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Noemí Otero y los hiper liderazgos

Albert Rivera saluda a Alfonso Martín y Noemí Otero, en Pedraza durante el inicio de la campaña de las Generales 2019.

Se queja Noemí Otero de ser objeto de un linchamiento mediático. «No soy la única que cobra», la he escuchado decir, mientras intenta pasar de canto en el pim-pam-pum montado por su acumulación de cargos en Ciudadanos Segovia. Es portavoz en el Ayuntamiento de Segovia y en la Diputación, donde cobra como diputada liberada, además de haber colocado allí al hombre fuerte del partido, Alfonso Martín, que es también su pareja.

Hay que recordar que, de momento (la formación aún puede liberar a un concejal en Segovia) el dúo Martín Otero es el único que vive profesionalmente de Ciudadanos, frente a chorrocientos del PSOE y del PP. El problema para los naranjas, tal como les restregaba la que fuera predecesora en Segovia, María José García Orejana, el que el partido nació con la vitola de la «regeneración». Venían a ser la sidra en un mundo dividido entre cerveza y el vino. El problema, más bien, es que mucho más pronto de lo previsto -y la propia García Orejana tampoco parece la persona idónea para lanzar la piedra, a tenor de las reiteradas crisis y purgas internas- Ciudadanos Segovia perdió esa idea fuerza. Peor, pactando por mor de liberaciones ora con PSOE ora con PP, devino un puntal de la partitocracia que había venido a cargarse. La sidra se fue diluyendo tanto con vino o con cerveza que ya nadie acierta a recordar el sabor original.

La cuestión es que lo que pasa en Ciudadanos Segovia se reproduce igual en tantas y tantas provincias. Segovia no es que sea ninguna excepción, sino la norma. Hay una cúpula local, que legitimada desde arriba, lejos de abrir el partido intenta blindarlo del asalto de gente, que probablemente y como ellos, también viene a la política con el deseo de profesionalizarse. Lo cual, dicho sea de paso, me parece normal y legítimo. Es otro tema y en el que me temo que estoy más solo que la una, pero pienso que un nivel razonable de aparato político «pagado» entra dentro de lo sensato.

Es otro tema. El que nos ocupa es analizar cómo se pasa de partido «indi» y regeneracionista, a ser el arquetipo de lo que se quería combatir. De ser la esperanza blanca (o naranja) a ser un descarado proyecto partitocrático sin más, sin otros mimbres que un anti-independentismo y un liberalismo todo-terreno.

Por los hiper-liderazgos. Me lo comentaba un cargo de Ciudadanos: «al partido le quitas a Rivera y no queda nada». Efectivamente, Ciudadanos ha terminado siendo una construcción al servicio de la ambición política de Albert Rivera. Y como en su carrera precisa de una retaguardia tranquila, se ha olvidado por completo de articular una aristocracia regeneracionista (que así era en principio Ciudadanos) optando por un aparato puro y duro. Gente que cobra y no abre la boca, más o menos útiles o inútiles, que simplemente cabalgan las siglas sin caer en aquello que se atribuye a los cátedros de Cervera: «lejos de nosotros la funesta manía de pensar».

Propaganda electoral de 2006.

La historia de Ciudadanos nace en 2005 en Barcelona. Un grupo de intelectuales rebotados del sistema lanza un nuevo partido transversal con un único denominador común, anti-nacionalismo catalán. En 2006 un Albert Rivera despelotado, como cabeza y cuerpo de cartel, consigue tres escaños en el Parlament. Nótese que en aquel momento CiU y ERC no eran ni la mitad de la mitad de lo beligerantes que son hoy. Los «ciudadanos» surgen de la reacción a la asfixiante partitocracia socio-convergente, que además de ser la más extensa (en dura competencia con Andalucía y el pozo sin fondo madrileño) era y es repugnantemente invasiva, lanzando mensajes de que es y no es «ser un buen catalán».

