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Pelusas blancas en el aire

Me produce cierta tranquilidad que se hayan terminado ya los procesos electorales que ya andaba un poco cansado de políticos en la calle armados de panfletos, promesas y sonrisas que, llámeme suspicaz, me parecían un poco forzadas. ¡Que se metan en sus hemiciclos ya! Si total, tanto proceso y tantas advertencias de cambio para que al final el PSOE siga al frente del Ayuntamiento; ya veremos pero supongo que también seguirá el PP en la Diputación y la provincia en general con mayoría de votos a los populares. Se parece mucho a lo que había antes, la verdad. Será que aquí no somos muy rápidos para los cambios políticos. Y eso que en la mañana de este lunes parecía que alguien estaba desalojando un despacho municipal. Será algún asesor electoral, digo yo.

Bueno, ya está bien de hablar de elecciones, aunque no de alcaldes, que habrá uno en las Fiestas de la ciudad, el mes que viene, después de que los barrios (bueno, sólo dos) decidieran dejar de presentar sólo a pizpiretas jovencitas para representarles en tan magnos acontecimientos e incluyeran también a pizpiretos muchachitos. Hugo González se llama el joven alcalde, que se impuso a 17 mujeres y otro rival masculino. Caramba, que inclusivos y modernos somos en esta ciudad ¿No?

Grupo de representantes de los barrios. En el centro, el alcalde, Hugo González.

En las fiestas habrá conciertos, claro. No quiero parecer aguafiestas pero hombre, Rozalén (también muy guay, muy inclusiva, muy concienciada) lleva dos años dando vueltas por todo el mundo con el mismo espectáculo que traerá a Segovia; Alaska dejó de gustarme cuando pasó de estar acompañada por Pegamoides, que como esa del «terror en el hipermercado» no ha habido otra mejor —cierto, yo ya era madurito entonces— y Blas Cantó… Total, por 117.000 euros para tres conciertos.tampoco esperaría otra cosas ¿No? Además, actúan también los músicos de plantilla de Cultura: está Álida Jiménez, Gaspar Payá, el Nuevo Mester y otros artistas segovianos de ayer y hoy… Pues ya estamos todos. Programa completo.

Bueno, eso de las fiestas será cuando toque estrenar el verano y cada cosa lleva su tiempo. Ahora es primavera, ese tiempo en el que los agricultores comienzan a advertir que la de este año va a ser una malísima cosecha de cereales por la escasez de lluvias, que lo ha advertido Asaja. Bueno, creo que la nota de prensa no era una repetición traspapelada de la del año pasado o el anterior. También es tiempo de pelusas de esas blancas llenas de polen que he leído por ahí en titulares que el otro día se quemaron ¡20 metros cuadrados de pelusas depositadas en el valle del Eresma! Brutal incendio, sin duda. Para completar el Déjà vu me falta la publicación del obligado reportaje sobre las alergias y su incidencia en la población segoviana. Todo llegará, sea paciente.

No debería bromear con los asuntos sanitarios que me han dejado preocupado los profesionales del Colegio de Médicos con la advertencia de que en una década se jubilará la mitad de los galenos en activo en este momento y no parece que el recambio esté previsto… Ahora entiendo los retrasos en la construcción del centro de salud de Nueva Segovia. ¿No?

Parcela destinada al Centro de Alzheimer, en el Barrio de Ciudad y Tierra.

Hablando de infraestructuras, la casualidad ha querido que justo antes de elecciones el Ayuntamiento de la capital acudiera al notario para ceder la parcela destinada al edificio que levantará la asociación de Alzheimer y la Junta liberara, casi al día siguiente, la partida comprometida para sufragar parte de la construcción por la que la asociación lleva peleando desde principios de siglo. Bueno, ya queda menos para verlo en pie en el barrio de Ciudad y Tierra donde he visto, por lo menos, tres grúas para levantar edificios nuevos. ¡El paraíso de los jubilados! ¡Esta ciudad anda!

Entre las obras y los partidos de ascenso a Segunda B de la Gimnástica Segoviana apenas notaré la falta de políticos en la calle. Vuelta a la normalidad. Ah, no, que quedan las negociaciones para formar gobiernos. ¡Me cachis!

Author: Justo Verdugo

Justo Verdugo, segoviano de cierta edad es un observador de su entorno y un ávido consumidor de las noticias que se publican en cualquier soporte y lugar. Con periodicidad semanal, el autor resume sus conclusiones en esta sección, en la que todos los ciudadanos están invitados a opinar a través de sus comentarios.

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