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Nos faltan más de mil

Hace unos meses, antes del 25 de noviembre, escribía un artículo, en esta misma sección, denominando la violencia machista, como “terrorismo machista. Basaba el argumento en la propia definición que sobre terrorismo da la Real Academia de la Lengua “1. Dominación por terror; 2. Sucesión de actos de violencia ejecutados para difundir terror; 3. Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alama social con fines políticos”.

No pocos fueron los comentarios que manifestaron estar en contra de esta definición, insultando de manera reiterada a Pablo Iglesias, por las desafortunadas afirmaciones que hizo sobre Mariló Montero, sacadas de una conversación privada, de un móvil robado, como hemos sabido posteriormente, por la policía patriótica de las cloacas del Estado. Por supuesto unas afirmaciones desafortunadas, que no comparto, y por las que recuerdo que ya se pidió perdón, aunque desde luego hubiese sido mejor no hacerlas.

198 días después de aquel artículo, hemos llegado a la vergonzosa cifra de 1000. Y eso sin contar aquellas mujeres que han sido asesinadas fuera del ámbito de la pareja, no contempladas en la ley contra la violencia de género y que también son crímenes machistas. Desde aquel artículo, y según las cifras “oficiales”, podemos decir, que una mujer ha sido asesinada cada semana. ¿Podemos imaginar lo que hubiera significado que durante 7 meses, una vez a la semana, ETA hubiese asesinado a una persona?

Pero lo más vergonzoso de todo, lo más obsceno, es el postureo que se marcan partidos, líderes y lideresas en torno a esta lacra, que pretende difundir el terror entre las mujeres, y que no es más que la consecuencia final, un mal final, de la sociedad patriarcal en la que vivimos.

Para empezar, es desconcertante, cuando no humillante, que mientras se suceden las repulsas contra la violencia machista en redes sociales por parte de caras visibles de todo el espectro político (menos de VOX claro) la lucha contra la violencia machista no forme parte de la agenda política de pactos que se están llevando en toda España, para ocupar alcaldías y presidencias.

¿Qué hay de las negociaciones en los ayuntamientos y Comunidades Autónomas sobre las medidas y presupuestos dedicados a la lucha contra la violencia de género contempladas en el Pacto de Estado? ¿Qué hay del cumplimiento en sí del Pacto de Estado contra la violencia de Machista por parte de administraciones municipales y autonómicas?

Aunque el premio a la más vergonzosa actuación, sin duda se lo han llevado los representantes de Ciudadanos y del PP. Blanqueando a la extrema derecha de VOX en Andalucía, en Madrid, y allí donde les puedan proporcionar sillones. Negociando con los negacionistas de la violencia machista, negacionistas del sistema patriarcal, y negacionistas de la conquista de los derechos de las mujeres como derechos. Macarras que amenazan al movimiento LGTBQI+ como Iván Espinosa de los Monteros, y que no tienen pudor en acosar a personas mayores para hacerse con un edificio, porque eso también es violencia. Como si escribir un tuit “Ni Un Pasto Atrás”, como el de Arrimadas pudiera borrar la obscenidad que supone.

Obscenidad que se manifiesta en ese acuerdo de presupuestos en Andalucía que pide “revisar” la nomenclatura de “transversalidad de género” en favor de la inclusión del concepto de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres” en la documentación cualitativa que se adjunta en los presupuestos. Por cierto, alguien debería revisar si esto es legal, ya que según la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, en su artículo 19 habla de la obligatoriedad de incorporar informes por impacto de género en las disposiciones de carácter general y planes de especial relevancia económica, social, cultural y artística.

Pacto que también incorpora el dichoso término de “violencia intrafamiliar,” que al final han comprado tanto PP y Ciudadanos, y que el portavoz de Vox en la Asamblea de Andalucía justificó “por si una madre alcohólica pegaba a sus hijos” ¿Acaso estas declaraciones no destilan el odio más profundo hacia las mujeres? ¿No sustenta un sistema que permite matar a 1000 mujeres desde 2003? ¿Acaso no podrían formar parte perfectamente de una banda que pretende crear alarma social e instaurar terror?

Ellas ya no están aquí, pero son millones las que ponen voz a las ausentes. No daremos #NiUnPasoAtrás, seguiremos defendiendo los derechos conquistados por nuestras madres y abuelas, seguiremos en el avance de la conquista de los derechos de nuestras hijas. No olvidaremos. Y buscaremos justicia para las más de mil.

