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Hermana, siempre te creímos

Ha pasado una semana ya desde que por fin la justicia determinara que lo que te ocurrió en aquellos San Fermines sí fue violación. Hoy te escribo esta carta, aprovechando esta pequeña ventana al mundo, para darte las gracias porque hoy somos más fuertes que ayer.

Para llegar hasta aquí no tendría que haber sucedido nada de esto, ninguna de esas noches, días o tardes en las que una mujer ha sido víctima de agresiones, violaciones, insultos y/o vejaciones.

“Lo peor no fue la situación vivida, sino todo lo que vino después” has escrito, y no me extraña. El día que dictaron la primera sentencia, en la que decían que no había sido violación sino abuso, una ola de rabia recorrió mi cuerpo, como el de miles de mujeres y también hombres, que sí te creían, así que no puedo imaginar lo que tu sentiste, después de todo un duro juicio donde probablemente revivieras una y otra vez todo lo ocurrido aquella noche.

Pero alguien al parecer no estaba contento con esa sentencia, en un sentido opuesto al nuestro claro, hubo un voto particular, el de Ricardo González, poniendo en duda tu testimonio, y ocupando el 63% de las páginas de la sentencia para explicarse, o más bien recrearse, una redacción excesiva e innecesaria, y que lo único que buscaba, probablemente, era dejar esa ventana abierta a la impunidad. Algo indigno de alguien, que se supone que tiene que defender a las personas desde la justicia.

Supongo que habrás estado alejada de los medios, aunque su influencia es tan grande que no habrás sido ajena. Habrás oído al abogado de la defensa recorriendo platós y platós de televisión, habrás visto pasear riéndose a tus cinco agresores, desprendiendo esa sensación de impunidad, que era ratificada por ciertas afirmaciones de personajes públicos. No digo que no tengan derecho a una defensa, pero es la forma en la que lo hacían, tratando de desprestigiarte, atancándote, y por ende atacando a todas las mujeres, que siempre te creímos, a ti y a todas.

Y a esto hay que unir las miles de conversaciones mantenidas con amigos y amigas donde alguien siempre intentaba sembrar la duda en aquello que te ocurrió, en aquello que ocurre desgraciadamente de un tiempo a esta parte de manera habitual, y que no entienden que las mujeres somos libres para ser como queramos ser. Pero ¿si tú has podido con todo esto, cómo nosotras no íbamos a poder con esas conversaciones? Tú, nos dabas esa fuerza.

Han intentado hundirte, no dejarte pasar página, como si reír, salir, y estar al lado de las personas que más te quieren no te correspondiera, como si no tuvieras toda la vida por delante. Volvieron a romper tu intimidad, con un detective privado volvieron a ejercer la violencia, no física pero psicológica, y aún así, ahí estuviste, valiente, sin dar un paso atrás, y siendo ejemplo para otras mujeres que tuvieron la fuerza para ser valientes como tú, aunque ya sabes tu mejor que nadie, que no queremos ser valientes, sino libres.

Y llegó la sentencia definitiva, ya lo dijo la fiscal “no se puede exigir a la víctima actitudes peligrosamente heróicas”. Era tu vida, de la que ahora poco a poco irás disfrutando , o, quizá suene duro decirlo, tu recuerdo en una negra lista de mujeres, víctimas de violencia machista.

Tengo dos sobrinas, y todos tratamos de educarlas en igualdad, en no ponerlas límites a su creatividad, a su imaginación, a su crecimiento, a su independencia. Tratamos de que sean felices, y afortunadamente lo son. Un día, la más pequeña vino llorando, con miedo, por algo que había visto. Entonces sacamos una imagen del ordenador, la de una chica feminista, con el brazo “fuerte” como dice ella, y las dije “no os preocupéis porque las chicas fuertes no van a dejar que nadie le haga daño a ningún niño y niña”. Desde entonces, su miedo es menos, porque saben que están las chicas fuertes, como tú.

Es improbable que llegues a leer esta carta, o sí, al final no sabes hasta donde llega lo que se escribe o lo que se dice, pero sí lo haces, simplemente gracias, por no dejar la batalla, y por ser una de esas chicas fuertes, porque tu lucha fue y es nuestra lucha, porque ni tú, ni nadie está sola, porque hermana, siempre te creímos.

Author: Natalia Del Barrio

Natalia del Barrio. Licenciada en Ciencias de la Información. Ex-procuradora de Podemos por Segovia en las Cortes de Castilla y León.

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1 Comment

  1. ¿ Y a esas otras hermanas vuestras (las mujeres y novias de los guardias civiles de Alsasua), que fueron apaleados y golpeadas en el suelo, no las creíste?… Yo pensaba que condenabais cualquier tipo de violencia contra la mujer…cualquiera…por otro lado totalmente de acuerdo con esta sentencia

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