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Los profundos surcos de la huerta

Mucho me parece a mi que se tienen que torcer las cosas para que Ciudadanos no renueve su acuerdo con el PSOE para que puedan ser aprobados los presupuestos municipales del año que viene y de paso, algunos otros asuntos que los mentideros (y no tanto) del Ayuntamiento no paran de susurrar sobre las conversaciones que se mantienen hace semanas en sede municipal —donde se ha visto últimamente a menudo al excoordinador, ahora secretario de la formación naranja, Alfonso Martín— para poner al día los acuerdos aún no cumplidos del acuerdo del año pasado e ir preparando los nuevos tratos. “Naturalmente, hablamos primero con los que nos han prestado ya su apoyo”, le he oído decir a la alcaldesa Luquero.

El trato entre partidos, además de legítimo, ofrece satisfacciones a ambas partes. El PSOE se ahorra las fatigas propias de la minoría en el salón de plenos, aporta fuerzas suficientes a C’s para que se enfrente con descaro y a diario con el PP, que a fin de cuentas es un “enemigo” común, y de paso con el resto de las formaciones y mantiene a raya al incómodo concejal de IU, Ángel Galindo, que de dibujarse como el socio natural al principio de este mandato ha pasado a incómodo y peleón opositor dos años después. A cambio la portavoz de C’s ha logrado este año algo de la luz de los focos de Luquero, se ha apuntado como propias algunas actuaciones municipales y ha encontrado altavoces para difundir su discurso —algo improvisado, me parece a mi— y la marca mientras trata de ganar simpatías entre los ciudadanos que a fin de cuentas es lo que necesita un partido.

Pero hay costes. Por ejemplo, este tipo de amistades obliga  a veces a comerse sapos como el del pleno del viernes en el que las concejalas “naranjas” se abstuvieron desmarcándose del bloque de la oposición en el intento de reprobación al concejal Alfonso Reguera por el feo asunto de las obras ilegales en la huerta de Juan Aragoneses mientras los portavoces de la oposición se ponían en fila para sacudirlas (dialécticamente) en sus contradicciones con resultado de politraumatismo político severo.

El equipo de Gobierno se ha metido en un lío con el asunto de la huerta de marras en el que me gustaría pensar que han entrado por omisión y sin intencionalidad de ningún tipo pero claro, que se te caduque el expediente de “un amigo” —quizá el término no sea el más adecuado— por tres días provoca suspicacias; que la sentencia que lo certifica pase por una Junta de Gobierno sin demasiada publicidad ni comentarios anunciando recursos chirría; que en solo un par de semanas se pase a afirmar que, con sentencia favorable o no, se restaurará la legalidad suena a huida hacia delante; que Reguera no se defendiera de tamaña acusación con la agresividad habitual en el pleno que quería reprobarle puede llegar a parecer esclarecedor.

También es cualquiera de esas cosas el hecho de que se mandara a García a proponer que la moción de reprobación se cambiara por la apertura de una investigación que se encargara de depurar las responsabilidades que, fíjese que curioso, Luquero ya tenía pensado incorporarla a la famosa auditoría de Urbanismo que le debe a la de Ciudadanos hace un año.

Ya que he cogido la linde, pues voy a ajustar la parte que me toca, que la alcaldesa se defendió de las críticas que le llovían desde los escaños acusando a los medios de comunicación de haber sacado de contexto sus frases con las que trataba de rebajar gravedad a la infracción urbanística de marras y que, claro, dieron pie a titulares.

Y eso no. Ahí van dos frases transcritas al dedillo de lo que soltó el 9 de noviembre en rueda de prensa, dos días después de que trascendiera la sentencia que certificaba el archivo del expediente de marras, es decir, cuando trataba de parar el primer golpe. A ver si usted localiza la parte que está fuera de contexto: “No entiendo mucho la actitud del Partido Popular montando un escándalo porque se trata de una infracción urbanística, pues, relativamente importante. Las hay mucho más importantes” y “No olvidemos que en Urbanismo se abren cada año 3.000 expedientes nuevos, 3.000, y hay muchos expedientes de restauración de legalidad urbanística y algunos con atentados contra el Patrimonio muy importantes, no una huerta por ahí que he construido una terracita que he de demoler”.

Y ahora ya, que cada uno se defienda en los plenos como pueda pero sin disparar al pianista, un recurso que, por reiterativo, comienza a ser una desagradable costumbre en el equipo de Gobierno cuando vienen mal dadas.

Bueno, al menos en este pleno de la reprobación hemos sabido que las multas por construir sin licencia y en una huerta protegida ascienden en total a 27.500 euros, que no parece muy caro y que quizá, no está claro, pague al menos en parte Felisa Torrego, la excompañera de Aragoneses que se hizo cargo del marrón en su día y que, por cierto, estaba en la grada del salón de plenos levantando periódicamente palomas de papel, no se bien si protestando o buscando la paz universal, justo hasta el momento en el que se llegó al debate sobre este asunto, cuando prefirió abandonar el lugar.

Autor: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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4 Comments

  1. Va a ser eso, por “omisión y sin intencionalidad”. Y el resultado del cambio a “una investigación que se encargara de depurar las responsabilidades”, será en tal caso otra sancion económica que en vez de pagar el Sr. Aragoneses pagara el ayuntamiento, no se a quién, y pagaremos entre todos con impuestos, osea otro pufo más. Porque claro no va a pagar el señor concejal responsable, ya sea el Sr. Regera o la Sra. Torrego, de forma particular de su bolsillo.
    Y la legalización de la construcción ilegal del exalcalde de La Granja igual “sin intencionalidad”.

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  2. Pues si debe estar el ambiente viciado en el hemiciclo capitalino, con mascarilla, a lo ‘japo’, en la tribuna invitados ¡Santo Dios!

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  3. Que ridículos actores los del palco y los del escenario. Que bochorno para los segovianos, para el partido socialista, y para su alcaldesa. Que un prepotente, chapado a la antigua, aragoneses cometa tamaño desmán, otro prepotentes se les olvide los plazos, sr. Reguera, es algo más que una tomadura de pelo. Y para colmo los naranjas, partido de regeneración, ja, ja, se presta a esos cambalaches.!!! Vayanse ya!!!. Alguna explicación coherente nos tendría que dar , alcaldesa, o pedir alguna dimisión, el tal reguera a puesto muchas beces, demasiada a prueba.

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  4. Tamaño desman y entonces lo de la Diputacion de Segovia que por rescatar Segovia 21 van ha dejar las cuentas vacias y encima ahora estos mismos son los que tienen el poder dentro del partido popular de Castilla y leon. Pues si que nos va ha pintar bien pues me veo en las cortes otro Atilano y compañia.

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