Rivera sacó tres escaños. Y repitió con igual resultado en las catalanas de 2010. En 2012 con la crisis del pujolismo, la corrupción cercando al PP y el «procés» en la pista de lanzamiento, Rivera obtiene 9. En 2014, sin estructura en la mayoría de las provincias pero capitalizando la reacción anti-independentista y el desplome del PSOE, Rivera se lanza a la arena nacional. Consigue 40 diputados en 2015, 32 en 2016. En 2019, 57 diputados, incluyendo el de Segovia.

Rivera, Rivera y solo Rivera. A lo tonto el hombre lleva ya 13 de sus 40 años aún por cumplir pilotando el barco. Creo que su plan es meridiano: ser presidente del Gobierno antes de los 50. A tal fin del anti-regeneracionismo no queda ni la boquilla, apostando por un aparato estándar, sin fisuras ni figuras emergentes, que cace en los caladeros del centro desde las meras siglas para, llegado el momento, pactar allá o acullá. Cree que, a tal fin, no precisa especial estructura provincial, ni militancias reales, ni baronías autonómicas que apuntalen hipotéticos competidores. Es el macho alfa. Se limita a mantener a unos «guardeses» que pongan foto a una siglas en un cartel, y cuantos menos más fácil de controlar.  Tal como se ponen se quitan. Estatutariamente, en sitios como Segovia (con menos de 200 militantes), no son obligadas las primarias, se tira de dedazo y listos. En otros territorios el número de militantes es un misterio del calado de la Virgen de Fátima. Donde sí se precisan primarias, por ejemplo la presidencia de Castilla y León,  pasan cosas todavía más misteriosas.

Es un hiperliderazgo. Un «machoalfismo» estéticamente detestable pero legítimo, pues en política la ambición es una condición de posibilidad. Otra cosa es que sea funcional. Si miramos la historia de la democracia, hiperlíderes eran Suárez, González, Áznar y Sánchez. Líderes grises, Zapatero y Rajoy. Hoy, con Iglesias, Sánchez y Rivera (Casado está por ver, pero tiene trazas), se diría que manda el patrón hiperlíder, que eclipsa cualquier astro menor que pase por su lado. Sin embargo, pienso que en España el poder político está muy descentralizado, y siempre tengo en mente algo que me espetó un muy veterano político de la transición: «Un partido es un grupo de amigos que se ponen de acuerdo para tomar el poder… Bueno, lo de amigos no tiene porqué…»

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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2 Comments

  1. Yo creo que en C,s saben que la deriva que les han impuesto desde Madrid a regiones como CyL les pasará factura a partir de ahora, y por eso están a pillar lo que puedan, desde cargos hasta usos y disfrutes de apartamentos…. Su tendencia electoral es a la baja.

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  2. Estos partidos de diseño, es lo que tienen, otra empresa de ayudas mutuas envueltos en banderas patrias y voces chillonas estilo arrimadas. Bueno el estilo cani, se entiende.
    Hoy estoy de diputada en la plaza fuerte de Cataluña y como se me ha acabado las pilas y lo de ser mas españolista ya no vende,voy a ver si lo monto en el congreso de diputados de Madrid
    Lo mismo admiten a Silvia Clementes, que a tal Garrido, transfuga presidente de la Comunidad de Madrid por el pp, y que se rebaja a consejero de transporte por ciudadanos para seguir cobrando de la administración, todo muy ético y transparente al estilo Igea.
    Esto conecta con su aticulo de ayer Sr. Besa, me cesan de director general de patatin, patatan de la consejería del rollo y me nombran director general de nodarpieconbolo en la consejeria de apagafuegosyvamosnos.

    Estos de ciudadanos nacidos para regenerar, ja, ja, y se han convertido en el sosten del partido condenado por corrupción. ¡¡¡¡ Que venga dios, perdón ,Igea y lo vea.¡¡¡¡

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