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El alcalde, la grúa y la protección de datos

No hay tregua en el Ayuntamiento de Segovia. La polémica por la decisión de Arahuetes de llevarse gratis el coche de su mujer, retirado por la grúa por estacionar en una zona de aparcamiento restringido (aunque autorizado, al parecer, a los vehículos de familiares de concejales), entró en una nueva fase en el pleno municipal celebrado el 29 de noviembre.

Para entender como un suceso más bien chusco, en la mejor tradición de las alcaldadas de toda época y lugar, se ha convertido en la polémica del año, hay que retrotraerse al pleno de octubre, cuando tras airearse la historia, Arahuetes reaccionó con amenazas de denuncia (que no se han concretado), apasionados parlamentos de autodefensa, y una deplorable rueda de prensa en la que un humilde y veterano agente reconocía haberse equivocado asumiendo él toda la responsabilidad. Pero la cosa siguió.

Vehículo del edil Reguera en zona reservada.

Vehículo de teniente de alcalde en zona reservada.

Arahuetes, esta vez no está consiguiendo revertir contra su oposición los argumentos que se le lanzan. Intentó en un primer momento encender el ventilador e implicar al jefe de la oposición, Postigo, de quien pidió la dimisión y acusó de “hacer lo mismo”, a saber, aparcar mal y salir de rositas. Pero, ya escaldado, Postigo compareció con los justificantes de pago de tasas y multas. La cosa podía haber quedado allí, pero Arahuetes porfió y sacó entonces a colación el mal uso de las autorizaciones aparcamentales por parte de los ediles de la oposición. No debió hacerlo.

Viejas prebendas
Quien tenga ojos en la cara habrá visto como los concejales de todo signo y color  usan sus autorizaciones aparcamentales sistemáticamente, sea o no en tareas relacionadas con el cargo. Y no solo concejales. En el centro histórico de Segovia, disponer de tales prebendas es canela en rama, como sabrá todo aquel que se haya enfrentado a la dura tarea de aparcar a la hora de los pinchos. Pero el caso es que esta vez los servicios de información de Arahuetes han dado en hueso, y mientras a las redacciones de todos los medios llegaban fotos de coches VIPS aparcados a horas intempestivas en sus reductos VIPS (en Acueducto2.com tenemos dos, ambas de coches de miembros del equipo de gobierno), el alcalde solo pudo aportar a la opinión pública el caso de la concejala popular Isabel San Juan, con vehículo pillado in fraganti estacionado en el “coto” del Juan Bravo un sábado a las 21.30.

Isabel San Juan

Isabel San Juan

Dispuesto a vengar la afrenta, el alcalde compareció en rueda de prensa entregando a los medios un ruego dirigido a Postigo en el que le instaba a seguir dimitiendo y conminando a Isabel San Juan a explicar qué rayos hacía su coche a esas horas sabatinas. Incomprensiblemente, en la documentación facilitada a los periodistas por el alcalde, figuraba el número de tarjeta y matrícula del vehículo en cuestión. Al menos dos medios publicaron esos datos.

Con la Ley de Protección de Datos hemos topado

Las matrículas tiene consideración de datos personales que un funcionario o persona a su custodia no puede librar a la prensa. Isabel San Juan,tal vez la concejal más discreta del consistorio e hija de miembros de los cuerpos de seguridad (acostumbrados a ser muy cuidadosos con la identificación de sus vehículos), es bien consciente de eso, y le sentó a tiros ver la matrícula de su coche aireada en los medios (ella afirma, además, estar precisamente el sábado de marras atendiendo una consulta vecinal).

San Juan ha remitido hoy un duro escrito de respuesta al alcalde en el que afirma, que ella, como el alcalde, también es concejala las 24 horas (excusa puesta por Arahuetes para justificar sus hábitos aparcamentales) y le recuerda, de paso al alcalde que facilitar datos personales a la opinión pública incumple la legalidad vigente, por lo que se reserva todas las acciones legales contra Arahuetes y contra todos los que hayan podido incurrir en vulneración de sus derechos fundamentales como concejal de Segovia o hayan vulnerado la Ley de Protección de Datos.

Suscitada la cuestión en el pleno, Arahuetes negó tajantemente haber facilitado la matrícula a los medios, lo cual es sencillamente increíble, aseguró alentar un “especial cariño por la concejala San Juan”, y  recordó que también los datos del vehículo de su mujer se habían publicitado, en referencia a que minutos antes y ante una pregunta del PP, la secretaria municipal había dado lectura a un  decreto en el que el ayuntamiento anula a toro pasado el  expediente sancionador del coche del alcalde.  San Juan intentó entonces replicar, pero, como siempre, al alcalde se le acabó ahí el cariño y zanjó la cuestión con el ya famoso “no le doy la palabra“.

Pueden ver el bizarro episodio a partir de las 2 horas y 23 minutos del vídeo adjunto.

Author: Redacción

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