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Recursos electorales, tengas pleitos y los pierdas

¿Valía la pena? El Ayuntamiento de Segovia se constituirá a finales de la semana que viene, tres semanas después de lo previsto. Todo por la tontería de Ciudadanos de buscar tres pies al gato con un recurso ridículo. La condena en costas es poco castigo para estos casos.

Lo mismo podemos decir del prácticamente seguro recurso en ciernes del PP a la distribución de diputados provinciales. «Estoy seguro que el PP obtendrá mayoría absoluta en la Diputación», explicaba Francisco Vázquez en su último pleno, a sabiendas que las matemáticas les dan 12 diputados, por 10 al PSOE, 2 a Ciudadanos y uno a IU. Aunque jurídicamente el tema tiene un poco más de calado -la existencia de una incoherencia entre la coalición de IU que presentó las candidaturas y el nombre con el que concurrió en El Espinar-, el hecho cierto es que esos votos son indiscutiblemente de IU y apelar a formalismos para intentar dejar sin representación a un partido que la ha ganado limpiamente en las urnas -porque esto es lo importante- me parece un precedente terrible. Esto no es jugar limpio.

A soto voce, sostienen en el PP que será una mera táctica para retrasar la constitución de la Diputación de Segovia hasta el otoño, y de este modo, facilitar una negociación no condicionada, o menos condicionada, a los pactos que se establezcan desde las direcciones nacionales y autonómicas. Todos entendemos la jugada política -no exenta de riesgos, dar más tiempo al PP para negociar es dárselo también al PSOE-, pero no deja de ser un ventajismo legal que, como denunciaba Luquero, retrasa normalizar el funcionamiento de las administraciones. Va contra el interés general.

Interés general, santa palabra. Todos sabemos que la traducción política del término es «interés de mi partido» y más directamente «mi interés personal en seguir en el cargo». En general ningún político conocido tiene nada en contra del «interes general». Ya se encargan de ello los mecanismos de la conciencia  que les han convencido de que su interés es nuestro interés, de que ambos discurren en paralelo. Lo cual, dicho sea de paso, en un síntoma de libro de psicopatía aguda (o cinismo, que casi lo prefiero, bueno, sin casi, Dios nos libre de los tarados).

Ilustrativo de eso es el triste espectáculo de las negociaciones para investir a Pedro Sánchez. Guste o disguste, Sánchez es el único capaz hoy por hoy de formar gobierno, como lo fue en su día Mariano Rajoy. Además hay buenas razones para hacerlo sin mayor dilación. Se diría que neutralizar la potencial influencia de partidos independentistas -y por tanto, contrarios a España- es motivo más que suficiente para apoyar ni que sea con la abstención un gobierno del PSOE, después de todo, partido moderado y comprometido con lo institucional. Lejos de eso, y mientras en Podemos  juegan a buscar una peana ministerial,  desde el PP y más sorprendentemente desde Ciudadanos parece que empujan a Sánchez hacia ese callejón sin salida. ¿Si no qué? ¿Repetir las elecciones?

La idea, entiendo yo, solo puede apuntar a reabrir heridas en el PSOE, forzar una segunda vuelta y ver si hay suerte en noviembre. Es un espejismo, pero da igual, es la única opción a corto plazo para seguir en la lucha por el poder. De ahí el encono de Rivera de visualizarse como un un referente del centro derecha, para luchar por la hegemonía del espectro conservador con Casado, lo cual es incompatible con pactos con el PSOE ni que sea en Castilla y León. Es incluso incompatible con darle a su partido un poco de oxígeno institucional aupándolo a poltronas de alta visibilidad en zonas donde realmente las necesitan… si de mayores quieren ser un partido político serio y no una mera lanzadera al servicio de Rivera.

Eduardo Calvo.

Aquello de la regeneración democrática, de estabilizar España y plantar cara al independentismo, aquello pasó… Que hay que apoyar a alguien tan «regenerador» como Fernández Mañueco, sea. ¿Que me acuesto con Vox?, venga… Da igual, todo a cambio de que el jefe pueda seguir jugando sus cartas. Una vergüenza y me temo que el fin de Ciudadanos. Como lo evidencian la partida de algunos de sus mejores activos, Javier Nart, Toni Roldán o Juan Vázquez. Por cierto, que el diputado por Segovia, Eduardo Calvo, ha procedido justo en sentido contrario anunciando en Twitter su alta en el partido (era independiente).

La culpa, en el fondo, es nuestra. El electorado español es reacio al pacto y parece empeñado en penalizar el patriotismo del interés general, dejándose seducir por los relatos polarizados y sectarios. Aunque igual me equivoco. Recuerdo que el PSOE tuvo el acierto de facilitar la gobernabilidad de Mariano Rajoy. Al punto, sus  bases y determinados altavoces mediáticos demonizaron aquel acuerdo tan necesario. En Segovia, a Juan Luis Gordo, muñidor de aquel pacto (repito, tan necesario), se lo calzaron sin pestañeos. Sea como sea, tres años después el PSOE manda. Que al PSOE le salió la jugada de carambola, puede ser… La cuestión es que las siglas no han sufrido castigo electoral por aquel pacto y las bases socialistas deberían reflexionar y valorar mejor dónde tienen al votante.

Yo creo que si el periodo posterior a la muerte de Franco pasó a la historia como la transición, desde primeros de siglo la crispación es lo que mejor define las dinámicas políticas actuales. Como antídoto solo se me ocurre volver la mirada sobre el interés general pero como eso no va a pasar sugiero medidas más prácticas. Como la que adoptaron en Italia para evitar el stand-by crónico por falta consenso: ningún parlamentario cobra un duro hasta que se elige presidente del gobierno. Mano de santo. Hoy por hoy tenemos a 350 pepotes cobrando una pasta por no pegar palo al agua.

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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2 Comments

  1. Porqué no te leen los politicos???? Que mal vamos

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  2. Ahí la dao usted, la cosa es marear la perdiz. Si tanto les gusta, marear, claro, que no cobren. Veríamos cuánto tardan en ponerse de acuerdo. Mucho señorito, mucha flauta y mucho perro, de to.

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