web analytics

Y después de cuatro años…

Ya queda tan solo una semana de actividad parlamentaria antes de que empecemos con la vorágine electoral, aunque la precampaña empezó hace mucho tiempo ya, mientras los problemas de la gente seguían sucediendo.

Es hora de hacer balance, no personal, ese será para otro momento y ocasión, sino político, porque entre tanta silla, entre tanto “quitaté tú pa’ponerme yo”, transfugismo, pucherazos y demás, el hacer política (el policy making que lo llaman allá fuera) está pasando desapercibido.

¿Cuál es el balance que se puede hacer de la Junta de Castilla y León de estos cuatro años? Quizá un repaso a las diferentes Consejerías y sus diferentes políticas, puedan hacernos una idea, de que el global, estos cuatro años, más parecen que han servido para “ordenar” el PP internamente, que para ayudar en la vida de la gente.

Juan Antonio de Santiago Juárez.

Desde Presidencia, Santiago Juárez ha acumulado estos cuatros años múltiples problemas y fracasos, pero dos que sobresalen por encima de todos: Función Pública y Ordenación del Territorio. Es vox populi, que la política en Función Pública, ha sido un fracaso total, intentando contentar en el último minuto con la famosa “Ley de carrera profesional”, que por cierto no es que haya mejorado los ánimos de los empleados públicos. Fracaso no porque lo diga Podemos, que lo lleva diciendo mucho tiempo, sino porque lo han dicho los tribunales, paralizando el Catálogo de Puestos Tipo y el Concurso de Traslados como sentencias más sonadas, y creando un lío importante en la Función Pública de nuestra Comunidad. Y un fracaso estrepitoso y que está siendo poco sonado, la ordenación del territorio a través de las Unidades Básicas que no es más que el fruto de intentar hacer algo desde un despacho de Valladolid con escuadra y cartabón, que al final no contenta a nadie.

Economía ha tenido años duros, empezó con Lauki, siguió con Siemmens- Gamesa, continuó con Made Isowat, Vestas, y suma y sigue porque esto es lo que tiene someterse al capitalismo salvaje, que la deslocalización de empresas está a la orden del día, a pesar de las millonarias subvenciones que se puedan dar desde la administración para instalarse unos años,  aumentar el balance económica y no ver que detrás hay miles de familias.

Y qué decir de la despoblación, tan solo que si algo ha cambiado es la consejería gestora y el nombre. La patata caliente pasó a principios de la legislatura desde Presidencia hasta Empleo, Santiago Juárez como buen visionario que es, no podía asumir otro fracaso más en su mochila llamado ahora “reto demográfico”. El descenso poblacional es una obviedad, ya he escrito sobre eso, pero la falta de una responsabilidad política es lo que ha ahondado en esta profunda herida de nuestra Comunidad. No basta con asimilarse a los números de España y de la Unión Europea, y menos compararse con países con baja densidad demográfica como los nórdicos, el mal de muchos no soluciona nada.

Fernando Rey.

Los buenos resultados del informe PISA no son suficientes para salvar la política educativa de Castilla y León, entre otras cosas porque los buenos datos no son más que el resultado visible de los excelentes maestros, maestras, profesores y profesoras que educan nuestro futuro. Apuntaba maneras Fernando Rey, pero los parches, y la autocomplacencia de PISA han marcado su política.  También he de decir, porque no todo iba a ser malo, que ha sido cercano, mi experiencia personal me ha demostrado que muchas veces los problemas se resuelven sin medios de comunicación, sin bombos ni platillos. Pero no es suficiente, esta semana mismo se manifestaban enfrente de su Consejería profesores y profesoras para reclamar sus derechos. Por no hablar de que en cuatro años podía haber peleado más por incorporar la Educación Infantil en su Consejería o podía haber luchado más por nuestra Universidad Pública, bajando las tasas (no solo de primera matrícula) e intentando resolver la precariedad laboral de nuestros y nuestras investigadoras y profesorado universitario.

