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¿Cómo se llama esa montaña de allí?

Antaño cada cerca, cada arroyo, cada promontorio y particularidad geográfica del terreno tenía un nombre. Para los vecinos eran el análogo a las calles. Saber exactamente donde empezaba tal prado y terminaba tal otro con un nombre preciso resultaba vital para organizar el territorio, de modo que cada pueblo contaba con un diccionario mental, impermeable a los mapas, que se transmitía de generación en generación. Nombres que no pocas veces se asociaban a tradiciones, sucesos vagamente históricos, anécdotas, configurando una tradición oral hoy en peligro de extinción.

Y es que con la despoblación del medio rural la cadena se transmisión se rompió y hoy hay que recurrir a la memoria de los ancianos del lugar para recordar el nombre del arroyo, las lagunas, e incluso de las lomas, así como las historias que enmarcaron. Precisamente para “recuperar los nombres” y esa tradición oral el área de Cultura de la Diputación de Segovia ha puesto en marcha el proyecto Toponomía, primer proyecto de este tipo que se desarrolla en España y que estará dirigido por el periodista y antropólogo Guillermo Herrero. La idea es, durante un año, “cosechar” los nombres, las tradiciones a ellos asociadas, y esta vez sí, llevarlos a un mapa. Como primer paso la Diputación ha difundido un formulario en el que intenta detectar “conocedores” que puedan servir para hilvanar la investigación.

El proyecto va en la onda de la exitosa iniciativa Mirada al Ayer, por el que la Diputación recopiló fotos familiares y anécdotas de Nieva, Valtiendas, Prádena, Santa María, Riaza, Aguilafuente, o desde el sector privado, ese inclasificable Diccionario de Valtiendas y el Duratón, de Mariano Fuente, obras que intentan convertir en cosmografía lo local como vía de conocimiento y memoria.

 


Author: Redacción

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1 Comment

  1. Buena iniciativa.

    Uno de los problemas con los topónimos es la, en ocasiones, incorrecta señalización en los mapas topográficos que da lugar a que gente foránea trate de perpetuar dichos errores tratando de corregir a los habitantes locales de toda la vida que son los que saben bien cómo se llama cada sitio.

    Por ejemplo tratar de cambiar el nombre de Enebral de Hornuez a Sabinar de Hornuez es incorrecto además de una falta de respeto a la cultura local que debe ser protegida frente a terminología foránea.

    En Segovia se habla de enebros, no de sabinas. En Segovia se habla de álamo negro más que de olmos. En Segovia se habla de jabinos más que de enebros… Estos términos tan segovianos deben ser protegidos frente a términos importados de otras zonas de nuestro país.

    Cueva de Los Enebralejos, Enebral de Hornuez, El Enebral… Son topónimos de nuestra provincia que dan nombre a zonas donde crecen Juniperus thurifera, enebros, y si empezamos a llamarlos sabinas estamos pervirtiendo el significado de los topónimos de origen ancestral.

    Un cordial saludo.

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