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La Forma del Agua

Así se titulaba la última película de Guillermo del Toro. No voy a hacer spoiler, ni tampoco una crítica cinematográfica, pero puede servir perfectamente para introducir una de las cuestiones que está siendo más controvertida en la provincia de Segovia, como es el agua, y sirve como analogía para explicar toda la problemática ¿Cómo tiene que ser la forma del agua? ¿Deben intereses socioeconómicos imponerse a una nueva forma y cultura del agua?

Hace poco el Vicario General de la Diócesis de Segovia, Angel Galindo, hablaba sobre el agua y y la ética. Y me quedo, con una reflexión que hacía sobre la necesidad de tener unos valores éticos para no despreciar el agua, para no negociar con ella. Las Naciones Unidas ya fueron en esta dirección, cuando en el 2015 se firman los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) dentro de la Agenda 2030, asumidos por España, y donde el agua forma parte muy importante de todos ellos para poder llevarlos a cabo como así se muestra también en el último Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2018.

Muchos son los conflictos que atraviesan nuestra provincia, en referencia al agua: contaminación de acuíferos, aguas no aptas para consumos humano, y aquellos derivados de las condiciones climatológicas como son los producidos por la sequía. Pero el que últimamente está ocupando los medios de comunicación, por el conflicto social que está creando es el de la tercera recarga del Carracillo.

Herrera y Clemente plantan puerros en El Carracillo.

Esta última recarga fue prometida por la anterior consejera de Agricultura y Ganadería, Silvia Clemente. Pero las circunstancias cambian y el propio proyecto, público en la página del Itacyl, no puede valorar las consecuencias que puede tener en la calidad del agua, y por consiguiente en el consumo del mismo por parte de los vecinos de la zona. El interés socioeconómico no puede estar por encima de los derechos de la ciudadanía, no solo en lo referente al agua, sino también en otras cuestiones como son la transparencia, y ésta no ha sido ejercida por parte de la Junta de Castilla y León, que no ha expuesto de manera transparente, ni siquiera en el informe, los riesgos que pueden sufrir los vecinos y vecinas de la zona.

Por otro lado, este proyecto, sin entrar a valorar los riesgos medioambientales, que parecen obvios, carece de un enfoque de Desarrollo Sostenible, lo que va en contra de lo acordado hace unos meses en las Cortes de Castilla y León y que la Junta de Castilla y León se ha comprometido a cumplir. El proyecto no asegura la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y saneada para todos, sino que podría agravar la situación que ya vive la zona y por lo tanto estaríamos incumpliendo gravemente uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, así como un derecho tan básico como es garantizar la disponibilidad del agua. Y es grave teniendo en cuenta que, en alguna ocasión, los camiones cisterna han tenido que suministrar agua.

Por otro lado, lo que está proyectado, la modificación, como ya se ha manifestado, puede influir muy negativamente en el mantenimiento de los ecosistemas, pero más allá de esta cuestión, sí que iría en contra de una nueva gestión y uso del agua que ya están realizando otras instituciones así como organismos internacionales.

Por último, la justificación socioeconómica que se plantea con la modernización de la recarga del Carracillo pudiera no ser tal, ya que ya ha habido experiencias en otros países que han derivado en todo lo contrario. Es decir, los efectos adversos que puede producir pueden llevar a pérdidas económicas, lo que supondría un gran varapalo a la zona. Pero es que, además, dentro de este proyecto, solo se contempla un impacto socieconómico positivo para algunos sectores, ya que otros, como la gestión de pinares, tan ricos y característicos de la zona, pueden estar en peligro.

En definitiva, lo que subyace a todo esto es que no se ha iniciado el tan necesario debate en torno a la política de regadíos en el nuevo contexto que nos rodea como es el cambio climático. Lo que pone a la Junta de Castilla y León en una situación bastante delicada, no sabiendo hacer frente a los conflictos, no siendo transparente y estableciendo un modelo antiguo que no está adecuado a las características y el contexto que nos rodea. Hay que establecer un debate profundo, que garantice por supuesto un nivel de vida adecuado para agricultores y ganaderos, y que sea compatible con todos los sectores económicos que convivan en las diferentes zonas, algo que a la vista de la tensión social que está suscitando en la zona, es evidente que no se ha hecho.
Por lo tanto, la nueva cultura, la forma del agua tiene que ser como la misma: transparente y accesible para todo el mundo.

Autor: Natalia Del Barrio

Natalia del Barrio. Licenciada en Ciencias de la Información. Procuradora de Podemos por Segovia en las Cortes de Castilla y León.

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2 Comentarios

  1. Tanto tanto, para no decir nada, Sra. del Barrio. Mire que es usted “cursi”.
    Pero bueno, típico podemita.
    Si ya sabemos que a los podemitas no les gusta nada que no hayan hecho Ustedes mismos. Y como gracias a Dios, no han hecho nada, pues volvemos de nuevo al principio.
    Eso si, palabrería no falta, y lo de “maquillar el muñeco” unos artistas, ja, ja, ja.
    “Dominan” ustedes todos los palos. Saben mas que nadie de:
    Agua.
    Agricultura.
    Pensiones.
    Trabajo.
    Sueldos.
    Mujer.
    Violencia de género.
    Refugiados.
    Inmigración.
    Embalses.
    Carreteras.
    Circunvalaciones.
    Autopistas.
    Vialidad invernal.
    Autobuses urbanos.
    Sanidad.
    Acueductos.
    Botellones.
    Cataluña.
    Etarras.
    Becas.
    Becas Black.
    Manifestaciones.
    Justicia.
    Jueces.
    Fiscales.
    Periodistas.
    Medios.
    Universidades.
    Colegios.
    Enseñanza.
    Etc, etc, etc…… Mire a ver si falta algo de lo que dominen, que con las prisas seguro que se me ha olvidado.

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  2. En relación con la gestión, uso y prioridades del agua, nos hacen falta políticos con visión de futuro, sin fines electoralistas, ni que intentan agradar los oídos al auditorio. En realidad nos hace falta una nueva cultura del agua,impregnada de los valores que nunca debio perder. Unas prioridades claras, y un uso correcto y responsable sobre este bien común, es el camino a seguir. Mientras gestionemos el agua únicamente como un recurso productivo de nuestras actividades economicas, estaremos actuando en el camino equivocado. Gestión ecosistemética, como exige la Directiva Marco del Agua, conservando los ecositemas acuáticos, y gestión de las demandas, y no estrategias de oferta continua, que son las causas de la situación actual de vulnerabilidad en cuanto se produce una sequía. MUCHAS GRACIAS.

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