Hay dos consejerías que pasan sin pena ni gloria, Cultura y Agricultura. Y es curioso, porque si de algo se presume en nuestra comunidad, y presumimos cuando salimos fuera, es de nuestro excelente patrimonio, y de nuestra materia prima. Desde Cultura, no se ha sabido aprovechar nuestro potencial, siguiendo con una “cultura de medievo” (como dice mi compañera Marijose) y dejándose llevar por una fundación opaca, como la Fundación Siglo, que poco a poco ha ido adquiriendo las funciones de la Administración Pública. En Agricultura más de lo mismo. La consejera ha sido incapaz de poder sacar políticas propias en Agricultura y Ganadería, convirtiéndose en gestora de fondos europeos y siendo incapaz de hacer frente a las diferentes crisis (lácteo de vaca, de oveja, sequía) que han asolado nuestra Comunidad. Lo jugó todo a la banca, con el anuncio, esta vez sí a bombo y platillo de convenio con las entidades financieras, y como siempre en este juego la banca siempre gana.

Hemos dejado para el final, lo “mejor”, porque si alguien se lleva la palma, son sin duda Alicia García, consejera de Familia e Igualdad, Juan Carlos Suárez Quiñones, consejero de Fomento y Medio Ambiente y Antonio Sanz Aguado, consejero de Sanidad.

Juan Carlos Suárez Quiñones.

Lo único en lo que puedo defender a la primera, es en la denuncia que la pusieron los presuntos violadores de la Arandina por “vulnerar su honor”. Ya lo dije una vez, pero lo vuelvo a repetir, una cosa es la ideología que nos separa y la forma de acometer el gran problema de la desigualdad social, pero otra muy distinta es eso, y en este caso yo estoy con Alicia. Otra cosa muy distinta es cómo ha gestionado la protección social en Castilla y León. La red de protección de familias no ha llegado a todas, de hecho, la pobreza se ha convertido en permanente en alrededor del 20% de la población. Acompañada del PP en las Cortes no ha querido sacar conclusiones de la Comisión de Seguimiento de violencia de Género y por ende se ha impedido una reforma de la Ley contra la Violencia de Género de Castilla y León. Su última estocada fue la negación de una Ley de Igualdad LGTBI+.

“Yo soy la Administración” le decía Suarez Quiñones a Ulibarri en conversación teléfonica, pues bien. Parece mentira que “la administración” y el “juez” haya creado tan grandes problemas en nuestra Comunidad.  No solo ha sido la caza, sino que ha sido el lobo, los planes de calidad del aire, el agua. Como el juego de la oca ha ido de sentencia en sentencia, sin que nadie del ejecutivo pusiera en cuestión su gestión o dejación de funciones.

Al consejero de Sanidad hay que reconocerle que ha sido el único que ha conseguido sacarnos a la calle como comunidad, y quizá el único que realmente nos ha creado un sentimiento identitario, nuestra defensa de la Sanidad Pública. Otro que ha ido sentencia tras sentencia, y manifestación tras manifestación, con un cuajo jamás antes visto, ante las listas de espera, privatizaciones, caída de sistemas informáticos, etc.

Por último y no menos importante, todos ellos han estado dirigidos por una persona, Juan Vicente Herrera, cuya responsabilidad como jefe de este equipo es manifiesta. Parece que utilizó más a los consejeros y consejeras como guardia pretoriana para perpetuar su mandato a través de un delfín, que para dirigir una Comunidad.

Dentro de unos meses otro gobierno vendrá, Castilla y León necesita un cambio, nuestra Comunidad no puede seguir con otros cuatro años de desidia y falta de orgullo “patrio” hay que poner a Castilla y León en la vanguardia, y esperemos que no tengamos que acogernos al refrán “de otros vendrán que bueno te harán”.

Author: Natalia Del Barrio

Natalia del Barrio. Licenciada en Ciencias de la Información. Ex-procuradora de Podemos por Segovia en las Cortes de Castilla y León.

Share This Post On

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *