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La Granja: problemas con los caballos

Cruce de versiones con motivo de la requisa de caballos mostrencos en el Real Sitio de San Ildefonso. El pasado mes de abril, el ayuntamiento desarrolló una “redada” contra caballos que pastaban sin permisos en los pastos de los Montes de Valsaín que el consistorio tiene adjudicados y que somete anualmente a aprovechamiento ganadero. El motivo es que estos caballos invaden pastos con la merma consecuente de beneficios para los legítimos adjudicatarios.

Se requisaron 29 animales, de los que finalmente se han subastado a un ganadero gallego 17, y por un importe que ronda los 35€ por cabeza, después de que una primera subasta, con el tipo de licitación a 135€ por animal, quedara desierta.

Parte de problema es que unos de los ganaderos afectados, Javier Fernández Palencia, dueño de 4 yeguas y tres potros,  asegura que sus caballos estaban totalmente al día en lo tocante al abundante papeleo que soporta la cañada equina. “Tenía los chips, los permisos para pastar y los papeles en regla. Lo único una pulsera que el ayuntamiento obliga a incorporar a los caballos. No estaban en absoluto en malas condiciones”, explica y añade que los animales han estado durante más de quince días -el tiempo que le ha requerido probar que los caballos eran suyos y reunían los permisos oportunos- en penosas condiciones “hacinados y comiendo arena”, explica. “No es cierto que antes estuvieran en mal estado”, dice.

Dos potros muertos

No lo ven así en el ayuntamiento del Real Sitio. “Los caballos requisados presentaban cuadros de malnutrición según nuestros informes veterinarios, debidamente rubricados. En todo momento se han cuidado y atendido debidamente. Primero en El Espinar y luego en unas instalaciones hípicas de Palazuelos. Por supuesto que se les ha proporcionado alimento y cuidados veterinarios, como podemos acreditar documentalmente”, explican en Medio Ambiente de La Granja.

El ganadero afectado sostiene lo contrario y apela al testimonio de veterinarios sobre las precarias condiciones que han soportado los animales, aportando también fotos. Fernández Palencia, que ya promovió al poco de la requisa una polémica recogida de firmas, sopesa denunciar ahora a quien desde el ayuntamiento difundió que los caballos estaban mal nutridos. “El caso es que estos caballos estaban muy mal, se les ve flacos porque estaban ya mal de antes, y claro, de un día para otro no engordan”, contratacan desde el Real Sitio. Si reconoce el consistorio que durante el proceso se han muerto dos potros, aunque según los veterinarios municipales por cuestiones que apuntan a problemas neumológicos preexistentes.

En La Granja informan también de que los animales incautados, todos los que no llevaban pulsera municipal, y salvo dos, no pasaron la prueba del chip, una medida obligada para todo caballo destinado al ocio. Por lo que para devolver los caballos “en regla” se requirió un proceso de documentación paralelo.

Tramitación a la antigua

No es el único problema. La tramitación de la subasta tampoco ha estado exenta de desencuentros. El plazo para la presentación de pujas se cerró de un día para otro, con un decreto de alcaldía a posteriori (se firmó el día 3 de mayo y el plazo empezó a correr el 2, según informan el portavoz del PP, Juan Carlos Gómez). Un proceso rápido que desde el Real Sitio se justifica apelando a que la ordenanza existente, una normativa general sobre animales mostrencos, se remonta a principios del siglo XX, con plazos de principios del siglo XX.

Más enjundia parece tener la adjudicación de los 17 animales “mostrencos”. Al parecer, según explica Puente, la subasta quedó desierta en los plazos legales. Posteriormente, y a través de correo electrónico llegó la oferta del ganadero gallego rebajando sustancialmente el precio por cabeza, de 135€ que se cifraba como oferta mínima en los pliegos, se pasó a un precio final de 35€. El PP ha avanzado que pedirá explicaciones.

En cualquier caso, desde el ayuntamiento informan que la adjudicación se hizo condicionada a que los caballos no sean sacrificados y puedan continuar pastando de forma extensiva de por vida. Algo que duda Puente, que en su recogida de firmas hablaba precisamente de “60 caballos condenados al sacrificio” (cifra claramente exagerada). Si bien en España la normativa es harto rígida y se controla que los caballos para carne tengan una trazabilidad, no parece ocurrir así en Portugal, con una normativa más laxa al respecto. “Desde Galicia se pasan los caballos a Portugal y allí ya se destinan para carne. Todo el mundo lo sabe”, se malicia Fernández.

Fotos y vídeo facilitadas por Javier Fernádez Palencia

Author: Redacción

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