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Martes de carnaHuella

Un egipcio en el escaparate de un restaurante.

Si el éxito de un martes de carnaval se mide por el número de personas disfrazadas y en actitud “carnavalesca”, el de Segovia, como los índices de mortandad de la gripe, un 2-3%, fracaso. Si la medida se hace recontando las gentes que pululaban por la plaza Mayor embriagadas por los muchos (muchísimos) vatios de la orquesta La Huella —excelente e hipnótica forma de cantar fuera de tono canciones que cualquiera reconocería— entonces el recuento pasa a miles y si alguien quiere sacar pecho, hasta puede estar tentado de hacerlo. Un éxito.

Dos mujeres disfrazadas, en los soportales de la plaza Mayor.

Es cierto, el martes de carnaval es el día grande de estos festejos, en realidad debería de ser el único, y las comparsas ponen todo su esfuerzo en volver a andar el camino de los desfiles, entre Acueducto y Mayor, con la mayor animosidad posible entre ese público segoviano que no cambia la cara ni cuando se le impresiona. También los espontáneos que se han trabajado, mejor o peor, sus disfraces, tratan de lucirlos, aunque la cosa se queda en grupos reducidos sin contagio posible.

Público segoviano contemplando el paso de las comparsas.

Los alicientes de la noche eran otros en realidad. Para empezar la excelente climatología, de esta suerte de

Frida.

primavera de febrero, seguido del hecho de que los escolares no tienen clase estos días y hay que entretener a los más pequeños y dejar que los más mayores lo hagan solos. También la idea que parecía regir el comportamiento de los adultos que llenaba bares y terrazas, algo así como de domingo por la tarde pasado de horas.

Pero sobre todo, la Huella, una de esas orquestas verbeneras modernas —eso supone gran montaje, vestuario, coreografía, luces, músicos de cierta calidad y cantantes con pose de grandes artistas— tocada por el favor del público, será por su repertorio populista o por las tres horas largas de espectáculo que ofrecieron. La cosa se fue hasta las 00.42 horas.

Mucha policía

El Ayuntamiento parece haber aprendido de los errores. Sobre todo de los que causan polémica y crítica ciudadana. Si en la “tardebuena” —última fecha de alta concentración de masas— la presencia de policías locales pareció testimonial, en esta ocasión los había por todas partes y además se dejaban ver con claridad en las entradas de las calles que desembocan en el foro principal y también en movimiento por el perímetro y entre la gente. Si “echar una meadita” en la calle fue entonces la regla, esta vez bajó sensiblemente —que no es que se eliminara— el volumen de orina dejado en las calles; si en aquella víspera de navidad no había contenedores en la plaza, esta vez los había por cada esquina.

Dos policías, de “plantón” ante la calle Infanta Isabel.

No pocos siguieron la fiesta cuando los músicos se bajaron del camión-escenario pero el silencio sirvió de toque de queda lo suficiente como para vaciar la plaza en pocos minutos, que hoy, miércoles de ceniza, es “día de escuela” para los mayores. Por cierto, muchos optaron por volver a casa en el autobús, que hubo servicio especial de Búho —otra novedad— aunque sólo fuera hasta la 1.00, el último servicio desde el Salón.

La familia que se disfraza unida…

Entre tanto se fallaban los premios a los mejores disfraces del carnaval infantil. Las comparsas del Elena Fortún y Villalpando se imponían en categoría escolar, Encinillas&Cía en la de no escolares. 21 grupos participaron en el concurso grupal, y otros 31 chavales en la categoría individual (de 2 a 11 años), disfraces como la máquina grúa d e peluches, una lavadora, Maléfica, Avatar, Robot o un Cándido mesonero, entre los ganadores.  El programa de actos para este 26 de febrero no podía ser otro: entierro de la sardina desde las 19.00 horas. Aquí no hay novedades. Será lo de todos los años.

Un pintor de otras épocas.

Author: Redacción

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4 Comments

  1. ¿ Y a que hora debería haber acabado la verbena, para que los residentes nos hubiésemos podido ir a dormir ?
    ¿ Y la alcaldesa se ha levantado a las 6:15 como yo, o ella sigue en la cama ?

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    • La alcaldesa vive en el Sotillo, allí paga una fracción del IBI de lo que pagaría en Segovia y no le incomoda el sueño la música de la orquesta ni los gritos posteriores. Eso si, el sueldo lo cobra en Segovia, que es muy muy superior al que cobra el alcalde de La Lastrilla.

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    • La alcaldesa con más de 6000€ al mes aunque no se tumbe le sale a cuenta… Eso sí siempre nos deleitará con un precioso certamen perroflautesco. Disfruten de lo votado segovianos

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  2. Siempre me he preguntado si a las orquestas verbeneras las patrocinan “en la sombra” las empresas de audífonos tipo Gaes o similar.
    Por favor, que alguien les diga que no es necesario que se oigan sus “regetones” desde La Albuera.

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