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Vaticinios segovianos para 2017

2016destacada¿Qué le espera a Segovia en 2017? Pues dejando de lado las Edades del Hombre de Cuéllar y la inyección que se presupone será para el turismo de la zona, poca cosa.

En lo tocante a la Diputación, más allá del día a día que tira que te va, está el agujero negro de Segovia 21 y el Palacio de Congresos. Lo primero, la envenenada herencia de Atilano, que tras lograr la condonación de la mitad de la deuda se enfrenta este año a seguir pagando sin visos de ingreso. Para ello ya se ha previsto 2,5 millones de la “dipu” a modo de ampliación del capital social para encarar el reflotamiento de la sociedad. Que sin embargo no parece nada fácil, dado que la viabilidad pasa por la venta de viviendas y parcelas y el sector parece ir por otro lado. Eso por no hablar del problema del agua en todos los desarrollos de la carretera de La Granja, que están pendientes de legalización administrativa. Las recientes sentencias que anulan las licencias de ocupación en la zona pesan como una losa para la comercialización efectiva.

Es algo que afecta,  sustancialmente a El Carrascalejo, y a las obras en el palacio de congresos de Segovia, también en Quitapesares, proyecto ahora 100% propiedad de la Diputación, y actualmente paralizadas. Todo pasa por la celeridad con que la Confederación Hidrográfica tramite el expediente, algo en lo que no hay prisas, a tenor de las declaraciones del presidente de la entidad y su voluntad de ir “paso a paso”, garantizando ante todo la solidez jurídica del procedimiento.

Como pendiente de finalización estará ¡un año más y ya pasa del lustro! el CAT del Ayuntamiento de Segovia. Otra herencia tóxica del autodenominado mejor alcalde de la historia y que anualidad tras anualidad se lleva su milloncejo de las arcas públicas para no se sabe qué. Tras el brindis al sol que supuso el anuncio de conversión del espacio en una extensión de la Rey Juan Carlos, proyecto que hoy por hoy se antoja más muerto que vivo, no hay mes en que Clara Luquero no dé a entender que pronto habrá novedades espectaculares. La cesión del espacio a una empresa de campanillas, por ejemplo. Si tal pasa, no dudamos que Luquero respirará profunda y aliviadamente.

Pero de momento, la triste realidad es que los “polos dinamizadores” de Segovia y su alfoz siguen ahí como monumentos a los tiempos del atilanismo-arahuetista del alegre despilfarro, de los viajes en góndola que paga el contribuyente y de los proyectos con pies de barro surgidos del caletre de algún iluminado. La maldición del Panorámico.

También de aquellos polvos van a estallar en 2017 y el bolsillo del común los lodos del caso Collosa-Pygsur, con una indemnización de aquí te espero, y la que se está empezando a preparar en el otro párking, el de Isolux en Padre Claret, dos cuartos de lo mismo.

Por supuesto, no se esperan novedades sobre el Cervantes y ya mucho será acabar el Juan Bravo en tiempo y forma. En tanto las (polémicas) obras del desdoblamiento de la SG-20 van a ritmo de país tropical, con Fomento dedicando lo mínimo a estos proyectos que se escaparon de los recortes por la pura transitoriedad del Gobierno, que es lo que malpienso, que si hay proyecto en marcha es porque no hubo posibilidad de parar la maquinaria administrativa.

En lo tocante a la Junta, las obras de la universidad son hoy por hoy su principal activo. Dudo seriamente que el manido IES de San Lorenzo avance un metro en 2017 por más que lo que sí dejará es otro bonito descosido en las arcas municipales. Lo digo porque me da que construir dotaciones escolares en una ciudad que pierde habitantes y los que hay superan de media los 50, carece de sentido. Más sensato parece apostar por la nueva escuela de Valverde. Más lógico sería trasladar la escuela de idiomas al Domingo de Soto o alguno de los muchos palacios vacíos del centro de la capital. De nuevos ambulatorios, y con el lío de la comarcalización en ciernes poca cosa… Radioterapia ni digamos…

Así que atonía general. En 2017 las administraciones seguirán pagando la resaca de los años gordos. Por la ley de estabilidad presupuestaria los ayuntamientos carecen de posibilidad de inversión (y visto a qué lo dedicaron en el pasado, casi mejor). El trabajo de alcalde es más fácil que nunca… firmar los papeles del secretario y dejarse llevar por esa calima desasosegante. No hay viento en las velas.

Pero que no cunda el desánimo. Tampoco pasa nada porque un alcalde se dedique a firmar las nóminas municipales y a que lo que hay, por lo menos, funcione.  Sin alegrías pero sin comprometer los fondos de las próximas quintas.

Tengo, por último, una muy buena noticia. 2016 ha sido un año espectacular en lo tocante a infraestructura ambiental de la provincia (o parte de ella, Cuéllar sigue a verlas venir). La desconexión de las cloacas (San Cristóbal, Segovia, La Granja) que vertían al Eresma se terminó. Poca gente parece saberlo pero el río es un activo espectacular para cualquier población, paisajístico, ambiental, emocional… Hago votos para que 2017 sea el año del Eresma. Con una racional política de gestión de aguas, con baratos y asequibles planes de reintroducción de especies… ¡se puede! No olviden que el río es la arteria ambiental de un ecosistema. Un espectáculo gratuito que hay que cuidar.

eresmaguapa

Autor: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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1 Comment

  1. Osease: ‘nihil novum sub sole’, señor Besa. Seguiremos pagando impuestos a mogollón para cubrir pellas de encumbrados con delirios de grandeza, y sus correpondientes nóninas de ministro, en pueblín de cuatro vecinos. ¡Feliz Ano Nuevo!… como diría ‘El Roto’: “aunque no creo”.

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