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Opinión: Los bosques, alternativa a los planes del PSOE contra el diésel

El senador del PP y agente medio ambiental de profesión, Juan Carlos Álvarez, remite el siguiente artículo de opinión, que publicamos en su integridad, sobre el papel de la biomasa forestal como energía alternativa al diésel, ante los planes socialistas de incrementar la fiscalidad en el consumo de gasóleo.

Cruce de la pista de esquí del ‘Bosque’ con el Camino Schmid. Foto J.P.Velasco.

El actual gabinete de Sánchez ha traspasado todas las fronteras conocidas en la destrucción de modelos económicos. El original anuncio de que “los días del motor Diesel estaban contados” (a sabiendas que, según informes científicos, contamina menos que el hibrido); el posterior de que los precios de los carburantes se equipararían al alza con penalizaciones impositivas; y el último anuncio que, para dentro de 20 años, el motor de combustión cualesquiera desaparecería de nuestra vista, han puesto en guardia a todo el sector del automóvil español, incluso europeo.

Partiendo de los ingenios de vapor y llegando a las posteriores fabricaciones en series del vehículo, las comunidades humanas han utilizado esta herramienta de desarrollo como imprescindible dentro de nuestro modelo de sociedad que libremente hemos elegido. Que se trate de imponer, a golpe de BOE, un modelo social diferente atacando a uno de los pilares de la economía nacional, quizá el más importante de una región como la nuestra, no puede dejarnos con los brazos cruzados.

Según datos del sector, casi el 10% de la población trabaja en el mundo del automóvil de manera directa o indirecta. Un sector en expansión cuya oferta, por ejemplo, de mecánicos montadores, o expertos en maquinaria, aumento un 14,5% en el año pasado.

La mayor oferta en el sector se centra precisamente en nuestra región, la meseta norte, donde su crecimiento ha experimentado hasta julio de este año el mayor de toda España. El automóvil aporta un empleo directo de 218.000 puestos de trabajo, así como otros indirectos cifrados en más de 350.000. Todos ellos son sectores y subsectores que están interconectados y que suman una de las potencias económicas más importantes de España.

Precisamente es el motor de combustión la parte que más empleo desarrolla dentro de todo este entramado de empresas. La fabricación; post venta; reparación; fabricación de repuestos, son algunas de las actividades económicas que se verán muy seriamente dañadas si estos planes siguen su camino. Nuestra región, Castilla y León, una de las más dañadas.

Sin embargo, hay mucho que hacer, y muchas acciones para poner en marcha en vez de atacar sin cuartel a los sectores económicos que mantienen nuestra sociedad. Nadie duda que hay que reducir las emisiones nocivas a la atmósfera y que es necesario, cuanto antes, mitigar el cambio climático; pero la extrañeza surge cuando hay herramientas posibles para ello y no se utilizan.

España emitió a la atmósfera en 2014, 324 millones de toneladas de gases efecto invernadero de los que solo una parte fueron emitidas por el transporte y almacenamiento. De esas 324,2 millones de toneladas, los bosques españoles fijaron 119,954 millones de toneladas, el 37% de todas las emisiones del país, lo que significa que aún pueden fijar mucho más carbono si el Estado destinara esfuerzos económicos suficientes para que los propietarios forestales gestionen adecuadamente las masas y aumentaran esa capacidad de fijación.

Por ello, una de las medidas más eficaces, entre otras alternativas para conseguir la rebaja en la emisión de estos gases de efecto invernadero, sería la sustitución de los combustibles fósiles, en calefacción, climatización en general y calentamiento de fluidos, por fuentes renovables como la biomasa forestal. Su combustión y emisión se considera neutra, dado que el CO2 que se emite durante la misma fue captado antes por los árboles y las plantas durante su crecimiento. Con ello se puede conseguir mitigar gran parte de las emisiones que se quieren reducir a través del hachazo al automóvil. Nadie duda de que, cada día que pasa, los equipos de las marcas fabricantes de motores, junto a los diseños de los vehículos que trabajan en las líneas de I+D+I, van a conseguir unas emisiones ínfimas de contaminantes a la atmósfera. Si a ello se sumara esa reducción en las emisiones de las emisiones difusa estaríamos compensando unas con otras.

Otra de las medidas claves para conseguir reducción de estos niveles es la adecuada gestión del medio forestal. Tanto para ejercer una selvicultura adecuada a estos fines que busque el aumento de la fijación del gas nocivo en la estructura vegetal arbórea, hasta la producción finalista de fustes de diámetros adecuados que favorezcan los usos sociales de la madera que tiendan al secuestro de aquel, complementado con la modificación de toda una diversidad de normas jurídicas que aumenten la capacidad de secuestro de carbono. Por ejemplo, modificando el Código Técnico de la edificación y primando el uso de madera en revestimientos entre otras muchísimas medidas alternativas a este plan de desmantelamiento de todo un modelo de vida de la sociedad.

Hay que confiar en el desarrollo tecnológico progresivo del motor eléctrico, o de otras posibles fuentes alternativas, pero nadie garantiza que la tecnología solucione el problema de la autonomía en la capacidad de acumulación de energía en el tiempo que se ha marcado el Gobierno. Poniendo un ejemplo sencillo, a nadie se le ocurriría acudir a un incendio forestal con camiones de extinción, helicópteros, vehículos 4×4, tractores, Bulldozer y otros equipos sabiendo que sus baterías tienen una autonomía limitada. ¿Se imaginan este escenario en una catástrofe como el último incendio aun activo de EEUU? Pues creo que, a la vista de lo acontecido, aún nos queda mucho por ver…

Artículo de opinión de Juan Carlos Álvarez, senador del PP por Segovia

Author: Opinion

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