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Los poemas de Norberto y el catalán

Dios mediante, el jueves 30 de mayo estaré en la Casa de la Lectura (20.00h) participando en la presentación de un libro. Es el quinto poemario publicado del profesor segoviano Norberto García, «SÉ: Itinerario de una despedida», acompañarán al autor en la presentación Cristina Castán, Amando Carabias y este servidor. La particularidad del libro es que se presenta en versión bilingüe: castellano / catalán.

No tengo especial relación con Norberto. Amigos comunes y sé de él por su activismo poético. Que si impulsor de la revista de poesía Profesores Poetas, innumerables blogs, ganador de un buen puñado de premios y finalista de otros tantos. Un día un amigo me avisó: «Norberto te busca», y a continuación una vaga explicación de que se precisaba alguien que leyera fluidamente en catalán. Avisos que dejas ahí archivado en la sesera con la etiqueta «Norberto nosequé de catalán». Al poco, andaba yo por Palazuelos cuando me atacó un ciclista. De esos que van montados en bicis altísimas y disfrazados cual centauro ninja, sin un dedo de piel al descubierto, con casco, pasamontañas, gafas de sol, guantes… Todo negro. No soy nadie para juzgar, pero tengan claro que machacarse el pulmón pedaleando por las cuestas serranas «it’s not my cup of tea«, que diría un educado inglés. Así que normalmente ni miro no me vaya a contagiar. Pero el ciclista en cuestión no me dejó opción: frenó cuasi derrapando, baja de la bici y me espeta, «hola Luis… a ti te quería ver»

Salté para atrás y me puse en posición defensiva. Trabajando en acueducto2 he aprendido que cuando un ninja te para y te suelta «a ti te quería ver», mala señal. Has escrito algo que no era, te metiste con su cuñado, alguien llamó gorda a su mujer en un comentario… Mi cara de pasmarote debía de ser apoteósica. Así que el ciclista añadió «soy Norberto». Eso me tranquilizó. Un rápido recordatorio a los trolls más habituales no registraba ningún Norberto. Y algo empezó a interactuar en mi traqueteado cerebro. Finalmente, cuando el ninja se desprendió (pacientemente) de gafas, verdugo, casco… vi la luz…. ¡Ah, Norberto! Y me relajé.

Verán, Itinerario de una despedida habla de la muerte de una madre. Nos consta a los que hemos perdido un progenitor que estas experiencias te traspasan. Te cambian y dejan en tu interior como un magma de sentimientos. Norberto le ha dado salida en forma de poemas, en mi modesta opinión, de la mejor calidad. No soy ducho en la materia, pero en tiempos tuve un muy buen amigo y gran poeta que solo y exclusivamente hablaba de poesía. Pese a lo cual yo le quiero mucho. El colega me introdujo, de aquella manera, en las corrientes en boga de la poesía española de entonces. Diría que lo de Norberto tiene mucho de poesía de la experiencia. Esa corriente de la que el segocatalán Gil de Biedma es su máximo exponente. Contar experiencias, emociones, sensaciones vitales que marcan y que dan sentido a la existencia (o no, y nos ahondan aún más entonces en el sinsentido de la vida, como era el caso de Gil de Biedma).

Bueno, la cuestión es que la madre de Norberto, la protagonista del poemario, amaba Cataluña, vivió allí unos años, allí se enamoró. Tanto quería a Cataluña que su hijo ha considerado una suerte de deber filial,  y a modo de homenaje, encargar a un poeta catalán, José Luis García, la traducción de sus versos. Itinerario de una pérdida, por tanto, será de lo primero en poesía que se publica en Segovia en edición bilingüe. Y para la presentación Norberto tiró de entre los conocidos hasta dar con alguien que, bueno, entonase bien el catalán para el recital de presentación del libro.

Aquello me conmovió. Me pareció un bonito gesto a mi tierra y lengua natal. Y con la que cae, que en Segovia te inviten para evidenciar que en catalán se pueden decir cosas que no sean pendejadas, me pareció un detallazo de necesaria colaboración por mi parte.

Es verdad. Génesis 11: 6-7. «Pero Yavhé bajó para observar la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo,  y se dijo: «Todos forman un solo pueblo y hablan un solo idioma; esto es solo el comienzo de sus obras, y todo lo que se propongan lo podrán lograr.  Será mejor que bajemos a confundir su idioma, para que ya no se entiendan entre ellos mismos». De esta guisa acabó la Torre de Babel. El primer intento humano de construir un ascensor espacial.

Así es: las lenguas separan a la gente. En tiempos estudié y admiré a Fichte, que en la articulación del nacionalismo clásico, ve en la lengua el cemento identitario que hace que hablemos de «pueblos», de «Volks«. Yo soy internacionalista, odio los «Volks» y niego que la «identidad nacional» sea otra cosa que un mito romántico. Pero claro, amo el catalán y creo que mis connaturales hacen bien en defender su lengua (otra cosa será usar la lengua para machacar una finalidad política: diferenciar, dividir, excluir y proteger el mercado). Pero cuando escucho decir cosas como que hay que educar a los niños catalanes en español, me pongo malo. Sabrán sus padres cómo hacerlo, digo yo, al menos mejor que un mentecato de Bilbao que ni le va ni le viene, y encima del Real Madrid. También pasa que las lenguas nacen, viven y mueren. Todas, también el castellano.

¿Las lenguas dividen a la gente? A poco que las conozcas  (y este es el secreto), no. En mi casa se hablan hasta tres variantes lingüísticas del latín cuando nos juntamos los cuatro hermanos y familia. El catalán, que viene a ser la lengua vehicular, el castellano (aportación segoviana), y esta sí que es rara y en vías de extinción, el benasqués. Añadan si quieren el menorquín, que algunos consideran dialecto catalán y otros una lengua propia: «Mò es Mò» (o sea, Mahón no es Mahón, o sea Maò tampoco es Maò que es Mò, pronúciese Moooo). La verdad que nunca estamos más unidos que cuando el personal se pone a hablar en lo que le sale, todos a la vez.   La verdad es que uno se siente orgulloso de la diversidad de gente que formamos la familia. La verdad es que estaría igualmente orgulloso si todos fueran de Riaza, pero que quieren que les diga: mola. Y sí.  De momento reconozcamos que ha habido suerte; son variantes latinas, fáciles de controlar. También les digo que no sé que pasará si un día tengo la dicha de tener un nieto chino o abertzale de estos del Goyerri profundo. Palabras mayores.  Lo que está claro es que no voy a dejar que una lengua me distancie de las cosas que quiero. Como hace Norberto.

Aceptar a la gente tal cual es; considerar tu peculiaridad sus peculiaridades si realmente los quieres. Si existe el otro es porque es distinto. Si todo fuera Yo nada tendría ni siquiera interés.  El disenso, el poder pensar distinto, es lo que nos hace mejores y más fuertes. Fichte se equivocaba: todos somos un mismo pueblo. Y la prueba es que se puede amar lo otro. No solo lo mío. Especialmente al otro.

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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3 Comments

  1. Menos mal que el Ninja no era el Calimocho, je, je… Te había dado el día con sus neuras.

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  2. . Muchas gracias por tu emotivo artículo!

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