Author: Natalia Del Barrio

Natalia del Barrio. Licenciada en Ciencias de la Información. Ex-procuradora de Podemos por Segovia en las Cortes de Castilla y León.

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9 Comments

  1. Con epístolas como esta, se entiende el «revolcón» que se han llevado los podemitas.
    Su ridiculez llega a límites insospechados, Doña Natalia, casi a los mismos que su vileza, cuando compara alegremente a las 1000 mujeres asesinadas, con las victimas del terrorismo de una banda de asesinos etarras (por cierto, muy defendidos por su líder, el Marques de Galapagar). Le debería dar vergüenza, Doña Natalia.
    La realidad es la que es, por mucho que a los podemitas os guste retorcerla con terminología típica engaña-bobos (y bobas, claro).
    El término «violencia intrafamiliar», por mucho que les duela la eliminación de su térmico favorito, «machista», describe perfectamente lo que es.
    Y no es otra cosa que eso. Intrafamiliar.
    Existen o han existido lazos familiares y afectivos entre asesino y víctima. Siempre. Repase las estadísticas, Doña Natalia.
    La estupidez que Usted y muchos podemitas y feminazis, de afirmar que se trata de «terrorismo machista» no se sostiene. Terrorismo machista sería si un grupo de «machos-terroristas» se dedicara a asesinar mujeres por el hecho de ser mujeres, y sin ningún tipo de relación entre ellos. Lo que viene siendo una banda de asesinos terroristas, como esa gentuza que tanto justifica su jefecito el Marqués.
    De la misma manera, que tampoco existe el «terrorismo feminista», cuando una madre tira por la ventana a su hijo, o lo tira a un contenedor recién nacido, o cuando también una mujer asesina a un hombre.

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    • Sin entrar a valorar sus incontinencias verbales y tontunas sobre ‘podemitas’ (o podemitos) y marqueses (y/o marquesas), y sin que sirva de precedente, tiene usted mucha razón sobre el tema.

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      • No tienes que valorar nada. Doña Natalia es podemita, y su jefecito es Marqués. Está más que demostrado.

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  2. El problema doña Natalia es que no se está solucionando nada, por tratar el tema de forma inadecuada, y usted lo sabe o lo tendría que saber. Se hacen leyes sin presupuestos ni acompañamiento adecuado y unos cuantos ‘buscavidas’ se dedican a cobrar de las arcas públicas por casos (una gran mayoría) que no están adecuadamente detectados y valorados (o lo están torciteramente y cogidos por los pelos para estadísticas políticas) para dedicarse a dar sesiones y asesoramiento sin ton ni son. Y, los casos de verdad al final se pierden en las torres de papeleo administrativo y muchos terminan mal, por desgracia. Y buenos profesionales en la Administración hay. Pero no se les deja trabajar por la injerencia política que se preocupa más de la lucha por las denominaciones de cualquier problema y sus odiosas estadísticas-medallita o enrocados en ver quien pone más ‘a’ u ‘o’ y ahora, creo, que se quiere incorporar la ‘e’.

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  3. En este país hay concesiones y concursos públicos en los que se otorgan más puntos a unas personas que a otras en función de su sexo. Sí, sí… no me equivoco.

    Ya he visto varias veces que a la mujer, por ser mujer, se la dan más puntos que a un hombre. Eso es igualdad Natalia? Y UNA MIERDA.

    Por cierto, a ver cuándo empieza usted a reivindicar la custodia compartida.

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    • Pregunte usted a la gente que se dedica profesionalmente a la ganadería «estimado» David.

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      • Pues será para dar visibilidad y fomentar el autoempleo femenino en puestos tradicionalmente masculinos, y evitar despoblamiento rural y demas….en cuanto a la custodia compartida están concediendo cada vez más, a menos que uno de los progenitores tenga algún tipo de «tara»..pregunté a los profesionales en la materia

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        • Bueno, pues a ver cuándo hacen lo mismo con los puestos de trabajo tradicionalmente ocupados por mujeres para favorecer la visibilidad masculina en esos puestos laborales, no?

          Por otro lado las estadísticas sobre quién recae la custodia tras una separación reafirman que la mayor parte de las custodias recaen sobre la madre.
          Qué pasa que la mayoría de los hombres separados tienen taras?

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  4. ¿Que concursos son esos? Ilustranos

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