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Los chinos no comen “comida china”

Era de pensar. Según los últimos datos de la Junta de Castilla y León, el turismo chino es el que más crece en la región, con un aumento del 90% en el último año.Son cerca de medio millón, los turistas chinos censados en la región, un dato que en el caso de Segovia es más importante si cabe por la proliferación de excursiones de un día (no contabilizadas como turistas) procedentes básicamente de Madrid.

En Segovia el turismo chino es todo un boom (o pequeño boom, en términos del gigante asiático, 1.370 millones de personas) que ha sido tabla de salvación de los principales centros gastronómicos turísticos segovianos durante los años de la crisis.

Los expendedores del “judiones + cochinillo”, que afrontan ahora una competencia contundente: los propios establecimientos chinos de Segovia que ofertan a sus paisanos comida china “de verdad”.  En establecimientos como Nuevo Gran Muralla, en el Paseo Nuevo, la imagen se repite a eso del mediodía, que es el horario chino para la comida: grupos de turistas orientales palillos en ristre degustando su cocina nacional.

Poco que ver en precios y calidades con la que el público europeo y especialmente segoviano conoce. Los chinos no comen la comida china. Entendámonos, no comen ni arroz tres delicias, ni rollito de primavera, ni ternera con setas y bambú, ni demás pseudoversiones de la gastronomía oriental, hechas para competir en la franja del fast-food de bajo coste, a golpe de productos semielaborados y cargados de saborizantes.

Los chinos “de verdad” comen otra cosa. “Es una cocina lenta, que cuesta hacer y con productos de gran calidad”, explican. “Se tarda en hacer y la preparamos solo por encargo, hay que reservar y pedir”, explican en el establecimiento del Paseo Nuevo, donde la afluencia de turistas chinos es constante al mediodía.

Nada que ver en precios ni calidades, insistimos. Mapo tofu (de ternera o cerdo en diferentes salsas, sobre 9€ el plato), col china frita (8€), alitas de pollo especial china (el plato más caro, casi 13€), o el equivalente a la caldereta china, la ternera con patata y curry (8€), plato extraordinario y sencillo donde los haya. Manjares que los chinos apuran entre catedral y alcázar con una velocidad supersónica en los palillos y con algunas singularidades dignas de remarcar, como la inexistencia de agua (si acaso, beben pequeñas tazas de agua caliente servida en teteras, no gustan del agua fría ni de refrescos y mucho menos vino, que solo ingieren en ocasiones festivas) o el omnipresente arroz, sustitutivo del pan, hidratos al fin y al cabo, que en todas partes cuecen habas.

Tal vez puede parecer extraño que en Segovia buena parte del turismo chino opte por la cocina del país (su país), más aún por cuanto les encanta el cochinillo y el jamón (no así quesos ni lácteos), pero seamos sinceros, ¿cuántos segovianos tras varios días pateando el extranjero se resisten a un establecimiento que ponga “tapas y raciones”? Y es así, gracias al turismo chino, que los segovianos podemos degustar verdadera comida oriental. Nada que ver. Podría ser Sechuan pero es el Paseo Nuevo, Segovia.

Autor: Redacción

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