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Estatuas perdidas y deseos encontrados

No era la primera vez la de este 28 de diciembre que se preguntaba en el hemiciclo municipal que fue del ‘Ramoncín’, aquella fuente con figura de niño meón (o angelote) que el Ayuntamiento del alcalde Ramón Escobar, en el marco de un proyecto de revitalización comercial denominado “Pryco”, mandó instalar en 1994 en la plaza del Corpus y que retiró sin tardanza su sucesor, José Antonio López Arranz, sólo dos meses después de llegar a la Alcaldía para alborozo generalizado de los segovianos, a los que nunca les hizo ninguna gracia, ni la fuente en sí, ni lo que mojaba el suelo de su entorno porque caía más agua fuera que dentro.

La lógica dice que la estructura aquella debería estar en algún almacén municipal pero cuando el portavoz de IU, Ángel Galindo, preguntó por ella este viernes, la concejala Paloma Maroto fue llana en la respuesta: “Qué se yo” soltó. Sus pesquisas confirman que alguien la vio en un almacén municipal de la calle Guadarrama, pero cuando se cambió de nave-almacén a Hontoria, el ‘Ramoncín’ ya no aparecía en el inventario del traslado.

Entre los que pululaban por el salón de plenos este 28 de diciembre no faltó quien la ubicaba “instalada en alguna finca particular”, aunque nadie citó un solo nombre. Otros, menos malpensados, aventuraron que podría haberse tirado como chatarra en algún momento indeterminado de los últimos 20 años… El caso es que el ‘Ramoncín’ —feo o no, un bien municipal— no aparece.

Liados como andaban los concejales con las fuentes, otra pregunta de Galindo inquiría por los motivos por los que la de la plaza de San Martín está totalmente seca y Maroto volvía a “llanear”: “Porque tiene fugas” y además, no se van a arreglar hasta que llegue la primavera. Este año, por tanto, no habrá escenas de peces y leones envueltos en hielo que tan plásticas fotos propician a turistas y foráneos.

El turno de preguntas se cerró saciando la curiosidad del portavoz de Centrados, Cosme Aranguren, interesado en saber por qué el Ayuntamiento ha contratado “un servicio de Ginecología” aunque la concejala de Personal, Marisa Delgado, enfermera de profesión, matizó rápidamente el asunto, que un servicio de este tipo, como tal,  requeriría consultas, especialistas, auxiliares, instrumental y otro montón de cosas más y en el Ayuntamiento lo que se ha hecho es un contrato menor para efectuar reconocimientos preventivos de exploración ginecológica y mamaria para las empleadas municipales. “Algo mucho más modesto, como ve”, puntualizó la edil que recordó que estas cosas se derivan de acuerdos con los representantes sindicales.

Micros nuevos

Hay que decir que a los concejales se les oía esta vez perfectamente en el salón de plenos tras el cambio efectuado en el sistema de megafonía en el que el Ayuntamiento ha gastado algo menos de 30.000 euros. Cierto, ya no hay acoplamientos ni ruidos estridentes cada vez que habla un edil pero también parece que hacen falta algunos ajustes tras los cambios, que la señal de televisión por internet de este pleno sólo ofrecía planos generales y fijos porque el movimiento de las cámaras estaba anulado. Además, de momento no, pero aseguran que la cacharrería tecnológica instalada está preparada para que algún día los ediles puedan votar apretando un botón.

De momento se oyen los piropos de viva voz. Por ejemplo, a Galindo diciendo a la popular Rosa Redondo que votará a favor de su moción porque “me gusta lo que propone el PP” y a la del PP devolviendo el cumplido porque el de IU “ha sido el que mejor ha entendido la propuesta”. Galindo agrió enseguida tanto almíbar entre antagónicos: “No voy a votar a Pablo Pérez”. Por si había dudas.

Y entre tanta claridad sonora, un gazapo, cometido por la secretaria accidental que se “inventó” el ordinal “décimo catorce” mientras leía los dictámenes del pleno que, efectivamente, era el décimo cuarto celebrado este año y el último del ejercicio. En el cierre de sesión, la alcaldesa Clara Luquero trataba de expresar sus parabienes para el próximo año aunque evitó eso de “que se cumplan sus deseos” al caer en la cuenta en el último momento de que, en año electoral “no se podrán cumplir los deseos de todos porque son opuestos”, así qué la cosa quedó en un protocolario “Feliz año nuevo”.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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1 Comment

  1. Un CAT, en pequeñito, la fuente de San Martín ¿cuántos arreglos lleva? sólo con los últimos mandatos municipales -?-

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