web analytics

La historia de Pedro, un cuento por Navidad

Pedro se levantó con los dolores habituales por su artrosis; a sus 85 años tenía buena salud, pero eran inevitables los pequeños achaques que él llamaba “goteras”: colesterol, azúcar, tensión alta, la próstata… Y lo que peor llevaba, los dolores de los huesos, sobre todo como en estos días en los que se esperaban las primeras nevadas, que cada vez eran más escasas.

En Saldaña de Ayllon amaneció un día frío y soleado de invierno. Pedro miró por la ventana, sonrió al ver a los niños que subían al pequeño autobús que les llevaba al colegio en Ayllón, apenas a 9 Km.

Pedro recordó que habían pasado 5 años desde que muchas provincias cambiaron su organización; antes todos los servicios estaban en la capital, los pueblos se quedaban sin vecinos. Su amigo Blas siempre le decía que todo mejoró sin los gastos que entonces tenían las Diputaciones, que se habían reducido mucho.

abuelo

Fue entonces cuando todos los pueblos se agruparon en mancomunidades, ya conocidas en Castilla como una organización para tener servicios compartidos más cercanos. En su caso, el centro era el mayor pueblo de la zona, Ayllon. Ahora allí tenían todos los servicios administrativos, sociales, educativos sanitarios… Tenían trasporte gratuito, con varios horarios o a demanda, para acercarse a Ayllón al mercado, al colegio, al médico, a misa los domingos sin olvidar el posterior vermut…

Pero volvamos a Pedro y su salud, antes que llegue Lucía, la señora que todos los días le ayuda en las tareas de la casa, le gusta desayunar tranquilamente mirando por la ventana a la sierra. Le gusta vivir en su pueblo, en los últimos años han vuelto personas mayores y jóvenes con niños, los servicios son buenos y eficientes, las casas que en muchos casos estaban abandonadas vuelven a llenarse de vida.  Su pueblo se quedó con apenas 30 habitantes, ahora ya son más del doble.

Lucía es una trabajadora del centro sociosanitario de Ayllon, a Pedro le gustaba el nombre anterior de centro de salud, pero con la nueva organización cambió hasta el nombre, y la verdad, todo funciona mejor.

Ella está en contacto con las enfermeras y su médico para controlarle su tensión, la medicación, sus consultas. Pedro protesta cuando Lucía le ayuda en su higiene y las tareas de la casa, y le recuerda como funciona ese aparato que le instalaron para conectarse en caso de urgencia; él refunfuña, pero todas las mañanas espera ver de nuevo esa cara joven y alegre. Luego de apañarle a él atiende a Blas, así las tardes de paseo de ambos se llenan de comentarios sobre ella.

Al llegar Lucía le toma la tensión y le hace las preguntas habituales sobre su salud, hoy Pedro la comenta que la noche anterior su orina tenía un color oscuro. Ella no espera más explicaciones y llama por teléfono al centro sociosanitario, y sin que él se diera casi cuenta, ya está en el coche de Braulio, el conductor que muchos días le recoge a él y a otros vecinos para ir y volver a Ayllon.

abuelos2

Nada más llegar al centro le está esperando la enfermera, le saluda, pregunta y escribe en el ordenador, a Pedro le maravilla como pueden tener recogidos allí todos sus datos, como se conectan enfermeras y médicos, como hablan por las pantallas con los médicos de Segovia, allí es dónde está su Hospital, a 90 Km.

Después de muchas preguntas y extraerle sangre, en poco tiempo viene Don Matías su médico, le conoce desde hace muchos años y tiene una gran confianza en él.

