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Y con la cultura ¿qué hacemos?

Es mas que probable que no vaya a decir nada nuevo, ni nada mejor de lo que ya se ha escrito sobre el sentimiento que produce el cierre de la sala Beat Club. Mucho ha resistido estos años y a partir de ahora, cuando pasemos por el lugar recordaremos que allí existió una sala de conciertos, y se lo contaremos a nuestros hijos e hijas, nietas o algún amigo visitante. No seré sentimental, porque cada uno albergará los recuerdos propios de sus experiencias, simplemente diré que el cierre pone de manifiesto una cuestión, latente pero no pública, como es el abandono de una nueva cultura.

El cierre de esta sala implica el cierre de una cultura popular nacida para reinventar el ocio nocturno, como hemos podido leer en algún medio de comunicación. Y lejos de sentimentalismos, la pura realidad es que Segovia se queda sin la única sala de música en directo que existía en la ciudad.

Y esto ocurre, porque en el desarrollo de políticas públicas, no se contempla el desarrollo de otro ocio, otra cultura, sino todo lo contrario. Ya en el 2017, el sindicato de músicos de Valladolid, puso de manifiesto las carencias de la Ley de Espectáculos de Castilla y León, ante las limitaciones que se ponía a la música en directo.

Pero el freno no lo vemos solo en la música, también en otros espacios culturales, controlados políticamente y alejados del concepto de democratización y participación. Y cada día más cercanos a fundaciones sin control. Espacios en los que políticamente hay que estar, ya sea para censurar o para controlar la difusión de lo que allí se hace. La cultura es política, y los partidos utilizan los espacios para hacer su política: con los 13precios, con guerra de programación, y con guerra de usos. Y aquí en Segovia, tenemos ejemplos para todos los casos. De hecho en Segovia llevamos décadas con estas guerras partidistas culturales, ya que no entienden (o sí) que los espacios públicos de cultura son de la ciudadanía y por lo tanto debieran actuar como representantes nuestros a la hora de gestionar estos espacios, y no como representantes de sus partidos. Para ello sería importante despolitizar los núcleos de toma decisión de los espacios culturales. Dejar que los técnicos, que los especialistas coordinen y se dejar de pelear para que la cultura no siga siendo una guerra en nuestra ciudad.

Los segovianos y segovianas quieren el Teatro Cervantes, y quieren que no se paralice su reforma y apertura en función de las filias y fobias de los representantes de turno que solo actúan de forma partidista. También queremos que no se nos prive de esta o de aquella exposición, porque ha existido falta de coordinación, y queremos también que nuestros nuevos espacios, no queden sometidos a los dictados de patrocinios de grandes empresas, porque al final será ellos los que decidirán qué vemos, que leemos y lo que ellos entienden lo que es cultura. Y por supuesto queremos precios accesibles para espectáculos en vivo y así democratizar el acceso a la cultura.

En definitiva, este cierre, no solo implica un vacío sentimental en nuestros recuerdos, sino que pone de manifiesto el abandono teledirigido de una cultura popular democrática, en el que los ciudadanos decidan, en beneficio de una cultura politizada y de solo acceso para los más privilegiados.

Autor: Natalia Del Barrio

Natalia del Barrio. Licenciada en Ciencias de la Información. Procuradora de Podemos por Segovia en las Cortes de Castilla y León.

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4 Comentarios

  1. ¿Qué con la Cultura que hacemos?
    Pues muy fácil. La CULTURA (con mayúsculas) se adquiere leyendo. Eso es lo que hay que hacer. Leer. Ir a la biblioteca.
    Y teatros ya tenemos uno, y en una ciudad de 50.004 “monos”, no se necesitan dos teatros.
    Y música en directo, se puede hacer la que se quiera, y donde se quiera. Pero estás confundiendo “cultura” con “cachondeo nocturno”. Si lo que se quiere es CULTURA MUSICAL (con mayúsculas), no se necesita necesariamente un local para hacer conciertos a las doce de la noche. Se puede hacer cualquier concierto a las 12 de la mañana, o las seis de la tarde. Hay miles de sitios en Segovia. ¿Qué te parece todos los sábados en Fernández Ladreda, y todos los domingos en la Plaza Mayor (me parece que hay hasta un Kiosko para eso, y todo).
    Si tanta “morriña” te da la Sala Beat Club, lo tienes muy fácil también. Montas una empresa podemita que compre el local o lo alquile, cumple con todas las normativas al respecto, pagas un pastón a los empleados, y te traes a los grupos que quieras, y a la hora que quieras. Así de sencillo. Y dentro de poco, con lo listos y espabilados que sois los podemitas, hasta montáis una sucursal en otra zona. Así podéis hacer una “cultura popular democrática, en el que los ciudadanos decidan, en beneficio de una cultura politizada y de solo acceso para los más privilegiados”

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  2. Sra. Del Barrio, ¿Y con el chalecito de 600.000 euros del sumo-podemita y la portavoza, que hacemos?
    A ver si es Usted tan amable, y nos lo puede contar en la próxima entrada de su blog.

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  3. Sra. Del Barrio, estamos “ansiosos” por la nueva publicación en su blog “desde el Barrio”.
    La puede titular “desde un Barrio de Galapagar”.
    Anda, porfi.

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    • Y es que ya sabemos en cual jardín se va a promover la próxima acampada del 15M

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