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Te doy mi voto

Colas tercermundistas en Madrid para votar por correo.

A estas alturas, no tengo claro a quién votar ni si votar en las elecciones al Congreso (sé a quien votaré para el Senado). Lo mio es el centro, lo local, la moderación, el mediocre picar de allí y de aquí;  nada que ver con el encono del que hacen gala los partidos nacionales.

Hay dos ejes, por un lado el económico. A tal fin creo que las propuestas de Podemos, de las que el PSOE tira cuando se pone en modo izquierda, suenan bien, pero hasta ahí. En 40 años no he visto nunca que se cumplan las optimistas proyecciones de más intervención más prosperidad, sino lo contrario y todos los gobiernos de izquierda acaban en una dolorosa sangría de parados y los trabajadores pagando más impuestos y los ricos menos, bien a salvo sus fortunas en legales paraísos. Esta es la triste realidad de las políticas de izquierda, hablan de redistribución y terminan astillando al pobre para financiar clientelismo, luego dicen que el obrero de centro-derecha es tonto. Visto así mi voto es conservador.

Pero hay otro otro eje, Cataluña, en el que me parece nefasta la posición de PP y Ciudadanos, de la ultraderecha ni les cuento. Es cierto que hablar de diálogo con unos tipos tan poco fiables como los nacionalistas catalanes es zona de riesgo y poner en cuestión la soberanía nacional un suicidio colectivo. Pero errores tremebundos los hay a una y otra orilla del Segre. Sostener el nacionalismo español como «solución» es, directamente, dar las llaves de Catalunya a Puigdemont. Pensar que esto se supera con la «batalla de los balcones», a golpes de «vivaspañas» y diciendo a la gente en qué lengua hablar (o sea, haciendo lo que ellos hacen) es bobería máxima y solo sirve, además de para poner a unos trepas nacional-populistas en la poltrona, retroalimentar el independentismo y agrandar el problema. Creo que la política de las derechas de ir ordeñando votos españolistas y acusando a Sanchez de ser de la ETA insulta la inteligencia. Por ahí tampoco paso. Visto así soy de izquierdas total.

Colas tercermundistas en Madrid para votar por correo.

Por lo demás, cuando oigo debatir a estos mozos tan repeinados y locuaces, enseñando sus cartelitos y escenificando su teatrillo de club de debate de colegio pijo, me hago cruces. Joder qué mierda de nivel, bien parecen los políticos más tontos del planeta Tierra (¿lo son?). Cambio de canal, no estoy yo para «Salvames de luxe«, mejor Juego de Tronos.

A lo que se ve entienden la política como un «el otro miente» y como concurso de «en qué me gasto el dinero», prometiendo que bajarán impuestos y a la vez mejorarán las pensiones, que subirán el jornal a golpe de pito, que nos enterrarán en oro como si el oro creciera en los árboles.

Pienso que cuando mis hijos me vienen con alguna idea brillante como cambiarnos el Bentley, contratar un mayordomo o darnos un año sabático en una isla del Caribe y estos «pequeños» dispendios de la clase trabajadora, les digo que muy bien, pero ¿con qué dinero? Así que la pregunta clave para mí no es en qué gasto la pasta, sino dónde está la pasta. Y a partir de ahí con una calculadora me sobra y me basta. El problema nunca es el qué, sino el cómo.

Así que en esas estoy. Ni paquí ni pallá. Pero no sufran, no es nada nuevo. Ya me ha pasado antes y entonces hacía lo que todos, voto al mal menor. ¿Que es peor, dar patadas a la economía o a las instituciones? ¿Machaco las ruedas o machaco el motor? Y en función de cómo sentía yo que estaba el patio votaba así o asá. Ahora bien, esta vez esto no va a ser ni así ni asá.

El caso es que tengo una sobrina de la que soy padrino. El padrino regala algo por Pascua al ahijado. Mi sobrina lleva dos días pidiendo permiso en el trabajo para poder votar por correo. Dos días y ni por esas. Esto es una vergüenza. En tiempos de internet que el Estado sea incapaz de solventar un sistema de voto a distancia eficiente clama al cielo. Habla de la sangrante inutilidad de no poca de la burocracia que soportamos. Siendo que mi sobrina tiene bastante más futuro que un servidor le he dicho que me diga a quién tengo que votar que yo voto por ella, que sí realmente alguien se ha ganado el derecho a ser votada es ella.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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1 Comment

  1. En esas estamos señor Besa ¡Vaya toalla nos espera!

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