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San Alfonso, el santo de lo cotidiano

El Obispo de Segovia, César Franco, junto con los miembros de la Comisión Diocesana para la celebración del IV Centenario de San Alfonso Rodríguez, presentó ayer en el obispado el libro San Alfonso Rodríguez, el santo de lo cotidiano, que recoge y culmina el trabajo hecho en la diócesis durante 2017, con motivo del IV Centenario de la muerte de este santo segoviano

Nació Alfonso (o Alonso, que es el nombre con que se le conoce fuera de Segovia y con el que figura en el santoral) hacia 1530. En la actual plaza de Día Sanz, en el barrio de El Salvador, se conserva su recuerdo en la que fue su casa natal. Vivió y trabajó los primeros 40 años de su vida en la ciudad de Segovia, en la que se casó, tuvo hijos y fue uno de tantos comerciantes de la industria pañera de la época. Tras una durísima crisis personal (murió toda su familia en un breve periodo de tiempo) y económica, deja Segovia solo y arruinado para abrazar la vida religiosa en Palma de Mallorca. Allí, durante más de 40 años, ejerce el oficio de portero en el colegio jesuita de Montesión.

En esta humilde tarea, sin más pretensiones que servir a Cristo en los demás, se santificó el bueno de Alfonso en lo cotidiano. Como escribe el obispo en el prólogo del libro, ser santo no requiere hechos heroicos, sino que es posible en la vida sencilla y escondida que, al ejemplo de Alfonso, llevan muchos hombres de nuestra época “con la oración, el servicio y el cumplimiento del deber para ser luz del mundo y sal de la tierra”.

En la obra, que ha contado con el apoyo de la Diputación de Segovia y los ayuntamientos de Segovia y de La Lastrilla, se recoge lo más significativo del IV Centenario: una crónica de los actos celebrados, las semblanzas antiguas y recientes del santo, una antología de sus escritos, una recopilación de los documentos y la iconografía que atestiguan la huella de San Alfonso en Segovia, junto con la devoción popular que le acompaña y, también, los textos íntegros del ciclo de conferencias que se celebraron en octubre del año pasado en la iglesia de San Justo, la que le vio bautizarse.

Como se subrayó en la presentación de la obra, el objetivo en el que la Comisión diocesana se ha volcado es en “la recuperación de un santo para Segovia”. Porque es sorprendente que un hombre bueno, con unos valores y una forma de vida tan ejemplar y valorada en nuestra época, sea uno de los santos más reconocibles de la Compañía de Jesús y, lo que no es poco, patrón de la isla de Mallorca desde muy poco después de su muerte y, en cambio, sea casi un desconocido para sus paisanos segovianos. Con este libro, según sus autores, se quiere remediar en parte este olvido, ofreciendo de una manera amena la experiencia vital de San Alfonso Rodríguez a los devotos y a los estudiosos que quieran acercarse a su figura.

Autor: Cultura

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