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¿Hay solución al declive demográfico?

En poco más de un lustro, la provincia de Segovia ha perdido más de 8.000 vecinos. La apatía económica y el envejecimiento de la población, aunado a una tasa de natalidad de por sí baja, 1,3 hijos por mujer, muy lejos de los índices de estabilización de la población (2,1), explican la situación. ¿Tiene arreglo nuestro declive?

graficodemografia2017En Europa, las únicas políticas de impulso a la natalidad exitosas han sido las derivadas de las subvenciones públicas a las madres, y en menor medida a los padres. Periodos de 12 meses de baja por natalidad, gratuidad total de los gastos educativos desde el minuto cero, como en Suecia, donde desde finales de los 80 se impulsan iniciativas similares y gracias a las cuales el país encabeza hoy con 2,3 niños por mujer el crecimiento demográfico europeo. Son políticas que cuestan un pastizal al contribuyente, funcionan, pero personalmente soy un tanto prejuicioso al respecto.

En términos globales sobra gente en el mundo. Es más barato facilitar -como hacen en Australia o Canadá- la residencia de inmigrantes. Quienes se oponen a esto planteamientos por cuestiones nacionalistas o similares (lamentan la pérdida de una supuesta “racialidad” étnica y la sustitución de valores “tradicionales” por otros a veces incompatibles, como pasa a menudo con el islam) no quieren enfrentarse a la realidad de que, en general, los receptores de las ayudas suecas o alemanas suelen ser los más pobres, es decir, inmigrantes de primera o segunda generación, con lo que a medio plazo el efecto disolvente sobre el “pathos” nacional (si existe) es idéntico.

Es un tema complejo que se solapa con la “desertización” de Segovia, de la España rural mesetaria, que también es un problema vinculado al bajón demográfico pero con características propias: atracción de la población joven hacia ciudades más dinámicas, poco mercado interno, un medio rural poco competitivo….

Yasín, primer bebe 2017 junto a dos enfermeras del Hospital de Segovia.

Yasín, primer bebe 2017 junto a dos enfermeras del Hospital de Segovia.

¿Cómo hacer para que la gente vuelva a Segovia, a Soria, a los pueblos? ¿Es posible una acción gubernamental en este sentido? Pretender la captación de industrias es, a mi juicio, una batalla que hay que lidiar más para mantener lo poco que hay que para ganar puestos de trabajo. Hay industrias que sí podrían radicarse en Segovia (y en Castilla), pero en general son poquitas. Los procesos industriales grandes tienden hoy a la concentración, a un par de plantas en Europa bien robotizadas y a tope de tecnología. Pasa lo mismo con los mataderos, con las cárnicas, con los piensos. Hay exceso de producción. Y no solo en el sector alimentario, en casi todos. Lamentablemente, se llega tarde a la industrialización. Tampoco el turismo nos va a sacar de pobres. De hecho, el turismo es la industria del pobre, la de menor valor añadido, la que tiene un empleo más precario.

En cambio,  pienso que hay una tendencia imparable al teletrabajo. A reducir al mínimo el trabajo presencial y trabajar en red desde entornos domésticos. Por ahí podríamos vender la superior calidad de vida de pequeñas localidad bien provistas de servicios, bien comunicadas y confortables. Nuestro handicap aquí es climático y social. A diferencia de los suecos, tan felices ellos de relacionarse lo mínimo con el vecino, en España prima la bulla, el buen tiempo, el Mediterráneo como eje atractor, sin gastos de caldera y con sol garantizado.

La única baza es la sostenibilidad. Confiar en la tendencia a producciones agroalimentarias de calidad, en el sector energético, en lo forestal. Pero es fiarlo largo. No, no hay soluciones mágicas. Entre tanto cada año la ya de por sí escuálida masa crítica segoviana va a menos. Menos consumo, menos empleos, menos población. Estamos en un perverso círculo vicioso.

Autor: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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