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La Granja: un circuito de trial construido entre amigos

Como una casa de más de mil metros cuadrados. Desde noviembre, La Granja cuenta, anexo al campo de fútbol, con un circuito de trial bici, el segundo de estas características de la provincia, tras el de Nueva Segovia, solo que mejor que el de la capital. A mayor mérito, el equipamiento no ha costado ni un duro al erario público, y esta es realmente la noticia: ha sido construido y diseñado en su totalidad por aficionados locales y amigos.

La escuela deportiva de trial bici de La Granja, la más importante de la provincia, cuenta con doce alumnos. Tras tamaño seguimiento de un deporte minoritario están los éxitos del trialero local, Antonio Fraile, que el pasado julio y a sus 16 años ganaba la medalla de plata del campeonato de España junior, reforzando un palmarés más que prometedor. Pero la alta competición es cara, hay que financiar desplazamientos, alta exigencia de material… “Para ayudar pensamos que lo mejor es que Antonio tuviera una pista de entrenamiento cerca, aquí, evitando desplazamientos”, explica Luis Navarro, más o menos el “jefe” de obras del proyecto y bien conocido en el mundo del deporte de montaña por organizar eventos como la media maratón de Montaña K-22 Peñalara o la marcha MTB Reserva de la Biosfera.

El consistorio acordó inicialmente construir un circuito en Valsaín, junto al frontón, pero se denegó el permiso por cuestiones ambientales. Nuevas reuniones con el ayuntamiento fijaron finalmente un posible emplazamiento, en un tramo del cordel ubicado sobre los campos de fútbol del Hospital. “Pero en el ayuntamiento fueron claros, no había un duro”.

Eso no arredró a Navarro, que junto a José Fraile, padre del deportista, aficionados como Carlos Gómez y un pequeño grupo  amigos se pusieron manos a la obra hace ahora un año. Tras muchos fines de semana trasteando piedras y manejando máquinas, desde noviembre el circuito es una realidad con una única ayuda económica: 550€ que recaudaron las peñas en las pasadas fiestas.

Ha sido la única ayuda económica pero ni mucho menos la única ayuda. Para la realización del circuito se han retratado multitud de empresas segovianas. Empezando por las administraciones, el ayuntamiento puso el jabre (la tierra prensada) y un camión para desplazamientos; la Diputación una motoniveladora que allanó el espacio. A partir de aquí, a golpe de molduras de hormigón de Prehorquisa, tocones forestales de La Acebeda, se fueron instalando los obstáculos y saltos. Pero claro, no a mano. Tirando de contactos, Fraile y Navarro lograron que empresas de maquinaria pesada les fueran dejando durante unas horas excavadoras y demás vehículos para el manejo de los obstáculos, así como camiones para el traslado de las mastodónticas piezas. “Las piedras más grandes nos las ha colocado Miguel Abad con una maquina giratoria, un toro que nos ha dejado Tapias Rueda, una excavadora de Radalki, otra de Gala y Fosimpe y una mini de Gordo Muñoz, así como una apisonadora de Tecnicons”, cita Navarro. Las más de las veces, los propios voluntarios manejaban las máquinas. “Toda una aventura”.

Y así Segovia se ha dotado de lo que los aficionados consideran uno de los mejores “indooor” de entrenamiento de España. Consta de varios niveles de dificultad, desde zona de aprendizaje a tramos de las máximas exigencias, solo para “nivel Fraile”. Una proeza que surge de la solidaridad, el amor al deporte y el trabajo por la comunidad.

 

 

 

Author: Redacción

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