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Edu Soto regala ‘el sueño de su vida’ a la concejala Miriam Sanz

Miriam Sanz, a la derecha de Edu Soto, durate el programa. (Imagen tomada de TVE).

Es fácil sospechar que los concejales tienen algún tipo de truco para abstraerse de los asuntos excesivamente densos que a veces soportan en los plenos municipales mediante algún mecanismo capaz de distraer la mente sin perder la compostura que exige el hemiciclo y ahora creo que conozco el truco de Miriam Sanz, la concejala de Ciudadanos, a la que imagino en esos momentos viajando mentalmente a los primeros 90 mientras en su cerebro se suceden canciones clásicas de los Hombre G como la de “Sufre mamón”, que se me antoja oportuna para algunos momentos de esas sesiones, como cuando su grupo presenta alguna moción de esas que hace tres meses ni siquiera se habría debatido y que ahora se aprueba con los votos entusiastas del grupo socialista y el cabreo generalizado del resto de la oposición.

Y es que, por aireado en la tele, ahora sabemos que “el sueño de su vida” para Sanz era conocer a David Sumer y el resto de la banda ochentero-noventera de los Hombres G, cuyas canciones, al parecer, han marcado su vida mientras y que a fecha de hoy sigue machacando la cinta de casete aquella que consiguió hace casi 30 años, haciendo partícipes de su pasión, quizá con excesiva vehemencia, a su familia.

Su hija, claro, tomó cartas en el asunto y colgó su petición en “El árbol de los deseos”, un programa que cerró temporada la madrugada de este 7 de mayo en el que el humorista y actor, Edu Soto, hace de conseguidor de deseos formulados por niños de Primaria, eso si, siempre para beneficio de terceros..

Sanz se encuentra con sus ídolos (TVE).

Boquiabierta y azorada, la concejala de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Segovia se encontró en una sala de conciertos con sus amigas de entonces —hágame caso, las fotos de hace veinticinco años deberían quedarse en el cajón o compartirlas sólo con los más íntimos— antes de encontrarse de bruces con David Sumer y los suyos cantando para ella aquello de “Te quiero, te quiero, te quiero. Y no hago otra cosa que pensar en ti” que la edil, sostenida en la pantalla en plano corto recitaba al tiempo en voz bajita y con aspecto de estar recibiendo caricias en el corazón, que a fin de cuentas es uno de los objetivos del producto, del que esta temporada se han emitido ocho capítulos.

Un programa familiar.

En “El árbol de los deseos” Edu Soto, a través de un árbol mágico, se convierte en una suerte de conseguidor de los deseos más nobles de los niños, no para ellos, sino para tratar de hacer felices a terceros. Pese a emitirse demasiado tarde, por la noche, el formato que han producido en España TVE y Shine Ibérica, tiene un carácter familiar y trata de provocar la emoción del espectador.

Iker recibió una silla nueva. (TVE).

En esta ocasión, el árbol respondió a las peticiones de una nueva silla de ruedas para un niño de 5 años, Iker, que reclamó su prima Andrea y que recibió en plena sesión de rehabilitación. También concedió la reunión de una familia diseminada por España, abuelos en trineo incluidos, en un día de nieve en la estación de Valdesquí —el programa se rodó en enero— por anhelo del pequeño David; la disputa de un partidillo con jugadores de “su” equipo, el Sporting de Gijón, para Pelayo y Miguel por deseo expreso de su hermano Juan, el pequeño de una familia de asturianos afincados aquí; o que Paula pudiera regalar a su madre el sueño de conocer al grupo musical que la persigue desde su adolescencia, los Hombres G. Difícil no emocionarse.

El programa ofreció diferentes localizaciones de la ciudad como las vistas del recinto amurallado desde el propio colegio Nuestra Señora de la Fuencisla; las del mirador de la Canaleja, el Azoguejo o la avenida del Acueducto, eso si, repleta de vehículos de reparto que los de la tele empezaron a trabajar temprano.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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