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Olimpiadas: una deuda pendiente para Guerra y Llorentemanía en Palazuelos

En 32 ediciones y 125 años de historia, solo nueve segovianos han tenido el honor de competir por una medalla en los Juegos Olímpicos, el último el marchador Miguel Ángel Prieto en Barcelona 92. De ahí que esta cita de Tokio 2021 tenga un sabor especial para los segovianos; no solo se trunca una racha de casi 30 años sino que se rompe por partida doble con dos convecinos llamados a disputar las pruebas.

A sus 37 años el olimpismo le debe una a Javier Guerra. Hace cinco años llegaba a Río 2016 en un soberbio estado de forma tras quedar entre los 15 primeros en las principales pruebas de referencia de la temporada. El largo vuelo derivó en una inflamación en el gemelo izquierdo, al principio molestias sin importancia, pero que resultó ser una tromboflebitis. Imposible correr. En una amarga carta Guerra informaba de la triste realidad: no podría debutar en los juegos, volvía para casa.

Guerra gana su pasaporte a Tokio en Sevilla 2020.

Parecía que no habría otra ocasión olímpica para “Guerrita”, este segoviano de castiza familia, hecho en el cross y reciclado a maratoniano en 2013. Pero de un modo un tanto sorprendente, en febrero de 2020, y días antes del inicio del confinamiento, se proclamaba nuevamente campeón de España batiendo su mejor marca personal y tercera del atletismo español, 2:07:28 (en Río Kipchoge, el único que ha bajado de las dos horas en la prueba y gran favorito para repetir el oro en Japón, ganó con 2:08:44, y aunque es harto difícil comparar tiempos en la disciplina, ahí queda el dato como referencia). Un registro que confirmaba a Guerra como mejor maratoniano español de la década y le brindaba el pasaporte a Río.

El covid ha supuesto un año prácticamente en blanco para la especialidad, por lo que, aunque la “armada etiope” y los nacionalizados de otros países parecen correr con una marcha más y son los principales favoritos, lo cierto es que se plantea una carrera muy abierta donde todo puede pasar. En declaraciones a Radio Segovia, Guerra, que embarcará para Japón el 29 de julio, se fijaba como objetivo entrar entre los quince primeros. “Estos meses he podido hacer una preparación muy buena, de muchos meses, en la que he podido trabajar aspectos en los que estaba más débil o adaptarme al calor y a la humedad”. Humedad, un factor importante para la prueba que cierra el programa olímpico, y que ha motivado llevar la carrera al norte de Hokaido, en Sapporo, y a correr a medianoche. Medianoche que serán las 7 de la mañana hora española.

David Llorente, un “héroe local”

Cuando Guerra tome el avión el palazolense David Llorente uno de los primeros en entrar -prácticamente la estrenó- en la Villa Olímpica, sabrá si consigue su objetivo de disputar la gran  final de Slalom K1. La primera bajada en el canal de aguas bravas de Tokio será a las 6:50 hora española del 28 de julio, a las 9:00 empezará la segunda ronda.

A sus 24 años Llorente debuta en unos juegos, y aunque a priori no está entre los favoritos y los entendidos consideran que su gran ocasión será París 2024, su medalla de plata en la copa del mundo de 2019, todo un bombazo, le catapultaron a la élite de candidato a todo.

En Palazuelos de Eresma, su localidad natal, viven en una “llorentemanía”. En el río hizo sus primeros pinitos en un club sin apenas medios ni curriculum. Quién más quien menos le recuerda a orillas del Eresma sujetando la piragua como el que aguanta el móvil. Un tipo simpático y muy querido, de familia modesta, hijo del baby-boom palazolense que ha convertido este no hace tanto tiempo pueblo insignificante en el cuarto más poblado de la provincia, no hay joven en el pueblo que no lo tenga por una gran tipo. Un ejemplo, el novio que todo padre quiere para sus hijas.

Es un héroe local,  que aunque desde los 16 vive prácticamente en Seu d’Urgell, en la escuela de tecnificación, no solo no ha olvidado sus raíces sino que las proclama orgullosamente allá donde va. Recientemente El País le dedicaba un amplio reportaje donde habla de sus inicios como “joven asilvestrado”, sin apenas técnica, y que gracias a una disciplina fuera de lo corriente y a una mayor capacidad de autoaprendizaje, ha llegado a la élite de la especialidad. Un tipo hecho a sí mismo.

En el pueblo una gran pancarta colgada del balcón consistorial anima al joven convecino, también en la escuela, y en las redes pocos son los segovianos que no han compartido mensajes de ánimos y fotos de David. Un tipo realmente muy querido. Y muy de su quinta, a través de Instagram no son pocos los momentos de la experiencia olímpica que ha compartido. Desde las camas de cartón (pero resistentes) de la villa olímpica, a la obsesión por el covid. También la ceremonia inaugural, en la que ha sido de los pocos deportistas de la delegación, que ha disfrutado del mayor hito de  todo deportista.  “Momento inolvidable, un noche que no olvidaré nunca”, mensajeaba en redes, para poco después retratarse con el techo de la expedición española, Pau Gasol.

De cara a la prueba tiene a su favor lo abierto del Slalom, donde no solo hay que ser rápido sino evitar las penalizaciones. Su gran reto es entrar en la final, en la que ya todo puede pasar. Si el sueño se consumara, en el pueblo alguno barrunta rebautizar el municipio: Llorentezuelos de Eresma.


Author: Redacción

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2 Comments

  1. Vamos David, estamos contigo. Mucha suerte campeón.

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  2. Plata taekwondo para Cerezo de Abajo. ¡Viva la madre que la parió!

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