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Los senadores salen de caza

Curiosa comparecencia de los senadores segovianos del PP Juan Ramón Represa y Juan Carlos Álvarez, defendiendo a capa y espada la caza y los toros. El lunes 17 de diciembre dedicaron una rueda de prensa a la cerrada defensa del estoque y el cartucho como «positivo conjunto de actividades económicas, medioambientales y zootécnicas», además de «una parte esencial del patrimonio histórico y cultural de los españoles».  Personalmente pienso que llevan mucha razón. Olé.

En 1999, el Frente Nacional de Jean Marie Le Pen pinchó en las elecciones europeas. De once eurodiputados bajó a 5. La culpa la tuvo la emergencia de un partido de cazadores, como lo leen, El Caza, Pesca y Tradición (CNTP) que reivindicando el terroir frente a los plutócratas ecologistas de la UE fueron la sorpresa del año. La ideología del CNTP puede resumirse en un «ya está bien de mariconadas». Ni una cesión en lo tocante a al foi-grass, los canards y a los sacrosantos jabalíes. El partido luego se integró en otro movimiento residual nacionalista francés pero perdió vuelo porque Le Pen padre, primero, y Le Pen hija después, supieron integrar el «ya está bien de mariconadas» en su propuesta política. Ya que estamos, ni una cesión en lo tocante al foie y los patos, y además, ni a los moros, ni a la feministas ni a los desgraciados territorios que no quieren aportar jugadores a la selección nacional de fútbol.

Para mí, la pujanza de la extrema derecha en Europa es, ante todo, la pujanza del nacionalismo populista. Nacionalismo, pues eso, envolverse en una bandera y apelar a lo emocional a golpe de victimismo.  Populismo, y aquí viene lo interesante, no se sabe a ciencia cierta qué puede ser, porque lo mismo se teoriza un populismo de izquierdas, el poder del pueblo, el empoderamiento, la sacralización de la voluntad popular por encima de las leyes, como de un populismo de derechas  de corte bien distinto. En cualquier caso es demagogía, lanzar relatos al gusto del oyente independientemente de si es verdad o no. Tan populista es decir «extranjeros fuera» como dárselas de ricachón e invitar a comer a todo el que venga.

Si miro que teclas ha pulsado Vox en Andalucía se pueden detectar bolsas de identidades desafectas al correr de los  tiempos. Tenemos los nacionalistas españoles anti catalanes, crecidos en reacción al procés y el anti-Barça. Tenemos a los nacionalistas anti moros, «primero los de casa». Tenemos a  los racistas a secas, que siempre hay. Tenemos también a lo que se llama la crisis de identidad del heterosexual blanco de clase media, el típico tío que cree que con la cosa de la igualdad de género «se ha ido demasiado lejos», que siente la masculinidad como algo criminalizado  (el síndrome de vagina dentata que diría un psiquiatra freudiano). Tenemos a los supercristianos y tenemos a los taurocazadores, que se sienten zarandeados por la izquierda «anti-especista» y vegana.

Cada uno de estos colectivos es escaso en sí mismo y no exento de vagas razones justificatorias, pero juntos configuran un bonito espacio electoral: Un grupo de identidades expulsadas del relato políticamente correcto de la izquierda y sobre los que Vox –Santiago Abascal, un filibustero de la política con décadas chupando del bote- ha fundado su aparición en la escena política.

Cazadores en el Guadarrama. Manuel Alcázar 1887. Archivo JP Velasco.

La rueda de prensa de Represa y Álvarez tiene mucho que ver con este análisis. El PP entiende que Vox lamina un espacio electoral que era suyo y gira baterías hacia la inmigración ilegal, los toros y el 155 (contra la igualdad de género no se atreverá). En la idea de cortar vías de agua grupito a grupito, asumiendo hasta donde pueda los diferentes relatos. Y al menos es una reacción rápida mientras Ciudadanos duda, ¿debo quedarme en el centro? ¿Me peleo con PSOE o con PP?

Pero, paradójicamente, si atendemos a lo que pasa en Europa el gran perdedor del nacionalpopulismo es la socialdemocracia y la izquierda. En Francia, en Italia, en Alemania, en Holanda, en Austria… Allí las franquicias social-comunistas son como especies en vías de extinción. El proceso ha sido muy similar al que ha desalojado del poder a la alianza PSOE-Podemos de Andalucía. Perdido el poder lo demás es cuestión de tiempo:  la perifería, o sea IU.

Yo creo que, al final, lo que mata a la izquierda es que sí, son buenos mareando perdices identitarias sin ver que dejan en la cuneta grupos de perdedores que reaccionan a la contra. Leen bien la batallita local, pero han perdido la visión de conjunto del escenario bélico. Son muy buenos proponiendo en qué me gasto el dinero público pero  especialmente malos en lo tocante al Problema Verdadero: cómo aumento los ingresos. ¿Dónde está la pasta?
Lo económico.

Las derechas se han mostrado en este pulso más proclives a evitar  incrementos fiscales y a confiar en una mejora del giro empresarial que aumente los ingresos del Estado, algo que funciona malamente pero que, al menos, deja la situación fiscal como estaba. ¿En qué difieren las políticas económicas del PP, de Vox o de Ciudadanos?: no difieren en nada.

Las izquierdas en cambio, como va en su ADN, aumentar el gasto público, no han parado mientes en subir impuestos. Fíjense en Pedro Sánchez, ni cinco meses lleva en el cargo y ya ha anunciado impuestos al diésel y subida de las cotizaciones empresariales, impuestos claramente progresivos (digo en modo irónico).

¿De dónde, amigo progre, vas a sacar el dinero para esto tan bonito que dices de la dependencia, frenar la despoblación, mejorar la investigación…? De los ricos, dinero siempre hay, gustan en contestar. Y sí, dinero siempre hay… Qué pena que ya no esté en bancos de Europa… Y cómo no está, pues castañazo al diésel.

Hartos de promesas sin frutos, hartos de mucho relato buenista que solo lleva a reducir jornales, miles de trabajadores dan la espalda a la izquierda y se refugian en el populismo de la bandera y de las soluciones mágicas, o de las soluciones concretas a mi fobia o filia concreta: la caza, los toros, los moros…   Y la derecha crece, claro. Empezando por Andalucía.

 

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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3 Comments

  1. Interesante reflexión.

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  2. La caza les da igual…saben que un montón ton de cazadores han votado a vox en Andalucia..y eso es a lo que temen..a vox…TIC TAC TIC TAC..

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  3. En el límite está su virtud, de acabar con aquello que costó tanto construir . Vuelven a cavar su propia tumba, porque la historia se repite.
    Estamos en camino .

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