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Charlatanes en el Andrés Laguna

charlatandestacadaCon lleno hasta la bandera, sobre 400 espectadores (gente sentada en el suelo) pasó ayer por Segovia el embaucador Josep Pàmies, tristemente famoso por abanderar causas como el movimiento anti-vacunas, defender el tratamiento del cáncer con todo tipo de chorradas, negar la existencia del virus del sida, prescribir dietas milagro y un largo historial de terapias alternativas para casi todo y basadas en lo supuestamente ecológico y en lo supuestamente natural, cuando no directamente a golpe de tisana mágica de stevia.

En general, si algún charlatán, por insano que sea, monta sus mercadillos en zonas por las que paga, qué le vas a hacer. Lo triste del caso es que Pàmies pasó por Segovia invitado por una asociación (Miscelánea, presidida por Elena Arahuetes) y según explicó, invitado también por el segoviano Instituto de Enseñanza Secundaria Andrés Laguna, que cedía su magnífico salón escénico tantas veces dedicado a la difusión de la cultura. Es penoso que docentes y administraciones colaboren con semejante ganado, vendedores de crecepelo que hacen su agosto a la puerta vendiendo paquetitos de hierba a 12, a 8, a 10€, que movilizan equipos de media docena de colaboradores. Todo lo cual “sin ánimo de lucro”, claro. No es de recibo. Bastante mal está el patio como para encima dar alas a estas voces. Los centros educativos tienen un compromiso con la racionalidad, con la ciencia, no con magos o farsantes que, encima, se forran gracias a la desesperación o ingenuidad del prójimo.

AndresLaguna

Chorrada tras chorrada aguanté en mi butaca del Andrés Laguna cosa de 40 minutos. En parte, porque no me gusta hablar solo por lo que veo en televisión. Pero también porque me fascinan estos discursos conspiranoicos. Suelen ser todos iguales. Se mezclan medio-verdades (como el poder que tienen la industria del medicamento, o incomprensibles pautas de mercado como la leche con calcio, los bifidus y demás gilipolleces), con barbaridades cuando no bulos mal pillados de internet. Así, Pàmies habló de la “memoria genética” por la que los animales saben curar con hierbas sus enfermedades (falso, simplemente están sometidos a un aprendizaje por ensayo y error, con un enorme coste, por cierto, la memoria genética no tiene nada que ver con etología). Que sí determinados sistemas de etiquetado te advierten de que la leche está inmersa a una cadena de repausterización (falso, es otra leyenda urbana). Que la stevia cura la diabetes (la cura como la pueda curar la sacarina, es un mero edulcorante, y por cierto, no vale los 12€ los 150 gramos por los que se vendía en el mercadillo del instituto) o que las vacunas contra la gripe A provocan narcolepsis (falso también; un determinado factor en la composición de una determinada vacuna experimental se demostró potencial catalizador de narcolepsis).

Cuando alguien se presenta en un auditorio y da pábulo a semejantes patrañas cien veces desmentidas, cuando ese alguien carga contra entes conspiranoicos de difícil probatura (a mí nadie me paga por escribir esto), y cuando ese alguien, además, sostiene una estructura empresarial de al menos cinco personas que venden todo tipo de menjunjes a la puerta. Créanme, ese alguien les está sacando los cuartos.

Pero bueno, por probar, veamos que hay de cierto. El mensaje de Pàmies se asienta en la dialéctica artificial=malo y natural=bueno. Una dualidad fácil de entender que machaca cualquier matización. A ello se añade la retórica del buen pagès. Un tipo secularmente arraigado a la naturaleza y que conoce sus secretos. Frente a los remedios naturales del buen pagès se asienta una industria química que a la vez que cura (no se puede negar lo obvio) conduce al hombre a un entorno artificial, plagado de enfermedades de origen artificial contra las cuales se prescriben remedios caros y no menos artificiales. Hay que volver a lo ecológico, lo “sin-químico”. Allí está la verdadera salud.

Ya que parece inútil esgrimir todos los estudios médicos que alertan contra tamañas idioteces, probaremos al menos con los estudios arqueológicos.  Que certifican que ese hombre, el agricultor arraigado a la tierra, tan sabio, rara vez superaba el metro cincuenta de altura (a pesar de todos esos vasos de leche pura no pasteurizada y con un dedo de nata), con suerte se moría a los 60. Siendo mujer, y si superaba la decena de partos, sus pulmones ardían de OPC por la nula ventilación de los hogares frente a los que pasaba horas y más horas con guisos de alto contenido en grasas (nada que ver con nuestras hamburguesas atestadas de fosfatos), sin sanidad, con todo tipo de bacterias que propagaban las infecciones (paludismo, tuberculosis, fiebres de Malta). Un tipo tan listo que ignoraba la más previsora de las costumbres: lavarse las manos de vez en cuando. Eso sí, sus tomates sabían mejor.

Otra vez, recomiendo a la comunidad docente del Andrés Laguna, de tan intachable trayectoria, que piensen en eso. Que no tengamos que volver a pasar por la vergüenza de la superchería.

charlatan22

 

 

 

 

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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6 Comments

  1. Bravo,Luis Blesa!
    Gracias por tu labor

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  2. Mientras aiga quien compre… ciudad, país, mundo mundial. Don Luis, yo también le doy las gracias. Espero que la ‘comunidad docente’ tome nota e igualmente espero que alguien empiece a discernir entre lo intelectual y docente y lo mercachifle y banal.

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  3. Me llamó Miguel Ángel Fernández Molinero, pertenezco a la Asociación Miscelánea y participe en la organización del encuentro con Josep Pamies.
    Miscelánea es una Asociación sin ánimo de lucro, formado por un pequeño grupo de amigos que desde hace años venimos organizando encuentros con personas de diferentes ámbitos, música, poesía, ecología….etc, que de manera generosa y desinteresadamente comparten con nosotros, sin que por ello la Asociación Suscriba todo lo que estas personas exponen.
    La conferencia de Josep Pamies a la que usted hace referencia, tenía la entrada libre y voluntaria, y asistió un público adulto, que al igual que usted, tuvieron la oportunidad de sacar sus propias conclusiónes.
    Ya que usted no pregunto a la organización sobre los ” beneficios” del mismo, entiendo que sus comentarios son “suposiciónes” y es por ello por lo que me gustaría aclarar:
    -Josep Pamies no cobró por la conferencia
    -El coste del viaje y su alojamiento lo asumió nuestro patrocinador
    -El alquiler de la sala y la publicidad del evento se cubrió con la realización de un sorteo al final del acto
    -Todo los colaboradores participaron de manera desinteresada
    Para mi, es una satisfacción haber formado parte de la organización de este evento, que a decir por las más de cuatrocientas personas que acudieron, despertó un gran interes entre los -segovianos
    Atentamente

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  4. ¡Leñe! la conferencia ya se la cobraría… a tanto el bote potingue, un suponer, y sólo hubiese faltado que fuera asignatura obligada para alumnos 😉

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    • Comentario de Xus Torres suprimido por el uso de insultos. Pruebe con nueva redacción. Muchas gracias.

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