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Ensayo de debate sobre el estado de la ciudad

El pleno que incluía el debate sobre el estado de la ciudad celebrado en el Ayuntamiento de Segovia este 31 de marzo respondió a todas las expectativas previas: pesado, denso, generador de escasas novedades y culpable de que la sesión durase casi siete agotadoras horas, tanto que, roznado las cuatro de la tarde, los portavoces decidieron conformarse con que las respuestas del turno de ruegos y preguntas les fueran enviadas por escrito en vez de prolongar un minuto más la sesión con su lectura, como es habitual.

El formato del debate como “dación de cuentas”, metido en mitad del orden del día y que daba clara ventaja a la regidora por el reparto de los tiempos y turnos de palabra —media hora frente a 15 minutos para cada portavoz— no gustó a la mayoría de los concejales y tanto la de Centrados en Segovia, Esther Bermejo, la popular, Raquel Fernández y el de IU, Ángel Galindo lo hicieron público tras los 34 minutos de “autobombo por el que la alcaldesa le estará agradecido a Ciudadanos”, grupo del que partió la iniciativa para celebrar el debate.

En el resumen de actividad de 2016 que leyó Luquero cupo todo. Empezando por las referencias al año 2003 —cuando el PSOE accedió a la Alcaldía— para seguir con una lista de actuaciones en la que se mezclaban proyectos de calado ejecutados el año pasado del tipo la avenida de la Constitución, el todavía apeadero de autobuses o la depuradora, con otras obras menores en los colegios o asfaltados de unos metros de calle.

La alcaldesa hizo además presumidas referencias a asuntos que aún no han ocurrido ni tienen fecha fija, como el Peahis, el pliego del servicio de autobuses o la conversión a la inteligencia digital de la administración que sin embargo añadió a la lista de éxitos. Ni un asomo de autocrítica. Ni siquiera cuando habló de las sentencias por las expropiaciones a las que se refirió como si no tuvieran influencia alguna en la inversión municipal.

Tampoco se esperaban novedades en los 15 minutos otorgados a cada portavoz. Galindo ejerció de lo suyo, preocupado por el Peahis, la movilidad, la municipalización de servicios, la participación ciudadana o el aparcamiento del Salón, entre otros y Cosme Aranguren (Centrados en Segovia) reclamaba al Gobierno un modelo de ciudad que no cree que exista, como dijo que le pasa también a la popular, Raquel Fernández.

Hasta que llegó el turno de la portavoz de Ciudadanos, María José García, al parecer capaz de irritar al más tranquilo de los concejales —o a todos a la vez— con su discurso retador, crecido desde que parece considerarse socia de hecho del Gobierno, más cuando se dirigió a la portavoz del PP, Raquel Fernández, para preguntarle, insidiosa, por sus promesas electorales sobre el centro de salud de Nueva Segovia.

Fernández trató de despachar con rapidez el reto y se dedicó a explicar la cara b del mismo discurso que había soltado la regidora pintando de desastre e improvisado el Gobierno socialista, pero se encontró de bruces con el portavoz, Alfonso Reguera, que se olvidó de defender las actuaciones del Gobierno para adoptar papel de oposición con un furibundo ataque al grupo popular con el que, dijo, no hay forma de pactar, cae en la deslealtad y engaña a vecinos.

Ya puesto, el socialista se volvió a Galindo, le puso como segundo apellido “Podemos” y le echó en cara que los de Pablo Iglesias no hubieran querido gobernar con el PSOE de Pedro Sánchez.

Así las cosas, la segunda ronda de intervenciones ya iba de otra cosa cada vez más alejada del debate de estado de la ciudad: Galindo acusó los socialistas de escorarse a la derecha, lo que explicaría que “la política del PSOE municipal pueda estar respaldada por un partido como Ciudadanos”. Fernández llamó barriobajero a Reguera; García proclamó que su partido es de centro y llamó radical a Galindo y Reguera acusó a los populares de abstenerse en cualquier procedimiento contra el Ayuntamiento.

Mociones.

