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Parecidos, pero no iguales

Efectivamente, no resultan una sorpresa los acuerdos “de progreso” logrados por el PSOE con IU (si no quisieron ser socios en 2015, ahora si se han lanzado) y con Podemos, una unión aparentemente “natural” de fuerzas para tratar de lograr, en primer lugar, la investidura de Clara Luquero como alcaldesa y, en segundo lugar, un Gobierno estable para la ciudad para los próximos cuatro años. Lo de entregar el bastón a Luquero será un hecho este mismo viernes, lo de la estabilidad duradera ya es otro cantar.

Un vistazo detenido a los documentos que se han divulgado este jueves deja al lector la sensación de estar viendo esos panfletos que los partidos reparten durante la campaña en el mercado de los jueves en los que se extractan, en frases cortas y no demasiado comprometidas, las ideas fuerza de los programas electorales: “Haremos un pabellón cubierto”; “dotaremos a los barrios”; “eliminaremos las barreras arquitectónicas”; “solucionaremos el tráfico”… ideas atractivas que cualquiera compraría pero que se presentan deliberadamente sin presupuesto, financiación, estudio de viabilidad o plazos de ejecución.

Los listados de «compromisos» —42 puntos en el caso del acuerdo de Gobierno PSOE-IU, el más largo de cuatro líneas; 24 puntos en el de investidura PSOE-Podemos— son, en su mayoría, un compendio de lugares comunes, algunos con exhortos aparentemente inapelables para su realización, incluso en plazos concretos, pero la mayoría basadas en futuros “estudios”, “impulsos” y “avances” junto a verbos en modo condicional. Declaraciones de intenciones, en definitiva y las que no lo son, es que ya estaban en marcha o a punto.

Rehabilitar la muralla Norte (presupuestada hace meses y con la subvención del 1,5% cultural concedida); cambiar las conducciones de la red de abastecimiento; asfaltar las calles; poner en marcha planes de rehabilitación a través de ARU, “poner en marcha los mecanismos administrativos que permitan la instalación de empresas que mostraron su interés” en el edificio Cide del Cat, renovar el pliego de la ORA, que lleva años prorrogado, o darle una vuelta al chapucero contrato de los autobuses urbanos, entre otras muchas, son acciones obvias que no necesitan ninguna negociación ni pacto. Hay que hacerlas.

Cierto, hay en los documentos algo parecido a concesiones a algunas de “las cosas de IU y de Podemos”, por ejemplo sobre eficiencia y transición energética, comercio de proximidad o dotación de espacios para artistas locales que los socialistas han mantenido muy en segundo plano en los cuatro mandatos seguidos que llevan, pero hasta en eso hay condicionales en la redacción del texto. Y para uno que parece un compromiso firme y novedoso a la vez, se trata de algo tan impopular como establecer una tasa turística.

Es justo, por tanto, reconocer la habilidad de los socialistas para lograr la firma de acuerdos en los que el ascua se queda siempre más cerca de su sardina y que si encierran compromisos que pueden tener la apariencia de concesiones, en realidad son lo suficientemente ambiguos en su presentación como para no llegar a desarrollarse o al menos, no de la manera en que lo plantea la otra parte. Que se lo digan a Ciudadanos y las cláusulas de sus acuerdos de presupuestos en el anterior mandato.

Vale, haré caso a Guillermo San Juan y no prepararé el divorcio el mismo día de la boda pero lo cierto es que el de Podemos inicia esta alianza manteniéndose como un verso suelto, con lo difícil que resulta mantener la rima cuando eso ocurre, y el hecho de que los dos concejales de IU estén en el equipo de Gobierno no garantiza por sí mismo que Ángel Galindo y Ana Peñalosa —la experiencia del mandato 2003-2007 está muy presente en la formación, al igual que la seguridad de que la coherencia mostrada en el anterior mandato es la que han premiado los segovianos doblando su representación— estén dispuestos a ser meros comparsas de los socialistas.

Merecerá también la pena observar como se establece la relación entre IU y Podemos que recuerde que no consiguieron ponerse de acuerdo para concurrir juntos en las elecciones a la vez que le hago notar que hasta el momento y pese a semanas de negociaciones, no existe una foto en la que aparezcan juntos San Juan y Galindo o Peñalosa y hasta para presentar los acuerdos con los socialistas lo han hecho por separado y con dos horas de diferencia.

Así las cosas, todas las partes tendrán que esforzarse en el duro trabajo de mantener la ardorosa unión que se ha vendido este jueves bajo el lema de “los progresistas nos unimos por el bien de la ciudad y nadie nos va a parar” se convierta en la rutina del día a día de la acción municipal con intereses y visiones políticas contrapuestas entre los integrantes del complejo triángulo de la mayoría absoluta.

Que dure.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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3 Comments

  1. Hubiera sido magnífico que se hubieran hecho cargo de la concejalía de cultura. Es una concejalía que habría que revisar de arriba a bajo y eliminar la imagen que tiene de nido de amiguetes de Clara.

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    • Que cantidad de chorradas. Lo de la tasa turística será para pagar el Cat?. Qué lo hagan un centro de okupas.

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      • Hombre Romano! Ahora te llamas Toño?

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