Se despista un poco, le pasa en ocasiones, y se encuentra en una sala con uno de los médicos jóvenes del centro haciéndole una ecografía, mientras pasa esa sonda húmeda por su barriga, habla con la pantalla y al otro lado se presenta un radiólogo que está en el Hospital, sabe el nombre de Pedro, incluso le pregunta por su familia desde la pantalla, ¡que adelantos!. Ellos hacen comentarios de esas sombras que salen en pantalla. Hablan de sus enfermedades, de sus análisis, consultas y pruebas médicas anteriores, parece que todo está dentro de esos ordenadores. Pedro no entiende lo que dicen, repiten palabras como vejiga, próstata…
Sabe por su hija Juana, que todo su historial de cuidados, sanitarios, recursos económicos, ayudas… están en una “nube” que pueden consultar desde cualquier sitio. Juana le ha comentado que con frecuencia revisa su propio historial y el de sus hijos desde su casa, incluso pide citas o hace consultas a los médicos. Claro, que ese trabajo a él se lo hace Lucia y está encantado, le parece complicado y no tiene muchas ganas de entenderlo.

Finalmente fue Don Matías quien le dijo que tenían que realizarle otra prueba, un escáner. No necesitó que le explicaran mucho lo que era, le gustaba ver en la televisión los programas que trataban de forma sencilla los temas de salud, le maravillaban las imágenes que obtenían del cuerpo humano, ¡qué adelantos!

En ese momento se acordó de sus conversaciones con Blas, desde hace unos años muchos de los dineros que se ahorraron en la nueva organización de la provincia, en la reducción de políticos en toda España (incluso eliminaron el Senado), sirvieron para dotar los mejor los centros sociosanitarios, las mejoras también llegaron a los hospitales, ambos contaban con más equipos y celadorpersonal, trabajan juntos olvidando años de mal funcionamiento y esperas.

Sin casi enterarse, ya que todo lo organizaron desde el centro, a los dos días le recogieron temprano en un pequeño autobús y con otros vecinos de pueblos cercanos, realizaron el viaje al hospital a Segovia, se maravilló de cómo también habían mejorado las carreteras.

En el hospital le esperaba su hija Juana que vivía en Segovia, como siempre cariñosa y preocupada. Le gustó conocer a la familia del celador que se presentó al llegar y se encargó de llevarle en silla de ruedas por ese laberinto de pasillos, de rayos, a urología, a cardiología, a anestesia… Todos parecían conocerle y saber de sus enfermedades mirando las pantallas de sus despachos, le saludaban, ¿como va todo Pedro?

Fue el urólogo quien le dijo que debían operarle de la próstata… La operación sería a la semana siguiente, pero ese es otro cuento.


Entradas Anteriores
Nota: Este Blog expresa opiniones personales, no de ninguna administración, organización o partido político. Si alguien se siente agraviado por mis comentarios puede escribirme y corregiré todo lo que sea incierto o contenga alguna ofensa personal.

Autor: Javier Rodríguez Recio

Doctor en Medicina, Radiólogo. Jefe de Servicio Radiodiagnóstico en el Hospital General de Segovia. / Twitter: @jrrecio / Facebook: javier.rodriguez.recio / Linkedin: jrrecio /

Muévelo

4 Comentarios

  1. Féliz entrada de año don Javier (extensible a todos los lectores y ciudadanos españoles que aún podemos disfrutar de una Sanidad digna -por los profesionales sanitarios, claro-) y que la sigamos gozando por muchos años, si tienen a bien nuestros políticos 😉 ¡Salud!

    Responder
  2. Soñemos con el dia en el que lo escrito pueda dejar de ser fábula
    (me gusta el nombre que has elegido para el protagonista)
    Feliz 2017

    Responder
  3. Leo este cuento el primer dia de 2017 y no se si estoy soñando o es una realidad. Me gustaría que así fuera

    Responder
  4. Estoy por la eliminación del Senado, pero eso no implicará una mejor organización del gasto social.
    Habrá que seguir contando cuentos para eliminar las desigualdades, humanas, territoriales y económicas puedan llevarse acabo.
    Me temo que en con un sistema en el que predomina remunerar al capital por delante que a las personas es imposible. Pero ese es otro cuento.
    Besos Javier y Feliz año.

    Responder

Comenta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *