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El pleno de los autobuses, inversiones de alta rentabilidad electoral

Autoridades  y responsables de Avanza posan en el interior de un autobús en julio de 2018. Una foto llamada a repetirse.

En el manual del buen alcalde hay un capítulo especial para las inversiones de alta rentabilidad electoral. Pongamos que es usted alcalde y debe optar entre invertir en pavimentar un barrio periférico o los accesos al colegio. El manual dicta que debe usted invertir en los accesos al colegio. La inversión allí tiene un efecto doble, resuelve un problema y, además, la ven no solo los vecinos beneficiados, sino todo el trajín derivado de la actividad escolar en un punto estratégico, allá donde las gentes esperan y hablan.

Pasa lo mismo con los autobuses (que se lo pregunten a Pedro Arahuetes, que vivió de ello un par de mandatos). Una flota flamante, moderna, cargada de gadgets novedosos habla bien de la gestión municipal, otra que va ventoseando humo negro, protagoniza altercados y siniestros y tiene hasta el gorro a los usuarios, todo lo contrario. Oportunidad de oro para Clara Luquero, alcaldesa de Segovia y necesitada de algún logro de alta rentabilidad visual de cara a las elecciones tras un mandato marcado por el escaso margen inversor, pufos y atascos heredados que siguen sin resolverse y más pena que gloria tras casi dos décadas de dominio socialista en la ciudad.

De ahí las continuadas acusaciones de la oposición al equipo municipal de Gobierno de que deliberadamente ha prorrogado durante más de dos años la actual y agónica flota como baza electoral. La historia es -vienen a decir- que Luquero quiere sacar a pasear sus nuevos buses un mes antes de las urnas para lo cual ha hecho coincidir los tiempos del nuevo contrato con las elecciones en ciernes. Todos los grupos salvo IU afearon el tema a Luquero durante el pleno del 26 de octubre, que tenía por tema central aprovechando la adjudicación del contrato de autobuses para culparla del penoso estado del actual servicio. Al final, Ciudadanos y PP se abstuvieron, el resto a favor.

Para la alcaldesa la acusación no se sostiene. Luquero recordó que las prórrogas de este servicio son habituales en todas las ciudades, se la tiró al PP, recordando que la anterior contrata estuvo no dos sino cinco años prorrogada y los autobuses estaban si cabe peor que ahora, y justificó el retraso diciendo que por las leyes anti-déficit no pueden contratar más trabajadores.

Ángel Galindo, de IU, fue el menos combativo. Votó a favor eso sí recalcando una de las principales pegas del contrato, que solo contempla autobuses de diésel, ninguno híbrido, justo a las puertas de un cambio normativo que puede encarecer este combustible.

María José García Orejana cargó las tintas en la cosa electoralista y en la desidia municipal que ha permitido durante más de dos años la proliferación de accidentes, con la pertinente inseguridad de los usuarios.  Sin embargo, para las cuentas de García Orejana los autobuses no estarán tampoco listos para elecciones. Auguró recursos que retrasen a diciembre la firma del contrato, más los seis meses de plazo para encargar los nuevos buses…

Cosme Aranguren, de Centrados, que hace oposición a dos bandas, a Ciudadanos y al PSOE, recordó a los primeros que durante estos dos años han estado apoyando presupuestariamente al PSOE, que si tanto les preocupaba el retraso a los naranjas, haberlo hecho valer en sus pactos presupuestarios de los últimos años. La idea del futuro candidato del nuevo partido a la alcaldía es visualizar a los naranjas como los aliados de Luquero. Al PSOE le espetó que toda la tardanza cristaliza en la desidia de mantener a un único funcionario para todo el servicio.

Parecidos argumentos uso Azucena Suárez, del PP, señalando que “todo el proceso se ha caracterizado por una gestión ineficaz para convertir los autobuses en una herramienta electoral”.

Ramón Muñoz Torrego, desde el equipo de Gobierno, desgranó primero todo el proceso de adjudicación, para luego centrarse en las ventajas de la nueva contrata. Modernidad, información de tiempos de espera en paradas y móviles, gestión on line del billetaje…. No le pareció suficiente a Clara Luquero, que en el turno de cierre volvió a iterar las bondades del contrato, que si modernidad, información de tiempos de espera en paradas y móviles, gestión on line…

Un ahorro de medio millón de euros

Como es sabido, el pliego de adjudicación lo ganó la oferta de Corporación Española de Transporte SLU, con 96,88 puntos, por debajo quedaron la UTE Urbanos de Lugo y Alcalá Bus (88,19, y la UTE de La Sepulvedana y Globalia (80,15). Corporación Española es las siglas elegidas para el concurso por la multinacional mexicana Avanza, la misma que explota actualmente el transporte urbano de Segovia, y la misma que obtuvo la concesión de Madrid a Segovia. Y básicamente Avanza lo ha hecho del mismo modo: tirando precios. Frente a los 3,3266€ de coste por kilómetro que cifraba el ayuntamiento, Avanza ofreció 3,012€, al tiempo que estimaba en 3,6 millones de pasajeros año el uso de las líneas (frente a 3,3 millones del pliego). Eso sitúa el coste año estimado en 4,5M€, de los que 2,5M€ serían los que tocaría pagar al consistorio, en la práctica, un ahorro de medio millón al año. O al menos el primer año, que para los siguientes hay que renegociar en función del uso.

El cómputo sigue el siguiente patrón: a los costes del servicio, 4,5 millones, hay que restarles lo que paguen los 3,6 millones de usuarios, más ingresos de publicidad por la explotación de las marquesinas, el saldo, los 2,5M€ es lo que pagará el ayuntamiento (ahora paga 3 millones).

Por lo demás, los 22 autobuses de la contrata actual pasan a solo 17, aunque cubrirán 13 líneas al precio actual. Se dobla el número de inspectores, de 1 a 2, más soporte mecánico. A partir de aquí la ristra de innovaciones tecnólogicas, que si pago por contact-less, posibilidad de recarga on line de los bonos de transporte, aplicaciones APP y web e información en tiempo real del tiempo que falta en cada parada para que venga el autobús.

Un despido y seis mociones

El pleno aprobó también el convenio urbanístico para ampliar el Hotel Cándido en Nueva Segovia, y dio cuenta de diversos dictámenes, entre otros el despido de un carpintero municipal, trabajador con contrato temporal y tramitado a partir de subvención de la Junta, y que ha sido despedido por reiteradas ausencias al puesto de trabajo.

En el capítulo de mociones se debatieron seis. IU sacó adelante la relativa a garantizar la seguridad peatonal en los accesos desde el recinto amurallado al valle del Eresma, así como también la tendente a instar al ministerio de Hacienda para que dé uso a la antigua sede del INSS.

Centrados coló también las dos suyas; una para elaborar una ordenanza reguladora de los vertidos de purín en el término municipal, y otra para mejorar los diversos retretes municipales.

El PP también aprobó la suya para revisar y mejorar la ubicación de los pasos de peatones.

Se va de vacío Ciudadanos, en una petición para que la estación de autobuses se quede en la estación de autobuses, y que fue rechazada por los grupos. Se acercan las elecciones y los grupos no están para facilitar el oportunismo político del mañana rival.

Concejal cantando el himno a Segovia (en rigor, solo canta Torquemada) al inicio del pleno de octubre.

 

Author: Redacción

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