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Y Luquero tomó el bastón

El Ayuntamiento de Segovia, el último de la provincia en hacerlo y con tres semanas de retraso sobre «la normalidad» a causa de los recursos electorales, ya tiene nueva Corporación municipal tras el acto de toma de posesión celebrado este 5 de julio en el que también ha sido elegida alcaldesa (por tercera vez) la socialista, Clara Luquero, con el apoyo de los concejales de IU y Podemos, tal como estaba previsto.

Casi lleno en las gradas del salón de plenos donde los responsables de Protocolo del Ayuntamiento se vieron obligados a hacer algunos encajes de bolillos, por ejemplo, “recolocando” uno de los sillones centrales de la primera fila, destinado a parlamentarios y procuradores. Falló el diputado de Ciudadanos, Eduardo Calvo—al madrileño apenas se le ha vuelto a ver por la ciudad desde su elección y que sí había confirmado su asistencia— y su hueco lo ocupó la concejala saliente, Paloma Maroto, justo entre la senadora popular, Paloma Sanz, y el congresista socialista, José Luis Aceves.

En cualquier caso, el interés estaba en el hemiciclo, donde la concejala de Ciudadanos, Noemí Otero saboreó por unos instantes la sensación de presidir el pleno gracias a su condición de electa más joven formando por ello la Mesa de Edad junto a la veterana, Claudia de Santos. Fueron las primeras en tomar posesión. Ambas prometieron su cargo.

Después asumieron el cargo el resto de los nuevos corporativos. 13 de ellos, todos los del PP, también los dos que quedaban de Ciudadanos y los socialistas Jesús García y Andrés Torquemada juraron el puesto. Los diez restantes, todos miembros del futuro equipo de Gobierno optaron por la fórmula de la promesa. Sin adornos en el caso de los socialistas y “Como ciudadano partidario de un estado republicano y laico” en el caso del líder de IU, Ángel Galindo; “Por imperativo legal”, en palabras de su compañera, Ana Peñalosa y “Por nuestro país, por nuestro pueblo, por las gentes de los barrios”, en el caso del edil de Podemos, Guillermo San Juan, fórmulas que generaron algunos rumores en la grada de invitados.

El mecanismo fijado para el pleno constituyente es fijo y tras la aceptación de cargos tocaba preguntar a los portavoces de los cinco grupos municipales si querían postularse como alcaldes. Se apuntaron a la competición la socialista, Clara Luquero; el popular, Pablo Pérez y la “Ciudadana”, Noemí Otero, mientras que Ángel Galindo y Guillermo San Juan rechazaban la oferta.

Como ya comentó en este periódico el colaborador, Justo Verdugo, la gran novedad de este pleno era la urna de votaciones ya que se ha prescindido de la tradicional caja de madera cerrada y opaca que se usaba tradicionalmente en el Consistorio para usar otra, cuadrada, de metacrilato y totalmente transparente que fue acercándose por un ugier municipal a cada concejal para que depositaran su voto. El recuento no ofreció sorpresas: 13 para Clara Luquero —que miraba agradecida a los ediles de IU y Podemos—; nueve para Pablo Pérez y tres para Noemí Otero. La socialista se colgaba otra vez la medalla de oro y recibía el bastón de mando de manos de una efusiva Claudia de Santos que además de los símbolos propinó a su “jefa” dos fortísimos abrazos que la hicieron tambalearse.

Aclarado quien manda y quien gobernará tocaba colocar a cada concejal en su sitio. No hay demasiadas novedades respecto a la disposición anterior: los socialistas a la derecha de la presidencia y cerrando esa mitad del hemiciclo, los de IU y Podemos. En el otro lado, los populares y los de Ciudadanos, la oposición.

De arriba a abajo, Claudia de Santos da al vara a Luquero, tras ganar la votación en primera instancia. Mesa de edad.  Escrutinio con urna de cristal y las veneras. El abrazo entre De Santos y Luquero. Luquero recibe el aplauso de la corporación municipal puesta en pie.

Luquero fue repartiendo medallas, símbolo de su condición, uno a uno a los nuevos ediles. Como quiera que los de IU habían prometido devolverlas como gesto de “ahorro” para el Ayuntamiento, no acudieron inicialmente al lugar donde estaba la alcaldesa aunque rectificaron y si recogieron el distintivo a la vista de la actuación del “podemita”, San Juan, que no dejó que se la colgarán del cuello y con ella en la mano prometió “devolverla al final del mandato”.

Tras el acto, todos los ediles acudieron a la Sala Blanca para la foto de rigor y cumplir con el nuevo ritual de estampar su firma en el Libro de Honor del Ayuntamiento mientras invitados, familiares y políticos llenaban los soportales de la plaza Mayor a la espera de la salida de los nuevos corporativos.

Queda inaugurado este mandato.

Author: Redacción

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1 Comment

  1. Que Dios nos pille confesados.

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