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Viralidad y pokemons

La viralidad es la piedra filosofal del siglo XXI. Cómo conseguir medio millón, dos millones, tres millones de impactos en unos pocos días. Como los quince minutos de fama de Warhol, el manual de Google nos dice que gracias a la viralidad cualquiera puede pasar del gris anonimato a abrir un telediario. Basta un tuit especialmente memorable, un vídeo chorra de la cuadrilla puteando al novio en una despedida de soltero, o algo realmente dramático, la agonía de tu novio tras ser tiroteado por la poli de Minesota.

Segovia ha tenido sus momentos virales, básicamente relacionados con dos siniestros taurinos, la muerte de Víctor Barrio y la de un espectador en el pasado encierro de Cuéllar. También hay triunfos más agradables, como la del chef segoviano cocinando en globo o el de la hamburguesa gigante del San Luis. O trending topics a mi juicio poco contrastados, como el de Úrsula Corberó, que reventó las redes con un tuit explicando que en tiempos ella y sus compis de Física y Química tenían un rinconcito en Segovia para copular a todo gas. “Todos con todos”, dijo, aunque es un “todos” metafórico, circunscrito a la rama de ciencias del animado instituto de la serie. Ya se sabe que la que vale vale, y la que no… ¡a letras!

En cualquier caso, un bagaje no muy allá. En Youtube, el vídeo con la palabra Segovia que más visitas arroja es el de una yotuber de estilismo, Happysunyflowers, “Una escapada a Segovia”. Pero no esperen aventuras a lo Úrsula en la escapada de marras, Happysunyflowers se limita a pasear por Segovia, parando en el Figón (explica que se lo ha recomendado Tripadvisor) para zascarse un cochinillo. La tronca va con el palo-selfie por la ciudad comentando vaguedades. Todo la mar de modosito y familiar y 169.000 descargas, poco, considerando el medio millón largo de suscripciones de su canal (el afamado Rubius, el spanish-top, va por el 1,1 millones).

PokemosGoDosNaderías comparado con lo último en viralidad, Pokemon Go. En junio Nintendo era un cónsola en horas bajas para niñas y mamás. Sin mayores esperanzas, a mediados de mes se parió una aplicación en realidad ¿aumentada? Y bingo. En tres semanas Nintendo subió en bolsa un 90%. Pokemon Go tiene más usuarios que Twitter. El jueguecito genera por la cosa de la venta de pokepelotas del orden de 1,5 millones de dólares al día. Sin pegar ni sello, con los ingenieros dormitando en sus sillones con el monitor sintonizando un gráfico de ingresos.

Hay un algoritmo que controla la densidad de jugadores. En función de densidad se genera un gimnasio, el lugar donde se sube de nivel y permite progresar en el juego. De donde para buena parte de no tan jóvenes y jóvenes el centro de la ciudad ha pasado a ser el pirulí de Nueva Segovia, o el Paseo del Salón, o en la Alameda. Dónde vean a un montón de tipos ensimismados rascando la pantalla del móvil, pues allí.

En los pueblos los párrocos están que rabian. Las iglesias suelen ser pokeparadas, así que el primer día el cura debió pensar que el Paráclito la había liado parda insuflando oleadas de conversiones. O eso o es que la Bestia estaba ya abriendo sus apocalípticos sellos y la faena se acumulaba. Pero no: es la Nintendo, querido Parrokomon. Por su parte, los Progenitoreon, contentos y felices. Especialmente los de adolescentes, acostumbrados ya a que nuestros vástagos renuncien al uso de una de sus dos manos por tener la otra de continuo con el chisme en ristre (24 horas al día, 365 días al año), gracias a Pokemon Go se han puesto a andar como jubilados luchando contra la glucosa. Ahora solo es cuestión de que los conductores atinen.

Estos fenómenos virales dan para que el columnista se retrate como un retrógrado (“Habemus nueva memez”) o se las dé de juvenil y perspicaz sensor de las socio-vanguardias juntando adjetivos de lo bien que se lo pasa entrenando mascotas digitales. Más interesante resulta la estela que abre el jueguecito. Realidad Aumentada. Quiere decirse que los móviles se poblarán de aplicaciones que a lo que ves añaden paquetes de datos. Por ejemplo, yo veo a tal señora por la calle, dirijo el móvil, doy al on y una aplicación con un software de reconocimiento facial asociado a otro de análisis Big Data me vuelca una selección fotos de la susodicha en las redes (y a poder ser en bikini), comentarios, afinidades… el número del móvil… En el supermercado, que es ya en el único sitio en el que me entran desconocidas, la señorita de la bandeja me dirá “muy buenos días señor Besa, ¿le interesa una oferta de Mahou con sabor a ciruela? ¡Ideal para la psoriasis!”

Para algunos es un mundo horrible, para los más será el mundo a secas. De momento en Segovia ya somos unos cuantos más, gatitos que evolucionan en líbelulas gigantes armadas con hoces. Algo es algo. Lástima que no coticen a la Seguridad Social.

Nintendo creó 152 pokemons por cada una de las 7 temporadas de la serie. La primera actualización ha puesto en la calle a 140 (hay un americano que los ha cazado ya a todos). Quiere decirse que faltan por aparecer 922. Allá por Navidad, no se extrañen si en el bar de Manolo se lee en la pizarra: “Los jueves pincho de paella y Vaporeón”.

 

Autor: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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1 Comment

  1. Lo decía el otro día una columnista de un diario nacional, y, para mí, creo que acertadamente amigo Besa. Algo así como ‘ni Arquímedes con su palanca, ni el sexo, ni el dinero, lo que mueve el mundo es: la tontería’. Ya te digo.

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