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Las compras inmobiliarias de San Juan de la Cruz

Antes de ser proclamado santo y acatando órdenes directas de Teresa de Jesús –tampoco en ese momento era santa oficialmente pero ya había reformado la Orden– el carmelita Fray Juan de la Cruz pasó por una notaría segoviana para formalizar la firma de los documentos de compra de tierras y casas para el de la orden en Segovia. Compró en esa ocasión terrenos de la colación de San Marcos donde aún permanece el convento de los carmelitas en el que están enterrados parte de sus restos. Las dos casas y la finca con manantial las vendía el Hospital de la Misericordia que aceptó cobrar en tres plazos: Dos años consecutivos por San Miguel –cuando, tras la cosecha, entraba dinero en el convento– y entre medias, a principios de la Cuaresma, cuando llegaban las limosnas de las penitencias.

Convento de los PP. Carmelitas Descalzos, Segovia. (Juan Pedro Velasco).

El documento oficial formalizado por el notario Pedro de San Martín y con la rúbrica, entre otros, de San Juan de la Cruz, será ahora expuesto, hasta el 11 de diciembre, en el museo provincial de Segovia como “tesoro oculto” entre los fondos documentales del centro cultural que gestiona la Junta.

En 1589, Juan de la Cruz llega a Segovia para cumplir el encargo de Teresa de Jesús de adquirir varias casas donde vivieran las monjas de la Orden Carmelita en la ciudad y de fundar un convento masculino. Fray Juan, se presenta ante el escribano de número de la ciudad, un notario llamado Pedro de San Martín y compra varias tierras y casas en nombre de la Orden del Carmen Descalzo en la colación de San Marcos, junto al Santuario de la Fuencisla y lindando con las fincas que rodean a la carretera de Zamarramala, donde hoy, todavía, se encuentra el convento de los carmelitas y donde el propio San Juan de la Cruz está enterrado en parte, el resto se conserva en Úbeda donde fallece.

Detalle de las firmas en el documento.

La importancia de los documentos radica no sólo en su protagonista, sino en que el propio San Juan de la Cruz los firma de su puño y letra y firma como ‘Fray Juan’, excluyendo su título de ‘Don’ que como bachiller de Salamanca podía usar. Escribe su nombre y acude a un acrónimo en la última parte de su autógrafo: sustituye el término ‘cruz’ por una cruz dibujada.

La compraventa relaciona los bienes adquiridos a Gaspar de Herrera, clérigo y presbítero que administraba los bienes del Hospital de la Misericordia. Se trataba de dos casas y una cerca con álamos y pozo manantial, que pasará a ser del convento masculino de los carmelitas. En el documento también se describe cómo son estos inmuebles, quiénes son los vecinos que lindan con ellos, cuánto vale la compra y cómo se debe pagar.

La forma de pago pone de manifiesto que los carmelitas no tenían demasiado capital ya que difieren el abono de los bienes adquiridos en tres plazos. El primero, el día de San Miguel, concluidas las labores de cosecha, momento de entrada de capitales en las arcas conventuales; el segundo, en febrero, a principios de Cuaresma, cuando se reciben las limosnas fruto de las penitencias de esta época del año; y el tercero, un año después, también por San Miguel.

Author: Redacción

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