web analytics

Vida de un extra de cine

Varios figurantes esperan en posición para el rodaje de una escena.

Tiene cierto atractivo lo de hacer de figurante en las películas. Conoces los entresijos de las filmaciones, a veces compartes una manzana o un café con este o aquel actor, te sumerges en la tipología segoviana —hay de todo, como en botica— y mira, si en carnaval no te disfrazaste de nada, pues lo haces la semana siguiente “por imperativo del guión” y se acabaron las vergüenzas esas que tenemos los de esta tierra a participar en las carnestolendas.

Mucho más si, como en este caso, el rodaje es en plena plaza Mayor, que te pasas el día dando sonrientes explicaciones al paisano que te mira de arriba abajo mientras te pregunta ¿También estás en esto? Y tu, vestido de pamplonica de libro sonríes atacándote el refajo mientras te dices por dentro “No, salgo así, de rojo y blanco y manga corta todos los miércoles desde las siete de la mañana, haga seis grados de temperatura o no” y tiras a buscar el servicio de un bar, que es a lo que ibas —el Ayuntamiento, vetado por las tardes para esto— mientras oyes por detrás al del megáfono reuniendo el rebaño de figus para la siguiente toma.

Armero en la puerta del Ayuntamiento durante la visita de la ministra, Delgado.

Es lo que tiene que los set de rodaje no estén cerrados a cal y canto, que la película convive con la vida ciudadana. Por ejemplo, uno puede estar metiendo el sprint final por Marqués del Arco y frenar contra un escolta de la ministra de Justicia que trata de llegar al Ayuntamiento. O que la misma Delgado se encuentre en ese camino frente a frente con un tipo de negro portando una ametralladora sin que su personal de seguridad tuviera idea clara de si era un peliculero u otra cosa. También está lo de esperar a hacer una toma para que pasen por el lugar los vehículos de reparto de bares y comercios o que al tercer ensayo alguien caiga en que ese señor que está apoyado en un árbol en mitad de un plano es en realidad un paisano, encantado de ver en primera línea a los del cine.

La tipología humana es sumamente variopinta en estos trabajos eventuales. “Yo trabajo en banca, en Madrid, pero me he escapado estos días porque quería probar”, te cuenta una; “yo ando preparando oposiciones que aún no han salido y quería desconectar unos días”, explica otra; “nosotros estudiamos FP pero pasamos de ir a clase estos días”, relatan tres muchachuelos imberbes; “soy ama de casa y quería ver como hacen esto” se justifica esa mujer entra en años; “yo llevo tres pelis este año y estoy pendiente de la de Álex de la Iglesia, que empieza en mayo y si me sale, mira, voy tirando que es una serie y son muchos días. Mientras no salga otra cosa…” te cuentan otros semi profesionales de esto que manejan con soltura la “agenda de la figuración en España”.

La iglesia de San Miguel convertida en lugar de descanso para los extras.

Ah, si. Lo de la pasta. Cuidadín que esto no es dinero fácil y eso que hay que destacar que los de la productora, Babieka Films, que son asiduos en Segovia, son de los que funcionan de acuerdo a convenio, contrato formal y cumplimiento escrupuloso de las horas extra. Tendría que ver otras producciones. El trabajo es “de media jornada”, o sea, entre pitos y flautas, doce horas. “Diez de jornada ordinaria más una de comida a 64 euros brutos y cada hora extra a 14” recitan los de casting.

Ser extra de cine es madrugar y mucho y el trabajo cansa. Por exigencia y repetición cuando toca currar y por aburrimiento supino cuando no. En esta peli, por ejemplo, el recuerdo de los participantes será para siempre el de haber hecho un millón (o más) de series de cien metros al sprint y encima con cara de susto.

Un especialista revisa su arma en un momento entre rodajes.

Sepa usted que lo que se rodaba en la plaza estos días eran escenas de acción en la que el chino protagonista y sus colegas (los buenos) repelían el ataque a tiros de un montón de occidentales malos en plena celebración de la fiesta de San Fermín, por cierto, ambientada con gigantones, cabezudos y caballitos originales traídos de pamplona con pamplonicas de verdad debajo del muñeco importados para la ocasión, banderas y carteles originales de aquella ciudad. Los 150 extras contratados en distintos momentos simulaban ser gentes que celebraban la fiesta y se veían envueltos en los tiroteos corriendo despavoridos como pollos sin cabeza.

Gigantones pamplonicas ambientaron las escenas rodadas en Segovia.

¡Qué bonito, qué emocionante! dirá usted. Claro, porque está ahí, sentado leyendo y no ha tenido que repetir hasta la saciedad lo de correr hacia no sé qué esquina esquivando a otros. “Dice mi teléfono que me he hecho nueve kilómetros y medio”, te contaba un tipo mientras se cambiaba extenuado al final de la jornada.

Miembros del equipo de rodaje trabajando en la plaza Mayor.

El personal se entrega, que los veías en sus marcas esperando tensos el grito de “acción” como el que va a correr la carrera de su vida: pierna derecha adelantada, brazos en direcciones opuestas, cuerpo encorvado… y salían al sprint, y corrían hasta mucho más allá del cuadro de la cámara, y volvían “a primera” resoplando para recuperar la misma posición… Chico, un no parar. Y encima no ves nada de la acción porque estás dentro de ella.

Una pausa en el rodaje.

¡Ah! Que quiere que le cuente detalles de la película. Ni lo sueñe que a los extras no les dicen nada. Dirección y equipo de rodaje chino —una sola mujer en un grupo de unas 50 personas— hablando en tres idiomas, eficacia asiática en el cambio de escena, en tiempo record según los veteranos. Un cuerpo de actores de nombre imposible que deben de tener mucho predicamento entre sus compatriotas a la vista de las muchas turistas escondidas tras las columnas buscando nerviosas la foto con el móvil y una peli, “Line Walker 2” que es secuela de otra que hizo 90 millones de dólares de taquilla en el mercado asiático. Hasta aquí le puedo decir. A los figus no se les explica más. Ni falta que hace. Con saber cual es su marca y hacia donde correr, van listos.

 

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

Share This Post On

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *