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Integración y primarias

Cierre del Congreso con el cántico de “La Internacional”.

Punteando el listado de nombres me sale que 1 de cada ocho miembros de la nueva ejecutiva del PSOE son “bayonistas” (o si o prefiere, militantes que en algún momento mostraron el apoyo al concejal en Segovia) y el resto, todos “acevistas” y una inédita, en cifras, presencia de militantes de la provincia. No. No hay integración en el nuevo “staff” socialista. Los perdedores están fuera y no me vale que el propio José Luis Aceves destaque el “profundo esfuerzo integrador” que ha supuesto aupar a la presidencia a la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero porque ese es un puesto meramente representativo y sin capacidad ejecutiva. Un honor para quien lo ocupa, pero nada más.

En realidad creo que no hay lugar al escándalo. Es más, me parece lo lógico. Los socialistas presumen de elegir a sus dirigentes por voto directo y secreto de sus militantes en un proceso de primarias, sin duda un paso adelante —lleno de aristas, no siempre beneficiosas para el propio partido— pero es que no parecen haber entendido la segunda parte: al ganador se le entregan los poderes con toda la legitimidad y los ejecuta a su modo, por ejemplo, eligiendo personalmente a su equipo. Quizá decirlo les parezca incorrecto políticamente, así que nadie lo dice.

Militantes de Segovia en el congreso socialista.

No me imagino, yo qué sé, que un partido gane unas elecciones por una relación del 60-40 y a la hora de formar gobierno se le pase a alguien por la cabeza que el presidente de turno debe colocar a cuatro de cada diez ministros de la oposición. No se tiene. Del mismo modo que le invito a hacer cálculos sobre el grado de “integración” en las ejecutivas, yo qué sé, andaluza o federal, por citar alguna.

Y eso ha supuesto un dibujo nuevo de la ejecutiva recién ratificada por mucho que los miembros de la agrupación más grande, y tradicionalmente núcleo de poder, la de Segovia, pierda presencia en beneficio de “los pueblos”, que no hay que olvidar que es donde el nuevo dirigente provincial ha cimentado su victoria.

Mire, en las casi tres horas que duraron las negociaciones que acabaron con la creación de tres secretarías ejecutivas menores para los “bayonistas” dio tiempo para mucho pero fue el secretario del sindicato UGT, Manuel Sanz, acompañando a Aceves en una de esas en las que se movía por los pasillos tras un rato de discusión con los de la agrupación de Segovia, encabezados por Alfonso Reguera. “José Luis, tira ‘palante’, hostias”. Blanco y en botella.

Ah, si. Reguera fue una de las voces cantantes en las discusiones con los de Aceves y en los círculos “de equipo” con los suyos. Parece lógico. Él mismo y la agrupación que dirige han retrocedido en este proceso. A pensar. Por cierto, la cascada de renovación de órganos del PSOE concluye en los próximo meses con las agrupaciones locales. Hay agrupaciones, la capital es una de ellas, en las que el proceso ha de ser, necesariamente, interesante. Ya llegará.

Uno de los pasillos del Puerta de Segovia durante el tiempo de conversación.

Este 10 de octubre se ha reunido por primera vez la nueva ejecutiva que dice el secretario que es “integradora e intergenaracional”, además de “municipalista” para completar los adjetivos y ha advertido que las primarias se han terminado ya antes de exigir, como lo hizo en el Congreso, recién nombrado, “lealtad y unidad” que parece advertir que se acabaron las discusiones, al menos hacia el exterior.

Porque esa es otra. El espectáculo de tres horas de discusión airada por porciones de poder no beneficia demasiado a la imagen de un partido en el que ya corrió sangre en las federales y que en las provinciales ha vuelto a evidenciar la existencia de bandos. Tiene trabajo el nuevo equipo.

No me obligue a hacer la lista de “derrotados” —en el término me entran los que querían volver a estar, los que querían continuar y los que no consiguieron entrar, y son muchos— que si se hace leña de los árboles caídos sale para un par de inviernos y a cambio destacaré el crecimiento hasta el número dos del partido a la procuradora, Ana Agudíez, una vez más en el bando adecuado, del diputadoprovincial, José Antonio Mateo, medalla de bronce al alcanzar la secretaría de Organización y de la alcaldesa de el Espinar, Alicia Palomo, desde ahora la voz del PSOE segoviano.

De los otros integrantes de la Ejecutiva, con solo media docena de repetidores sobre 40 que la conforman en total, Aceves paga lealtades con las jefaturas de Área con el mantenimiento del exnúmero tres, Alberto Serna, junto al concejal cuellarano, Carlos Fraile, la alcaldesa de Riaza, Andrea Rico, o el concejal en la Granja, Samuel Alonso, como parte de la cuota de la agrupación de La Granja —José Luis Vázquez, como José Bayón, es ejecutivo regional y miembro nato del Comité provincial— y el alcalde de Valverde del Majano, Javier Lucía, que también es notable en la lista de “secretarios ejecutivos” —los vocales de antes pero con tareas específicas— de los que sólo el tiempo permitirá juzgar la idoneidad o no de su nombramiento.

De ADN.

Por otra parte, habiendo superado la media docena de congresos socialistas de los que he sido testigo, casi todos agitados, que va en el ADN del partido, este le resumo como “disparatado”. Por las carreras por los pasillos, por las discusiones abiertas a todos los públicos, por la filtración de las listas de los órganos de Gobierno antes de su cierre, por la impresora de papeletas estropeada, por la votación sin sobres, por un voto “despistado” de una militante que entró en la urna y luego hubo que restar, por la cara de aburrimiento de un atónito secretario regional, Luis Tudanca, haciendo tiempo, demasiado tiempo, en el bar y hasta por ese camarero que retiró la empanada de una mesa cuando varios militantes que no estaban en la pelea ya habían salivado durante 40 minutos pensando en echarla el guante… El próximo en 2021.

Autor: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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