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La Granja: el reloj de los Dolores vuelve a marcar la hora

Y no es que el reloj, el único de campanario de la provincia que va con poleas y engranajes, 100% mecánico, diera mal las horas. El problema es que tras 70 años a la intemperie, las marcas de las horas de la superficie del reloj del campanario de la iglesia de los Dolores en La Granja habían desaparecido; como se ve en la imagen de antes y después, ya solo se leían de las 11 a las 14. Finalmente, la pasada semana, y tras una compleja revisión, se instalaba el nuevo dibujo con una grúa de plataforma.

El reloj tiene más de 130 años, y desde 2007 es solícita y altruístamente atendido por, probablemente, el último “maestro relojero de campanario” de la provincia, Isidoro Arévalo, vecino de La Granja, y que lanzó la iniciativa de restaurar la esfera en diversas asambleas vecinales, tras los plenos, comprometiéndose el alcalde, José Luis Vázquez, a acometer la restauración. No era fácil. El bloque de cristal tiene 1,40 m de diámetro. Desmontarlo, repintarlo y volverlo a colgar, exigía una compleja operación casi de obra mayor. Finalmente, el ayuntamiento optó por buscar alternativas más viables, y la buena ha sido la de encargar un vinilo especial para exteriores que, adherido al cristal, permite recuperar el esplendor del reloj y asegurar que seguirá así durante muchos años más.

La curiosa historia del “IIII republicano”

El rediseño se ha inspirado en el original, manteniendo el IIII en lugar del IV, una curiosa costumbre relojera con varias leyendas.  La razón oficial es que los relojeros usaban el IIII para evitar la confusión con el VI. Pero hay más leyendas, como la que lo imputa a la superstición romana de reservar el IV suelto como acrónonimo de Jupíter (IVPITER) , o incluso con calado reivindicativo. Así, se cuenta que en cierta ocasión, un rey encargó un reloj a un relojero suizo, quien por error representó el número 4 como IIII y no IV. El rey mandó ejecutar al artesano y, como protesta ante tal hecho y homenaje, todos los colegas de profesión del relojero decidieron utilizar el IIII en vez de IV. Si non e vero…

El lector encontrará en este otro reportaje una aproximación a la curiosa historia del reloj y complejo mantenimiento.

 

Author: Redacción

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