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Las urnas refuerzan a la extrema derecha y al nacionalismo tras la debacle de C’s

El PSOE ha perdido las elecciones en España pesa a ganarlas. Si la idea de ir a una segunda vuelta buscaba pescar votos en Unidas Podemos y salir reforzado como fuerza más votada de cara a consolidar a Pedro Sánchez al frente del Gobierno de España, justo es decir que la cosa no podía haber salido peor. El bloque de izquierdas es más débil, más dependiente del independentismo y el PSOE pierde tres escaños, de 123 pasa a 120, Sánchez ha perdido casi 800.000 votantes. En el Senado, de tener la mayoría absoluta a perder 28 escaños. Eso sí, todo atisbo de gobernabilidad pasa por el PSOE.

Sin embargo, el fiasco socialista queda relegado a un segundo plano ante los dos más espectaculares noticiones que se desprenden del recuento. Por un lado el bestial crecimiento de Vox, que se convierte en tercera fuerza y gana un millón de votos (pese a la creciente abstención). La extrema derecha tiene motivos para estar contenta. De ser una fuerza friki y residual hace menos de un año, ahora es un jugador esencial del tablero. Es primera fuerza en Murcia, Guadalajara, Sevilla, Almeria y Ceuta. 52 diputados, casi el doble de los que tenían.

Justo lo contrario que Ciudadanos. La gran promesa de regeneración del centro derecha, que llegó a ser la fuerza más votada en Cataluña, puede darse por muerta. Nadie sobrevive a un batacazo de tintes cataclísmicos. Rivera ha perdido en 6 meses la friolera de 2.5 millones de votos.

De esta capital de sufragios, el PP se ha beneficiado en unos 800.000, un balón de oxígeno que permite a Casado auparse hasta los 88 escaños. Lejos sin embargo del PSOE, lejos por tanto de estar en condiciones de formar gobierno. Ni siquiera pactando con Vox, Ciudadanos y la recua de partidos independientes surgidos (Cantabria, CC, Teruel, Navarra más), el PP se queda sin opción alguna a gobernar.

Gana también fuerzas el independentismo. En abril, las fuerzas unionistas (PSC, PP, C’s y Vox) sumaron el 42.6% de los sufragios frente al 39.6 obtenido por los independentistas. Seis meses después los porcentajes se invierten, por primera vez, y este es un dato realmente significativo, el independentismo supera la unionismo en votos (42,5% frente a 39.8%) en unas generales.  Se mantiene En Comú Podem y entra la CUP, en detrimento de ERC, que sin embargo, con 13 escaños, queda como quinta fuerza del Congreso. Sube un escaño Puidgdemont. También mejoran resultados el PNV y Bildu. Querías caldo…

En verano, todas las encuestas daban un serio varapalo a Unidas Podemos. Posiblemente, esos estudios demoscópicos están en la raíz en la decisión de Sánchez de ir a por una segunda vuelta; cabía la posibilidad de una OPA hostil que despejara el panorama de la izquierda para el PSOE. No ha sido así, los de Iglesias han resistido e incluso neutralizado la amenaza de Más País,  que finalmente queda en dos diputados (tres si se le suma el de la confluencia valenciana). Pierde pero gana.

Estamos donde estábamos. Pero con más nacionalismo y polarización que antes. Se sustituye Vox por Ciudadanos. El PSOE es más débil y el independentismo más fuerte. Para este viaje no hacían falta alforjas.

 

Author: Redacción

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1 Comment

  1. Ignorante de dirigente, de Ciudadanos al no saber aprovechar la oportunidad en su momento que les dio el ciudadano, coalicionando con el PSOE para formar gobierno . De ser un partido bisagra y de gobierno a desaparecer . Vaya estratega de pacotilla . El ciudadano manda.

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