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La obra del muralista Manolo Peregrino, en el Rodera y Robles

Como Manuel Gómez pocos le conocen, como Manolo Peregrino, mote que se ganó por conocerse al dedillo el Guadarrama más, pero como autor de los murales cerámicos del centro social de la antigua Caja Segovia en la calle Juan Bravo, o el existente en el Hostal Casa Mudéjar, es conocido por Segovia entera. Nacido en Madrid en 1951 y fallecido en 2015, Manolo Peregrino fue un ceramista impecable, de él son la mayoría de rótulos callejeros cerámicos de Segovia, La Granja o Sepúlveda, donde radicó su taller-estudio, pero también dibujante, ilustrador, grabador, poeta… “Pero por encima de todo, Manolo era un tipo singular y luminoso, un sabio a quien la vida había zurrado sin clemencia en la infancia madrileña. Huérfano de padre desde niño, comenzó a trabajar con doce años pintando muebles “antiguos”, imitando los dibujos de las dinastías chinas… De manera que era también un experto en dinastías chinas”, reza el texto introductorio a la exposición que sobre su obra y hasta diciembre acoge la el museo Rodera y Robles de la capital segoviana.

Hay grabados, carteles de festejos, los borradores de algunos de sus más celebrados murales. No es una muestra antológica pero sí representativa de todos los palos que tocaba Manolo Peregrino armada con algunas de las obras conservadas por sus amigos y allegados.  Una exposición sorprendente, grata y merecida.

Autor: Cultura

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