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Guardia Civilmanía en el día de la patrona

Guardiacivilmania en el ambiente. Este 12 de Octubre, las fiestas de la patrona del Benemérito Instituto han tenido un sabor especial. Con el triple de gente en la carretera de San Rafael presenciando la austera parada militar de todos los años, y con la estatua de Sanguino de guardia frente a la Casa-Cuartel devenida un photo-call. Si esto sigue así, no se extrañen que el próximo año vean paradas de gitanos vendiendo tricornios de pega.

Y es que la Guardia Civil mola. En los últimos años se ha consolidado como la entidad más apreciada por los españoles. Y eso que son los que nos multan. ¿Cómo es posible? Yo creo que en parte es porque todos, y especialmente en provincias rurales como Segovia, les hemos visto sirviendo en los sitios peores, a la peor hora, el peor día del año… Al final, cuando todo se tuerce, al que ves arreglando el marrón es a un picoleto. Y todo sabemos que son gente del pueblo.  Mal pagados (o menos que las otras policías). A menudo habitando en cuarteles desvencijados.

Hay otra explicación. En los últimos años España se ha visto sacudida por la corrupción. La sociedad se quedó sin referentes morales. Y cuando todo falla, ya se ha dicho, queda la Guardia Civil. Que además es de los pocos cuerpos que se toman en serio esto de los “asuntos internos”. Sí, hay lunares en el cuerpo (¿dónde no?), pero a lo que parece ellos se toman en serio el mantenerlos a raya. Yo creo que lo consiguen.

Y está lo de Cataluña, claro. La festividad del Pilar 2017 tuvo en Segovia bastante de “desagravio” al cuerpo. En la tónica de las movilizaciones espontáneas que han llevado ante los cuarteles a centenares de vecinos a estrechar la mano del que está de guardia. Uno tendrá la opinión que tenga del operativo del Primero de Octubre. Pero cumplían órdenes, eran “nuestra gente” enviados allí para reponer “nuestra” ley. Verles además soportando el chaparrón injusto de improperios, escraches, tildarles de fascistas y represores, cuando solo defienden una legalidad democrática y una bandera, quema. Y para qué engañarse. Acción/reacción. Todo nacionalismo precisa un “otro”. Cataluña ha activado un nacionalismo español hasta ahora limitado a la Selección Nacional de Fútbol.

Nada de eso dijo el jefe de la comandancia de Segovia en su tradicional alocución, más alla de veladas apelaciones a la defensa del orden constituciones en “todo el territorio” nacional y a “momentos no fáciles por los que atravesamos”. En su lugar, el teniente coronel José Luis Ramírez, catalán de nacimiento, habló del Pilar como una fiesta de compañerismo y de recordatorio de lo esencial del cuerpo: el servicio a los demás.

Que sustanció agradeciendo el trabajo de todos los departamentos y secciones a sus órdenes, también a las administraciones que en Segovia cooperan con ellos, especialmente los otros cuerpos de seguridad del Estado y a la Diputación de Segovia, a la que se concedió la distinción de Amigo de la Guardia Civil de Segovia 2017. Y lo ejemplificó en las 38 condecoraciones y 30 “felicitaciones con anotación” cosechadas este año por el cuerpo, y en dos menciones especiales, el récord de la comandancia en condecoraciones, cabo Raúl Sanz del puesto de Cuéllar, y en el agente Luis Miguel Gómez, asignado a Martín Muñoz. Este último a cuento de una felicitación de la Guardia Civil de Valladolid, que movilizada por un aviso de accidente en la N-601 de su demarcación, al llegar al lugar se encontró a un “paisano”, preceptivamente vestido con reflectante, ordenando el tráfico, con los testigos perfectamente dispuesto a salvo de los coches, y todo controlado. Era el de Martín Muñoz, que fuera de servicio se vio en el brete y se puso a trabajar.

Un detalle anecdótico, que sin embargo ilustra “la actitud” del cuerpo. Que además no solo se las ve con follones de tráfico. Como recordó Ramírez, pasando balance por incendios, operaciones anti-droga, resoluciones de estafas, detenciones de yihadistas… Y así hasta 4,5 millones de kilómetros recorridos.

Si habló de Cataluña la subdelegada del Gobierno, Pilar Sanz, que elogió el trabajo del cuerpo para “mantener el orden constitucional”, con especial mención a los doce agentes de Segovia desplazados (y ya retornados a Segovia), recordando las vicisitudes de los que allí permanecen “Ellos y las familias que allí residen, sus hijos, han sufrido y siguen sufriendo en Cataluña afrentas, desprecios y discriminación; algo intolerable en un país democrático como es España”, dijo, recordando también para compensar las muestras de cariño allí recibidas.

Cariño, sí. Pero me pregunto cuando los españoles devolveremos a los guardias civiles “el afecto” que alardeamos de profesarles con un aumento neto de 150 pavos mensuales por tricornio. Que ya toca.

Fotos: Arriba, los vecinos volcados con la Guardia Civil. Acto de izado de bandera. Entrega de condecoraciones y de la distinción Amigo de la Guardia Civil de Segovia 2017 a la Diputación de Segovia. José Luis Ramírez.

Autor: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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