasco da un extraño sabor al tomate y la mezcla termina sabiendo a salsa de mejillón.

No. La gracia de unas buenas patatas bravas es el punto picante del tomate. Que puede ser un punto gordo y tremendo o puntito, en función de la afición de cada cual a lo picante. Pero en España no hay demasiada afición y la gente no se maneja bien con las guindillas y los chiles.

Aquí tienen una receta del gran Chicote para una salsa brava sofisticada y auténtica. Pero si no tienen tiempo ni ganas les propongo dos alternativas a partir de sendos hallazgos gastronómicos que paso a compartir y dignos del Falsarius Chef.

patatasbravasfalsarius

Salsa brava a la búlgara

Verán, en Segovia la comunidad búlgara es especialmente nutrida. En casi cada barrio de la ciudad nueva es posible encontrar alguna tienda de comestibles con sus espectaculares salchichas o el genial “lukanka” (un suerte de embutido creo que de vaca). No faltan en los expositores las salsas Olinesa, la líder del mercado búlgaro. Pues bien, les recomiendo la variedad “liutvika“, que según me dicen, significa “picantillo”.

Es una salsa de tomate de verdad, sofrita y bien cargadita de guindilla o algo similar (mis conocimientos del cirílico no llegan a desvelarles el componente picante del mejunje). Pues nada, se abre la preceptiva lata de su tomate frito favorito y se vierte en la sartén. Se añade entonces una cucharada de “liutvika” (light), o dos (extra fuerte), o tres (tengan a mano entonces una buena hogaza de pan, la necesitarán). Extiéndase el resultante sobre las patatas y listo. La mezcla es perfecta y vale también para preparar pasta a la rabiata, mejillones picantes o lo que quieran. Problema, son salsas de lata que una vez abiertas se oxigenan y van adquiriendo un regusto a estabilizante.

Salsa brava Colman’s

Y otro descubrimiento. La mostaza más potente que he probado jamás se produce en Norwich, ciudad de East Anglia (que como el nombre indica, está al Este de Inglaterra). Es la celebérrima mostaza Colman’s. Para quienes gusten de salsas bravas amayonesadas, pues eso, mahonesa, ketchup y una buena cucharada de Colman’s. Se mezcla bien y a sudar…

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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