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Ni asfalto, ni bacheo para la cuesta de San Juan

Pues sí. Creo que el calificativo “chapuza” se ajusta fielmente a la “obra” realizada en la cuesta de San Juan, incluida en el Plan Municipal de Asfaltado y Bacheo. Ni una cosa, ni otra: la transitadísima vía sigue presentando las mismas (todas y cada una) irregularidades que antes, pero ahora los adoquines están cubiertos de una capa de cemento rugoso digna del arreglo de la calle principal de un pueblo de 200 habitantes en los setenta. Supongo que me entiende.

La lechada se ha echado para lograr más adherencia para los autobuses en la cuesta

La lechada se ha echado para lograr más adherencia para los autobuses en la cuesta

Un desastre estético (al menos ahora, que está fresco), una obra decepcionante (alguno pensó que quitarían o al menos se suavizarían los baches) y un resultado que deja claro que aquello es una solución provisional.

Debí haberlo sospechado cuando, al final del segundo día con un carril de la calle cortado pero sin actividad alguna, el único obrero en la zona, apoyado con gesto cansino en el pretil de la calle me explicó que el trabajo empezaría cuando hiciera menos calor “que si no, no fragua” y se embaló explicando lo mal que estaba la calle por culpa de los últimos que levantaron aquello y remataron mal, muy mal… La cosa acabó, claro, con su “esto va a quedar perfecto”.

A ver, que la todo iba relativamente bien hasta ahora con el Plan. Parecía que quedaba aceptada la premisa de que no hay un duro en la caja —aunque las frecuentes modificaciones presupuestarias proporcionan partidas inesperadas cada semana— y que por tanto se haría lo que se pudiera para corregir el evidente deterioro del conjunto de las calles de la ciudad. Nada de obras integrales y sí mucho parcheo, que ya vendrán tiempos mejores.

Varios operarios y técnicos observan las obras en Ezequiel González.

Varios operarios y técnicos observan las obras en Ezequiel González.

Las últimas actuaciones del Plan se han llevado a cabo en La Albuera.

Las últimas actuaciones del Plan se han llevado a cabo en La Albuera.

Algo tiene el olor de las bituminosas que encandila y satisface al ciudadano. Engancha.  Así qué el personal pasó por alto cosas como que los parcheos en Ezequiel González y Conde Sepúlveda supusieran la destrucción de la señalización vertical, pintada en su totalidad sólo unos días antes, o que la supuesta planificación se anunciara en entregas por capítulos semanales que empezaron en julio, cuando Fomento liberó 60.000 euros de una cesión de travesías de 2005 y seguían mediado agosto, en aparente improvisación según se iba recolocando dinerete.

Si hasta el PP municipal pareció verse abrumado por el hipnótico ir y venir de las apisonadoras en las calles y su portavoz, Jesús Postigo, llegó a mostrarse satisfecho públicamente, aunque el discurso ha cambiado radicalmente poco después, cuando se ha visto lo de San Juan, que ha sido un pretexto más que suficiente para endurecer el amistoso mensaje de hace dos semanas con acusaciones de improvisación y electoralismo contra el Gobierno local. El asunto tiene algo de oportunismo, es cierto, pero es que las ponen a huevo.

Aparte de los problemas generados en el tráfico —bien es cierto que a finales de agosto hay muchos menos vehículos en la calle—la actuación (y su resultado) se ha realizado en plena entrada natural al casco antiguo para locales y visitantes, ese cuya protección lleva al Gobierno municipal a poses extremas en multitud de ocasiones.

La bandera incluye el cuidado y mantenimiento del empedrado que, admitiendo la discusión abierta sobre la belleza de los cantos, queda fuera de toda duda su escasa funcionalidad en vías concurridas, incluyendo el continuo trasiego de los pesados autobuses urbanos, que a su vez son víctimas del deterioro que producen y los conductores se ven obligados a hacer alarde de su pericia para subir penosamente entre resbalosos baches y blandones la cuesta en cuanto hay lluvia, humedad o frío en el ambiente: casi ocho meses al año en Segovia.

Eso es exactamente lo que va a durar la eficacia de la obra, que la próxima Corporación se va a encontrar de nuevo este problema. La actuación integral que necesita San Juan cuesta un dineral que el Ayuntamiento parece que no tiene, pero por otra parte, era obligatorio eliminar el peligro potencial de accidente.

Claro, que más allá de la responsable actitud en defensa de la seguridad que sin duda rige la actuación, resulta evidente que con la eliminación de los patinazos en la cuesta de San Juan, el Ayuntamiento verá desaparecer el último gran foco de quejas presentadas en los últimos tiempos por los usuarios de los urbanos —otro buen número de ellas eran por fallos de los vehículos, aunque la estadística se ha derrumbado tras la reciente renovación parcial de la flota— por lo que el servicio podrá volver a servir como eficaz argumento electoral dentro de ocho meses. Quizá compense la crítica por el desastre estético.

Bueno, siempre cabe pensar que el cemento en el suelo, como los malos cortes de pelo, iguala a los quince días. Mientras aguante el invierno…

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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4 Comments

  1. No sé si apareceran o no partidas inesperadasun día sí y otro también. Pero lo que no les falla es el capítulo 1 de los impuestos directos en Ingresos y su gemelo en el de Gastos para cobrar sueldos y dietas.

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  2. Pues a mi, qué quieren que les diga, me gusta el resultado. Efectivamente, no se ha quitado un sólo bache, los blando es siguen ahí… pero esa estética años 70, esa imagen rural, barata, casi, casi, se me antoja querida, tan querida como la casposa política cultural con la que nos deleitan las instituciones, tan querida como la singular atención tipo años del desarrollismo económico con la que nos despachan en nuestro muy “admirado” tradicional comercio, tan querida, en fin, que nos lleva a lo que somos: tributarios de la gracia madrileña del fin de semana y de las decisiones caciquiles que, desde la reina Isabel, nos han venido relegando a lo que somos, una ciudad muy al estilo de los 70.

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  3. Miren ustedes, la política del tráfico y la circulación viaria en esta ciudad se circunscribe, principalmente, a saber si de nuevo, ahora que llegan elecciones, la calle de José Zorrilla volverá a cambiar la dirección. Sic tansit gloria… Segovia 😉

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