El largo debate dejó el ambiente preparado para la discusión de las mociones, siete en total. Ángel Galindo logró la unanimidad en su propuesta para que se creen caminos escolares seguros hacia los colegios implicando a vecinos, comerciantes, la comunidad escolar y a la UVa, mediante un convenio y tampoco en la referida a la puesta en marcha de una campaña preventiva contra las agresiones sexistas durante las próximas fiestas de verano.

 

No obstante, sí mantuvo un tenso enfrentamiento con el portavoz socialista, Alfonso Reguera, que días antes había calificado la propuesta como “innecesaria y alarmista”, por lo que le pidieron que rectificara. “Cuando usted no estaba ni en proyecto de sus padres, yo ya estaba defendiendo los derechos de las mujeres y no tiene usted nada que decirme de ese tema”, advirtió un ofendido Reguera. “No doy lecciones, pero usted se patinó aquel día”, zanjó Galindo.

Menos suerte tuvo UPyD, que se quedó solo en la defensa de su propuesta para pedir a la Diputación que ceda la gestión del teatro Juan Bravo a la Fundación Don Juan de Borbón. No obstante, sí consiguió aprobación de todos los corporativos menos los de Ciudadanos, que se estudie que el edificio del Cat se convierta en un centro de investigación e innovación en alimentación y gastronomía.

El concejal del Gobierno, José Bayón, recordó que se está trabajando en la ocupación del edificio y señaló las dificultades de desarrollar la idea del Centro culinario ya que el modelo de referencia, el Basque Culinary Center, requirió 17,5 millones para implantarse, aunque la representante de UPyD desveló que sus sondeos de campo hacen el proyecto “menos complicado de lo que cree”.

Ciudadanos acudía al pleno con dos mociones que, aunque fueron aprobadas, lo hicieron tras ser modificadas severamente por aportaciones del equipo de Gobierno. La primera con el voto favorable de todos los grupos y la abstención de Centrados en Segovia, llevará al Ayuntamiento a estudiar, con los comerciantes, la posible creación de una semana del comercio de Segovia.

La segunda empezó siendo una propuesta para concienciar a las asociaciones de vecinos del uso de detectores de humo pero que tras el tamiz del Gobierno socialista se quedó en el mandato de incorporar a las acciones de prevención que realizan los bomberos de manera genérica algunas específicamente dirigidas a las asociaciones de vecinos.

Cuando hacia ya tiempo que había pasado el minuto de descuento, casi a las cuatro de la tarde, se puso sobre la mesa la moción del grupo popular para que, en el caso en el que se quede disponible una partida presupuestaria se ejecute el proyecto de reurbanización del eje Daoíz, Merced, Marqués del Arco.

La propuesta puso en guardia a María José García, que recordó que en el acuerdo con el PSOE para la aprobación de los presupuestos se fijaba que si este año no hay inversión en el Cat, ese dinero se destinará a actuaciones en los barrios y que ese acuerdo “debe cumplirse”. Tras larguísima explicación por parte de la concejala de Patrimonio, Claudia de Santos, sobre el grado de cumplimiento de los programas de rehabilitación, la moción fue aprobada por unanimidad.

Author: Redacción

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2 Comments

  1. Lo mejor para el CAT, parafraseando la genial viñeta, publicada ayer, por el no menos genial Forges (en la que indicaba la creación de una “Secretaría de Estado de coordinación para el saqueo institucional”), y antes de que se nos adelante otra población, es pedir subvención para crear un “Gran Museo Nacional de Pufos institucionales”. En él, se podrían incluir maquetas de todos los fiascos de megalómanos proyectos de la época de la pseudo-bonanza-ladrillo-saqueo-económico de erario público y del reparto de millones por poblaciones y alcaldes (desde grandes urbes a pueblines por habitantes y según ideología y poder en su partido). Ténganlo en cuenta nuestros munícipes, en un futuro sera fuente de muchas Tesis Doctorales 😉 ¡Salud para seguir cobrando dietas!

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  2. No hace falta ensayar: mal (o jodidillo, si es políticamente correcto), simplemente.

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