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Segovia en Fiestas: Esto es todo, amigos

San Pedro, algo así como el vicepatrón de Segovia (por detrás de San Frutos y en reñida competencia con San Juan) es el día más cañí de las ferias y fiestas. Tajada de San Andrés, himno a Segovia con la banda en el quiosco de la plaza, gigantes y cabezudos, toros para terminar con el Mester, fuegos y verbena, en otra de no hay billetes en la plaza. Calor en registros de récord, con el de máxima de junio de 1950 (38 grados) a punto de quemarse frente a los 37,9 de la jornada, y está por confirmar el de la mínima: 26 grados cuando mejor. Tela.

Pasando balance, y a falta de la ofrenda floral y fiesta infantil en el parque del Reloj, han sido fiestas ultraparticipativas, acaloradas y en las cuentas de otros años. 50.000€ ha costado Rozalén,  22.000€ Blas Cantó, 25.000€ Fangoria. El resto de conciertos, pasacalles, dulzaineros, verbenas, se habrá llevado otros 100.000€. Como sea que el presupuesto se carga, ora fiestas ora a Cultura, y hay mucho bajo convenio, cuesta aclararse.

 

Hay quien critica que faltan ideas, que los programas son un copipega año tras año. Personalmente, no le veo mayor problema, es más, me gusta que la estructura festiva empiece con los 130 kilos de chorizo, 100 de limonada (más queso, más jamones), la gente cante el himno de Segovia al ritmo de la banda, saliendo por unos minutillos de las sombras de los árboles. Me gusta que la cosa acabe en jotas del Mester (¿alguien mejor?), los «cuetes», que es como llaman los castizos a los fuegos, y si acaso, que en las verbenas vuelva Paquito el Chocolatero. Y si alguien quiere pagar los 500.000 pavos que dice un concejal de Valladolid que le pidieron por Rosalía, pues que se los pague él de su bolsillo. Mira que fácil.

Día completo, en el que no faltó la preceptiva performance antitaurina de Segovia Antiespecista, mientras por bajo atacaban los gigantones y por arriba la Tajada de San Andrés, magnífica, con su limonada móvil cada año más equipado y con grifería de licor. A destacar que cada año hay más guiris siguiendo la charanga.

La Unión Musical Segoviana empezó con «Música i poble», para terminar con la «Chica segoviana» y el himno… ¡Voces de gesta! Pero a 600 grados centígrados, a pleno sol, gestas las justas. Así que el respetable, jubilado el más joven, ocupaba como distribuidos al cartabón todas las sombras posibles, mientras en los porches la alcaldesa daba el parte del día. Sin novedad, sin sucesos destacables, en todas las fiestas (más allá de los propiciados por el huracán del jueves).

Triunfaron en la plaza, a medio llenar, Diego Ventura (dos orejas y aplausos) y Diego Urdiales (oreja y oreja), que salieron a hombros, en tanto López Simón se iba de vacío en su segundo y cortaba apéndice (que se note la riqueza léxica que nos gastamos en Acueducto2) del primero.

Y como empieza se acaba. Más «Chica segoviana» para abrir el Mester, seguido de «las Agachadizas», «San Antonio y los Pajaritos», siguiendo con los «25 pueblos», que por dos, cincuenta años que lleva el Mester, que se dice pronto. Desde los 17, recordaba Fernando Ortiz, sudando la gota gorda, que si hace dos años tocó suspender por diluvio, esta vez tocó desafiar la calor. El Azoguejo de bote en bote.

Los fuegos -o «cuetes»- los veo desde el balcón, en Palazuelos, con retardo de seis segundo con viento a favor, y las verbenas cuando libro, que no es el caso. El año que viene más.

Fotos. Arriba, vídeo con la interpretación del Himno a Segovia. Gigantes y cabezones, no llega a 30 el termómetro. Como para quejarse. Tajada de San Andrés. Música de banda en la plaza, observerse la distribución de la «platea». Salida a hombros de Ventura y Urdiales (foto, BurladeroTV), el Mester. Azoguejo a tope.

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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